"Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder."

(Abraham Lincoln)

 

Lunes, 22 Abril 2013 19:27

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Nathan despertó en las catacumbas totalmente solo y desorientado. Trató de volver a las instalaciones, pero cuando llegó encontró todas las alarmas sonando y guardias corriendo por todas partes. Cuando uno de ellos lo vio saltó sin dudarlo encima de él, le puso un casco que lo dejó sin visión y pudo sentir el frío cañón del fusil en su nuca.

- ¡¿Se puede sabes qué haces?!

El guardia se limitó a hablar con  sus compañeros por radio.

- Creo que lo tengo, venid rápido al pasillo de contención biológica GV

Pasados unos segundos Nathan escuchó cómo los pasos de muchas botas de punta metálica inundaban la sala. Unos pasos resaltaban por encima de los demás, unos que se acercaban a él. Lo siguiente que escuchó fue la voz de Zed, aquella voz cruel y severa que siempre ponía cuando interrogaba a un sujeto biológico.

- Vaya vaya vaya, así que creías poder escapar y propagar el caos en mis propias instalaciones. Los mandamases de ACCESOD dejaron este lugar a mi cargo y mientras siga siendo así no habrá ni un solo sujeto que salga de estas paredes y viva para contarlo.

- Zed, te equivocas… Soy yo, Nathaniel Whites…

- Sí, sí, eso has dicho hace media hora, cuando volvías tú solo de las catacumbas, diciendo que ya no había peligro, que el sujeto había sido neutralizado. No quiero saber qué habrás hecho con Nathaniel. Y el pobre Phil… allí, perdido en aquella cueva asquerosa y llena de mierda verdosa, con las tripas fuera y todos aquellos gusanos…

Nathan dio un respingo al oír aquello.

- ¿Qué has dicho?

- ¡A callar, traidor!

- ¿Has bajado a las catacumbas, Zed?

- ¡Zed se ha quedado en las instalaciones todo el rato! ¡Y si te dice que te calles te callas escoria! – vociferó el guardia que lo apuntaba.

- Entonces, si no has bajado… ¿cómo sabías el estado de Phil?

- ¡No empieces con tus juegos, abominación! Era una forma de hablar.

- Puede que sí, pero has acertado de lleno. Así es exactamente como encontramos el cuerpo de Phil.

El guardia aflojó la presión de su arma, desconcertado. Nathan aprovechó aquello para quitarse el casco y disparar a Zed en el hombro. Este profirió un aullido de dolor mientras todos los guardias apuntaban a Nathan.

- ¡Matad a ese bastardo!

­- ¡Alto! ¿No veis lo que está haciendo? Está jugando con vosotros.

- ¡Matadlo! ¡No lo escuchéis! ¡Es un truco!

Dicho esto, Zed recibió otro disparo, esta vez en el estómago.

- Me pregunto cuanto tardarás en estar tan herido que tengas que cambiar de forma para no morir, pero no creo que me divierta mucho averiguarlo así que iré por la vía directa.

Antes de que nadie pudiera detenerlo, Nathan disparó una tercera vez, ahora apuntando a la cabeza. La bala abrió un boquete en la pared, que nadie vio, ya que todos estaban mirando atónitos al pequeño gato negro que ocupaba el mismo espacio donde apenas un segundo antes había estado Zed.

 - ¡¿Dónde está Zed, monstruo?!

Nathan disparó al gato, pero este tomó en seguida la apariencia del monstruoso sujeto DIC-20 83 y agarró al agente por el cuello.

- No te exaltes, Zed está muy vivo… bueno, mucho tampoco, pero aún respira. No sería divertido matarlo con prisas, cuando llegue el momento, querré saborear su muerte. De la misma forma que pienso saborear la tuya.

Todos los guardias apuntaban ahora al sujeto.

- Pero por ahora tendré que emprender una retirada temporal. Arrivederci.

El metamorfo recuperó la forma de gato y se escabulló corriendo entre las piernas de los guardias y evitando las balas.

- ¡Tras él, que no escape!

Los guardias corrieron tras el felino como una estampida de búfalos. Aun con el dramatismo de la situación, Nathan no pudo evitar pensar que aquella imagen resultaba un tanto cómica.

Pasaron unos instantes y el agente respiró profundamente y se dispuso a ayudar en la caza cuando del pasillo saltó la salvaje figura del DIC-20 83. El sujeto se dispuso delante de Narthan, mostrando sus horrendos dientes.

Era la primera vez que el agente veía a la criatura con tanta claridad desde hacía años. A simple vista uno pensaría en él como en una especie de lagarto gigante, de unos dos metros y medio y semi-bípedo, pero cuando se lo miraba de cerca se apreciaba de verdad su abominable aspecto. Su rostro recordaba a la cabeza de un pitbull, alargada y cubierta de escamas verdes y azuladas, y sus dientes, largos, finos y afilados recordaban a los de algún pez abisal. Sus ojos eran dos orbes de color cian con dos diminutas pupilas negras en el centro, tan pequeñas que eran casi imperceptibles. Tenía una mirada loca, brutal y salvaje. Pero había algo en ella que denotaba también inteligencia, una horrible y retorcida inteligencia. No tenía orejas ni nariz, pero de los extremos de sus ojos salían dos filas de pequeñas protuberancias que cruzaban sus sienes y terminaban en la parte posterior del cráneo, donde sobresalían dos grandes cuernos torcidos.

Todo su cuerpo estaba cubierto de escamas verdes y azuladas, con radiantes destellos metalizados. Aquellas escamas se abrían y cerraban y de los huacos que había entre ellas emanaba aquél ya conocido líquido verde y viscoso que hedía a putrefacción.

Caminaba encorvado, como un gorila, y sus brazos eran el doble de largos que sus piernas. Al final de estos había dos manos con cuatro dedos cada una, que terminaban en unas garras que alcanzaban casi el mismo tamaño que un dedo humano. En los pies tenía seis dedos con garras, aunque no tan grandes, y a lo largo de su espalda se extendía desde la base del cuello una fila de afiladas espinas que sobresalían de cada una de sus vértebras. A pesar de que su aspecto recordaba vagamente a algún tipo de reptil, no tenía cola ni vestigios de haberla tenido en el pasado.

Nathan lo miró con una media sonrisa.

- ¿Quién de los dos eres? ¿El copión?

El horripilante ser mostró sus dientes en una mueca que pretendía ser una sonrisa.

- No, Nathan. Soy el único e inimitable. – Su voz sonaba cavernosa, oscura y siseante.

- ¿Eres tú? Cuanto tiempo, lagartija.

- Mucho tiempo, sí, saco de piel. ¿Por qué tuviste que irte?

El agente se encogió de hombros.

- Ya sabes, estrés, poco tiempo libre. Soy un espíritu fiestero.

- No me mientas, Nathan. Phil me dijo que tienes una esposa y una preciosa hijita. Bueno, Phil no fue… al menos no fue él exactamente.

- Hijo de puta.

La bestia soltó un gruñido y mostró todos sus dientes, las espinas de su espalda se erizaron y ese limo verdoso fluyó a borbotones por entre sus escamas.

- Cuidado, chaval, o tu final será más doloroso de lo que me apetecería.

Nathan apuntó al sujeto con el fusil.

- ¡Te reto a que lo intentes, aberración!

El DIC-20 83 saltó sobre el agente al tiempo que este disparaba. Sólo una bala dio en el blanco y alcanzó la pierna del gran lagarto. Este lanzó un terrible alarido al tiempo que caía sobre Nathan y lo arañaba con ahínco. El hombre volvió a disparar y la bestia se apartó de él con un salto, esquivando las balas al tiempo que su piel se volvía cada vez más translúcida.

Nathan se levantó y miró a su alrededor.

- ¿Camuflajes rastreros? ¡Qué pena das!

- ¡No tanta como un hombre lisiado!

El sujeto apareció detrás del agente y clavó con fuerza sus dientes en su brazo derecho.

Nathan soltó el arma con esa mano mientras profería un grito desgarrador. El hombre desenfundó el cuchillo oculto en su tobillo y lo clavó hasta el mango en la mejilla del lagarto, acertando en una apertura entre sus blindadas escamas.

El ser abrió la boca, liberando a Nathan mientras emitía un chillido de dolor.

- Te conozco, lagartija. Tus escamas serán muy duras, pero entre ellas eres blandito como un peluche.

El monstruo se arrancó el cuchillo y un chorro de sangre, mezclada con aquella substancia verde, comenzó a fluir con fuerza de su mejilla. Luego soltó un gruñido y se abalanzó sobre Nathan. Este se apartó y el sujeto cayó al suelo, donde se mimetizó de nuevo.

- Conozco tu forma de cazar, lagartija. La invisibilidad total te volvería ciego, tus pupilas siguen siendo visibles, por eso son tan pequeñas, ¿verdad? Pero claro, todo eso lo descubrimos más tarde, cuando experimentamos contigo una vez capturado. El día en que nos enfrentamos tuve que usar algo más clásico.

El agente recogió el fusil con su brazo sano y miró atentamente al suelo de su alrededor. De pronto, la sangre de uno de los charcos de comenzó a apartar, mostrando el perfil de una huella. El hombre miró un poco más arriba de la mancha y barrió el aire con un fuerte golpe de su arma.

El DIC-20 83 se hizo visible mientras caía al suelo, aturdido.

- No puedo creer que me costara tanto la otra vez, por poco me mataste con ese truco. Pero ahora ya nos conocemos más, ¿a que sí, lagartija?

Nathan disparó justo cuando el sujeto saltaba sobre él. Las seis balas impactaron en su pecho y perforaron sus escamas.

La bestia cayó sobre Nathan y lo aprisionó contra el suelo con su peso mientras jadeaba.

- Hijo… de…. Hijo de puta… ¿Cómo me has hecho esto?

El agente trataba de quitárselo de encima, pero el lagarto pesaba demasiado y oponía mucha resistencia.

- No… no te irás… Si no puedo matarte… te retendré el tiempo que pueda.

El reptil hablaba entre jadeos y toses mientras una mezcla de sangre y limo verde emanaba de su boca, sus heridas y entre sus escamas en grandes cantidades.

- ¡Aparta monstruo!

- Monstruo… - el ser comenzó a reír mientras jadeaba. – Tiene gracia. Me llaman monstruo… me temen. Tal vez sí lo sea. Pero a pesar de que he de admitir que he matado a muchos humanos por placer, aún recuerdo al primero de todos: Yo antes vivía en los bosques, ajeno a lo que vosotros llamáis civilización. Me alimentaba de venados y conejos grandes. El primer humano que vi en mi vida era un cazador. Estaba bebiendo de un río cuando salió de entre los matorrales. Me pareció un animalillo muy curioso y divertido, así que me acerqué para verlo de cerca. Era una criatura preciosa… ¿Qué crees que hizo él? Dispararme. Nada más verme me tachó de monstruo, me gritó palabras que yo aún no entendía y que ya no puedo recordar, pero que sonaban muy amenazantes.  Trató de matarme. Yo me tenía que defender y era mucho más fuerte que él. Le dí un zarpazo y eso fue suficiente. Pero aquél fue sólo el primero. Cuando se esparció la noticia de que había un “monstruo” en la zona comenzaron a llegar más y mas hasta que su constante acoso me forzó a abandonar mis amados bosques.

- ¿Y qué demonios quieres decirme con eso?

- No… somos… tan… diferentes…. Tú has matado a muchos seres como yo, Nathan… Ambos… somos… monstruos…

- ¿Sí? Pues este monstruo se siente aplastado.

- Ambos… somos… iguales… pero yo… - un brillo asesino apareció en la mirada del lagarto. - ¡Yo tengo más dientes!

El sujeto se incorporó y abrió sus fauces hasta el punto en que sus mandíbulas formaron una línea vertical, dispuesto a matar a Nathan. Este llevó su mano a la pequeña pistola de su cinturón y vació el cargador en el interior de la boca de la bestia. Esta soltó un último aullido antes de volver a caer sobre Nathan, esta vez ya muerto.

El hombre pudo entonces apartar el monstruoso cadáver y se levantó. Contempló con nostalgia el cuerpo de la bestia que un día fue su mayor logro, el orgullo de su historial como agente de ACCESOD. Luego miró con recelo el brazo que le había mordido. Estaba lleno de agujeros del grosor de un alfiler, todos ellos muy profundos. El brazo le dolía, sangraba a borbotones, y no podía realizar según qué movimientos. De pronto, un mensaje le llegó por radio.

- ¡Hemos encontrado a Zed, pero está muy grave! Y Nathan, esto va para ti, tenemos localizado al DIC-20 83.

Nathan cogió la radio.

- ¿El DIC-20 83? Imposible. – Dijo mientras miraba escéptico al cadáver de ese mismo sujeto.

­- Te aseguro que lo hemos visto… y es grave. Ha salido a la superficie. Nathan… se dirige a la zonda donde vives.

- ¡¿Qué?! No… eso no…

- ¿Qué pasa?

- No es el DIC-20 83… él no podía saber donde vivo… Sólo ha tomado la forma del lagarto.

- ¡¿Es el NOV-06 96?!

- Sí… el metamorfo… tengo que ir.

- Iremos contigo.

- No. Un movimiento en falso y podríamos matar a uno de los nuestros por error… o a mi propia familia… Esto debe hacerse como una operación discreta y en solitario. Iré solo.

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Jueves, 25 Abril 2013 16:23 publicado por Alice_abysm

    WOw, quiero el siguiente! Me encanto el capitulo. Mató a la lagartija pero el pez gordo se escapo y va por su familia :D Me encanta la historia y espero (Si se puede) Porximamente el otro :D

  • Enlace al Comentario Mandragás Viernes, 21 Junio 2013 05:51 publicado por Mandragás

    Retomo la historia Black. Con el mismo estusiasmo y gusto. Un saludo amigo.

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