"Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve."

(Martin Lutero)

Martes, 15 Mayo 2012 02:38

Los sueños de los maldecidos

 

 

El sueño de Penélope

 

-Tengo hambre…tengo…sed…agua, por favor.

-Mira al frente, la ves?

-Ver a quién?

-Como que a quién? Pues a quién va a ser, tu hija, Amapola.

-Mi…hija?

-Bueno… no exactamente. Es tu hija sí. Pero no la que tú recuerdas. Ella viene de un mundo distinto al nuestro. Tiene su misma forma humana, sus ojos, su sonrisa, su forma de hablar…todo. Pero no te recuerda, no recuerda cómo eres. Solamente recordaría tu rostro, tu expresión.

-Porque? Donde esta mi Amapola, que habéis hecho con ella malditos monstruos?

-Deberías descansar, no te veo muy bien. Llevas demasiado tiempo aquí encerrada, alejado de la mano de la humanidad, dejada con tu tormento. Toma agua mi querida Penélope. Debes beber, debes recuperar fuerzas.

-Mi marido te sacara los ojos, y te los ara tragar.

-Tu marido? Te refieres aquél que lleva más de 20 años sin aparecer? Mmh… me gustaría verlo.

            La bestia sin alma se disolvió en humo negro. Me dejó sola, en esa cámara de piedra oscura. Una simple luz iluminaba el lugar, parecía una caravana, de las que vivía antes.

-Mi hija…-hablaba sola, hacia más de 20 años que solamente hablaba con esos monstruos, pero solo 2 veces a la semana. Hablaba sola.- Como pudiste Ulises? Cómo pudiste?

 

 

El sueño de Ícaro

 

-Tanto tiempo encerrada, ahí, sola, olvidada, por todos los que la querían.

-Mi señor, hemos visto algo en el mundo de…arriba. Una niña…se parece a su…

-Amapola?

-Sí, creo que por fin ha llegado la hora en que los destinos de ambos mundos se cruzan en el camino.

-Que me recomiendas Polifemo?

-Recomiendo tomar todas las medidas necesarias para pararlos. Alguien del mundo de arriba la está ayudando. Y es fuerte, esa luz… me venció sin poder enfrentarme directamente a él o ella.

            Me mantuve pensativo, alguien me había traicionado? A estos desgraciados les he dado una vida. La mejor que podía tener después de vivir en el mundo de los vivos. Jamás pensé que ocurriría, pensé que solamente eran leyendas.

-De acuerdo… pero con una condición. Encuentren a Amapola, tráiganla a salvo. Polifemo… antes de irte, dile a Penélope que has visto a su hija. Se sutil… y creo que hoy es el día del agua, si no recuerdo mal.

-Como ordene señor –Polifemo se fue de aquella sala con las manos unidas y con la cara sonriente… como si algo le estuviera divirtiendo.

 

 

El sueño de Ulises

 

La que se había armado, por una niña. Esas bestias estaban de arriba para abajo buscando a una criatura sin parar y a su madre también.

            Seguía preguntándome de donde habían salido. Decidí, y aunque sabia que me costaría caro si lo descubrían, buscar a la madre de aquella niña. Por el camino desconocido incluso para mí, me encontré con una cara conocida.

-Eumes, amigo!

-Ulises, como va?

-Pues… como tú. Ja,ja            . –Yo me reía, pero Eumes no parecía el mismo de siempre- Que te sucede?

-Oye… tu odias tanto como yo a esas ratas de negro verdad?

-Más de lo que te puedas imaginar, les digo lo mucho que me repugnan delante de ellos. Me divierte saber que no nos pueden hacer nada.

-A… menos que escapemos claro.

-Sí… esa es la pega.

-Oye, voy a contarte algo, pero que esto no salga de aquí.

-No sé tú pero si no te has dado cuenta estamos en la calle.

-Vale… vamos a mi casa

            Le acompañe, no dijo nada durante el trayecto, parecía que estaba pensando cada palabra que me iba a decir. Preferí no interrumpirle.

-Mira ya estamos… entra.

            La casa era como… la mía, rustica, con unas cuantas ventanas, el famoso balcón. Ese Ícaro nos prometió vida eterna y plena. Pero aquí no puedes encontrar nada de eso. Maldito gusano asqueroso.

-Vaya, veo que te has comprado un cuadro… es un… un…

-Una polilla –se quedo mirándome para ver mi reacción, yo le sonreí.- Sí, un insecto insignificante como cualquier otra mariposa, pero más pequeño y de un color descolorido. Pero es el único que puede llegar a asustar a mucha gente, tenerle asco y miedo.

-Vale… no digo que no me interese, pero seguro que no me has hecho venir aquí simplemente para que contemple tu maravilloso…cuadro.

Se rió, por fin, ya me estaba poniendo nervioso. – No, tenemos que hablar de algo que nos puede perjudicar a los dos. Estas dispuesto a guardar un pequeño secreto?

-Claro… porque no.

Eumes se sentó en el sofá, me miró a mí y luego a la polilla. –Verás, la niña que están buscando…

-Sí, que pasa con ella?

-Verás, he odio decir a una persona de gran confianza. –Le interrumpí- Ah,  y yo creyendo que era tu mayor amigo… que decepción.

-Ulises, esto es serio. –Eumes me miro con malos ojos, mejor hacerlo caso.- Ulises, esa niña puede ser el pase de nuestra fuga. Nos podemos largar de este lugar… volver a los vivos, sin la ley que nos obliga a morir otra vez. Esta vez será como si nunca hubiéramos muerto. Claro que estaba vez… viviríamos como mortales. Y por fin, veríamos de nuevo la luz del día. Odio la noche.

-Un pase a la libertad? Vaya… eso si que no me lo esperaba… Oye, esa persona, seguro que es de confianza? –Eumes asintió con la cabeza- Vale… pues que hacemos?

-Pues en primer lugar deberíamos encontrar primero a la niña. Después entregársela a ella… digo a… -le volví a interrumpir- tarde, ya lo has dicho… tu contacto es una tía, ja, ja.

-Mmh… vale, pues ya sabes. Mi contacto, Calipso.

-Nombre raro, pero vale. Oye, debemos irnos ya a buscar a la niña. Quiero largarme de este lugar cuando antes.

-Tienes razón venga.

-Oye, como decías que se llamaba la niña?

-Porque? Qué más da?

-Simple curiosidad, nada más

-Se llama Amapola, según  Calipso.

-Amapola… -de alguna manera el nombre me atraía, no sé porque… era la primera vez que lo oía. La conocía de algo? Creo que no.

Publicado en Terror
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