"He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz."

(Jorge Luis Borges)

Domingo, 19 Agosto 2012 11:41

Desperados (28)

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Lucas

 

Detenemos el convoy a menos de un kilómetro desde nuestro destino. Me bajo del coche junto a Lázaro y doy órdenes a mis hombres. Ya no soy aquel tipo solitario que solo cuidaba de su pellejo. Ahora tengo una gran familia que proteger.

Avanzamos en grupos de cuarenta. Vamos liquidando a los infectados que nos encontramos a golpe de rifle. Estos diablos no van a poder ser salvados, no hay tiempo para detenerse. Seguimos moviéndonos hasta que escuchamos la primera explosión, y no es de uno de los nuestros. Una mina ha reventado y de golpe ha segado la vida de varios hombres. Doy la orden de permanecer en la posición con cuidado. Lázaro ya nos advirtió que era una posibilidad. Desde la posición defensiva avanzan unos cuantos hombres con unos valiosos detectores de metales. Se colocan en la vanguardia, desprotegidos, pero así el resto pueden continuar de forma segura. Los distintos pelotones siguen su camino hasta que llegan a la periferia de la verja de seguridad. Desde la última vez que Lázaro y yo estuvimos han cambiado muchas cosas.

No hay una sino tres verjas de seguridad, a distancias en las que una sola explosión no dañaría mas de una barrera. Los soldados de La Legión nos esperan, alertados por la explosión de la mina y el ruido que montamos. De momento todo va según el plan. Mis hombres se tiran al suelo y empiezan a abrir fuego contra los francotiradores apostados en los edificios más cercanos a la barrera más interior. Lázaro y yo nos ponemos a cubierto. Sacamos el mapa aproximado de las localizaciones y damos unas cuantas órdenes por unos walkie-talkie a los diferentes grupos. Le pido a un chico de mi unidad que me traiga mi rifle. Es un fusil antiguo de cerrojo, no muy preciso. Apunto hacia uno de los soldados que abre fuego hacia uno de los flancos de mis hombres. Apunto. Espero. Espero. Espero. Calibro el disparo. Asumo la velocidad del viento. Tengo en cuenta la ligera desviación por metros del cañón, la potencia e incluso el peso del proyectil. Espero. Apunto. ¡BANG!. La cabeza de soldado se convierte en una pulpa roja. Mis hombres avanzan por esa posición, haciendo estragos en las líneas enemigas. El caos es total con disparos desde ambos frentes por todos lados. Me relamo los labios. Es una sensación que creía haber perdido. Siento esa divina gracia que parece guiar mis disparos. Doy una orden por radio y avanzamos unos metros hasta la siguiente posición segura. Los francotiradores de dentro del complejo parecen disminuir notablemente. Vemos grupos de soldados ocupando posiciones en el gran edificio central, donde en algunas ventanas se han apostado metralletas de posicionamiento. Los soldados del edificio todavía no abren fuego, pero lo abrirán si atravesamos las barreras, sin duda. Al cabo de una hora, los francotiradores de dentro de la base han caído. Aviso por radio de que procedemos con la Fase dos.

Nuestros hombres vigilan el perímetro y están atentos a la actividad del edificio. Mientras tanto, tres furgones blindados de seguridad avanzan hasta quedar frente a la entrada principal. Son tres verjas bastante robustas, pero no tanto como para soportar lo que se vendrá encima. Uno de mis hombres arranca el primer vehículo y deja el acelerador pulsado antes de lanzarse a tierra. El vehículo se estampa contra la puerta y parece no hacerle ningún rasguño, mientras que el frontal del vehículo parece haber disminuido una cuarta parte. Un hombre me trae un dispositivo conectado a unos detonadores. Pulso el primer botón y el camión revienta en mil pedazos, llevándose ahora si la primera verja. Mis hombres aúllan gritos de victoria, pero yo no lo veo tan fácil. Ahora hemos abierto un boquete en el suelo y puede que el segundo vehículo no pueda avanzar.

Lanzamos el segundo vehículo y, como yo pensaba se estrella con el agujero que hemos abierto, sin llegar a tocar la segunda valla. Lo detonamos y la segunda barrera parece reírse frente a nosotros. Ahora somos nosotros los que escuchamos ruidos de victoria desde dentro del edificio. Lázaro se levanta y no me da tiempo a detenerlo. Se monta en el tercer vehículo y lo arranca. Lo conduce hasta que el vehículo y el se estampan contra la segunda verja. Por suerte, el vehículo esa vez uso el agujero mayor para utilizarlo como si fuese una rampa. El furgón se queda encallado entre la segunda y la tercera verja. Lázaro se baja aturdido y salta hasta llegar a nosotros. Le echo la bronca por no seguir mis órdenes, pero el cabrón le ha echado huevos. Pulso el tercer interruptor y la segunda y la tercera barrera revientan al unísono. Por desgracia, el hueco para entrar es pequeño, a lo sumo para dos personas. Doy órdenes a mis hombres y los coloco en filas de dos mientras otros se encargan de proteger la retaguardia.

Lázaro y yo vamos los primeros. Entramos, rifle al hombro, y nos dividimos para cubrir las dos casas cercanas, a izquierda y derecha de la entrada. Nuestros hombres van avanzando y se van resguardando al amparo de las casas. Unos metros mas y empezaremos a notar el calor del fuego de los soldados de dentro. Cuando tres cuartas partes de los soldados han entrado, ocurre lo peor, lo que menos esperábamos.

Cinco furgones aparcan en las inmediaciones de la entrada, taponando toda salida y se bajan decenas de soldados. Cogen a los nuestros desprevenidos y empiezan a acribillar a aquellos que todavía no han entrado. Respondemos al fuego pero empiezan a disparar morteros desde la entrada. Estamos atrapados entre dos fuegos, en una emboscada de libro. Por suerte para nosotros, Lázaro esta de nuestro lado. Coge de su espalda un pequeño lanzagranadas y lo carga. Fríamente, mientras las balas le surcan el rostro, dispara. El camión central revienta y los soldados se dispersan de su formación perfecta. Doy una orden por radio y mis hombres se reagrupan. Somos muchos más, aunque ellos sean más profesionales. Les arrollamos desde dentro de las verjas hasta que solo queda un camión en pie y los bastardos están muertos. Hemos perdido casi la mitad de los hombres, pero los ánimos parecen mantenerse intactos. Nos reagrupamos y seguimos el plan. Dentro del edificio solo quedan algunas fuerzas. Avanzamos tomando casa por casa hasta que estamos a solo unos metros de la entrada del edificio. Han dejado de disparar morteros, para no malgastar munición hasta que estemos más expuestos. Desde las casas tenemos unas vistas privilegiadas de las ventanas. Hay demasiadas de ellas y no podemos disparar a ciegas a cada objetivo. Nuestros francotiradores se posicionan y empiezan a abatir a los enemigos visibles. Doy una orden por radio y sale una pequeña escaramuza para tomar la puerta principal. Al salir, una docena de ventanas se iluminan con disparos. Nuestros hombres apostados en las casas abaten a la mitad en una primera ráfaga. Los soldados de la escaramuza llegan casi intactos a la puerta principal. Colocan un artefacto explosivo y vuelven corriendo hacia las casas. Detono el cuarto botón y la puerta revienta en mil pedazos. Cojo la radio, felicito a mis hombres y doy la orden: Comienza la fase tres.

Tiramos tres bombas de humo a las afueras de la puerta. Cuando hay una pantalla importante, avanzamos desde las casas. Dos nidos de ametralladoras abren fuego sobre nuestra posición, pero fallan casi todos los disparos. Caen solo cuatro hombres. Entramos en el edificio y nos dirigimos al punto A, a un ala que no tiene acceso a demás partes del edificio. Por los pasillos del edificio no pueden ir mas de cuatro hombres a la vez, así que organizamos grupos para ir avanzando pasillo a pasillo, mientras el grueso se queda estableciendo una posición segura en el pasillo principal. Sabemos a ciencia cierta que Corexio esta en la habitación de la ultima planta, donde la mayoría de los mejores soldados esperan nuestra llegada. Lo sabemos porque todavía quedaban algunas cámaras en funcionamiento, cámaras que pudimos espiar desde la sala de control de la planta baja. Una vez formados los grupos avanzamos por el pasillo principal. Mi grupo lo forman Lázaro y dos hombres más de confianza. Ordeno a tres grupos que suban por las escaleras superiores y otros dos que bajen hasta el sótano del edificio. Nosotros avanzamos hasta el ascensor. Subimos hasta la primera planta y empezamos a abrir fuego ante una recepción de diez soldados. De nuevo la suerte nos sonríe, pues el primer grupo que subía por la escalera les cogió por sorpresa. Ahora son ellos los que están acorralados entre dos fuegos. Continuamos avanzando junto a nuestros hombres en esa planta. Nos dividimos en una intersección de dos pasillos y seguimos avanzando. Vamos a alcanzar el punto B pronto. Lázaro revienta de una patada la puerta de otra sala de control. Revisamos de nuevo las cámaras pero ya no queda ninguna en funcionamiento. Pregunto por radio al resto de unidades y me informan de que el nivel uno es seguro.

El grupo que mandamos al nivel dos no contestan. Aviso a la planta baja para que manden a dos unidades al nivel dos. Nosotros corremos hacia el ascensor y volvemos a utilizarlo para subir al siguiente nivel. Salimos y lo que vemos esta mas allá de toda lógica. Parece que a alguien se le ocurrió la idea de subir los experimentos biológicos que estaban haciendo en el sótano. Docenas de infectados se acumulan en este nivel. Abrimos fuego como posesos hasta que los infectados a nuestro alcance caen. Continuamos por el pasillo hasta encontrar al primer grupo que enviamos despedazados en el suelo. Uno de mis hombres vomita por el hueco de la escalera. Al poco tiempo suben las dos unidades que habíamos pedido. La entrada al nivel tres por la escalera esta cegada con una barricada. Avanzamos por el segundo nivel hasta que llegamos al final. Doy una orden por radio de que el nivel dos es seguro.

Mis hombres avanzan desde la planta baja hasta ocupar posiciones en dicho nivel. Ahora solo quedan dos niveles para acabar esta pesadilla. Nos pertrechamos de munición y dejamos a los heridos por bala en la base del nivel dos. La única entrada parece ser a través del ascensor o bien derribando la barricada de la escalera. Lázaro opta por entrar a matar por el ascensor, pero es un suicidio. Si mi instinto no me falla, al final del ascensor solo encontraremos un nido de ametralladoras esperándonos. Se me ocurre otra idea. Avanzamos hasta la esquina opuesta de ese ala. Me asomo por la ventana y veo que el siguiente nivel esta solo a poco mas de un metro. Le pido a Lázaro que me ayude a subir hasta ese nivel. Entre mis hombres me agarran con una cuerda y escalo por el marco de la ventana hasta que alcanzo con las yemas de los dedos la siguiente ventana. Me elevo con cuidado y veo que ese pasillo esta desierto. Pido a mis hombres que traigan una escalera rápidamente. Coloco un explosivo plástico en el techo y nos alejamos corriendo. Hago detonar el quinto botón y la explosión derriba una gran parte del techo. Nos quitamos el polvo y corremos a colocar la escalera. Subo rápidamente y los primeros soldados, alertados por el ruido empiezan a llegar. Los acribillo sin que tengan una oportunidad. Empiezo a escuchar ordenes de sus superiores de que traigan la Avispa. Me da un escalofrío al escuchar ese nombre. Subimos mi unidad y otras dos unidades más, pero estamos casi acorralados. Lázaro y yo avanzamos hombro con hombro hasta llegar a la primera esquina. Me agacho y cojo uno de los cuerpos que he derribado. Lo coloco de lado y lo utilizo de barrera para asomarme. Lo que veo no me gusta nada. La “Avispa” es una ametralladora de posición que han colocado rápidamente allí, seguramente traída desde una de las ventanas. Si mis conocimientos son buenos sobre ese tipo de armas, si la han colocado con demasiada premura, es posible que no este bien establecida. Cargo el fusil al hombro y me asomo una vez. Una ráfaga revienta la pared a mi lado y casi acaba conmigo. El siguiente disparo no puede fallar. Me vuelvo a asomar y de un disparo destrozo una de las patas. El soldado dispara pero la maquina, al no estar sujeta se vuelve loca. Empieza a disparar en todas posiciones, como una posesa, derribando a los soldados de aquel pasillo hasta que el soldado deja de presionar el botón. Me vuelvo a asomar y le meto una bala en la cabeza al soldado asustado que manejaba aquel artefacto infernal. Lázaro se asoma para ver la situación. Ese golpe de suerte nos ha despejado un pasillo plagado de soldados. Continuamos avanzando por el pasillo hasta que vemos que de nuevo han cegado el acceso a la cuarta planta. Todos los soldados del nivel yacen en el suelo presa de sus propias armas. Aviso por radio y mis hombres suben por el ascensor y por la escalera, ahora despejada de la barricada. El nivel tres es seguro.

Cuando estamos planificando como llegar al último nivel, me llega por radio una noticia del grupo del sótano. Por lo visto el sótano estaba despejado, excepto por una serie de bombas que están conectadas a los pilares del edificio. Miro a Lázaro y nos imaginamos lo peor. Nos hemos metido en una gran trampa sin darnos cuenta. Ordeno evacuar a todos los soldados, pero Lázaro me detiene. Algunos hombres se tienen que quedar a acabar con aquello. Lo miro y se que el va a ser uno de ellos. Pregunto por radio que el que este dispuesto a un fatídico destino se quede. El resto tiene que esperar en las casas de fuera. Casi ningún hombre me contesta que va a abandonar su posición. Tiro de galones y me pongo serio. Solo dos unidades se van a quedar, la que llego al sótano y la nuestra, el resto va a esperar fuera, y es una orden. Mis hombres se quejan y salen a regañadientes del edificio.

Una vez el edificio prácticamente despejado, solo quedamos dos unidades en la tercera planta. Lázaro me mira y escribe algo corriendo en un trozo de papel que lleva en el bolsillo: “Hay un sótano mas profundo que tenemos que investigar. Solos tu y yo”. Se a que sótano se refiere. Dejo a mis seis hombres vigilando la escalera y el ascensor y Lázaro y yo nos dirigimos al nivel inferior. Nos montamos en el ascensor y comenzamos a bajar. Lázaro se toca uno de los bolsillos compulsivamente. Las puertas se abren y vemos lo que nos temíamos. Las verjas están abiertas. Aquellos condenados del sótano son los que abatimos en el nivel dos. Avanzamos por la puerta de seguridad primera hasta la siguiente galería. Lázaro me indica que tenemos que continuar hasta la siguiente galería, la que hace años no me dejaron pasar. Antes de llegar, veo la celda donde la mujer embarazada yacía sin su hijo. Sigue moviéndose espasmódicamente. Me acerco hasta la verja y le descerrajo la cabeza de un tiro. Ahora podrá morir en paz. Lázaro me mira y asiente. Avanzamos hasta la siguiente puerta y me encuentro con una imagen espeluznante. Una infectada esta atada con los brazos en cruz a un metro del suelo sobre una cruz de acero. Parece que no tiene heridas, pero claramente lleva ya años en ese estado. Lázaro se acerca y le toca los pies suavemente. Saca una pequeña caja del bolsillo que no dejaba de tocarse. Abre la caja y saca dos jeringuillas. Se las inyecta casi a la vez y la chica parece desmayarse. Lázaro se acerca a una de las paredes y manipula un mando. Las ataduras de la chica se sueltan y la pobre cae desmadejada en el suelo. Lázaro se acerca a ella y se agacha. Le acaricia el pelo y ocurre lo último que me esperaba.

―     Eva…― dice Lázaro con la voz quebrada ― han pasado once años desde que te vi por ultima vez hermana…

―     ¡LAZARO, ESTAS HABLANDO! ― digo muy confuso. Es la primera vez en mas de diez años que le escucho hablar

―     Esto fue lo que vi hace once años amigo ― dice Lázaro sin mirarme, mientras sigue acariciando el pelo de su hermana ―, Corexio me amenazo que si alguna vez se me ocurría tirar la toalla en la búsqueda de la cura, le harían cosas mucho peores que esto a mi hermana. El dejo que ella se convirtiera y la trajo aquí para chantajearme con la cura Lucas…

―     Bastardo…― digo lleno de furia. Una llama arde en mi pecho ―. ¿Y por que no has hablado desde entonces?

―     Me prometí a mi mismo no volver a decir nada mas hasta volver a ver a mi hermana ― dice casi llorando Lázaro. Después de toda la sangre fría que he visto hoy, creía que no tenía sentimientos. Los tenia bien guardados para utilizarlos en este momento ― y ha llegado hoy el momento. ― Lázaro recoge a su hermana como si fuera el ser mas frágil del mundo y se dirige hasta el ascensor.

Subimos hasta el nivel uno y salimos del ascensor. Es cuando entonces vuelvo a escuchar esa maldita voz que llevo años buscando. La voz de Corexio.

―     “…Me escuchas Arthemius? Te estoy hablando por la megafonía. He podido ver como has ido avanzando por mi edificio. Por fin has recogido a tu hermana, ¿verdad? ¿No vas a venir a verme? Creo que tienes algo para mi…”

―     ¡Lázaro, no le escuches! ― exclamo rabioso. Aprieto tanto los dientes que parece que me van a reventar ― ¡voy a ir a por ese hijo de puta!

―     Detente, hermano ― dice calmado Lázaro ― creo que no ha terminado de hablar. Escucha.

―     “Y para que estemos los dos solos, decirte que las bombas que habéis encontrado en el sótano responden a un botón que tengo en mi poder. Ven solo. Tienes 60 segundos o hare detonar el edificio entero, con tus amigos dentro incluido.”

―     Es justo lo que me esperaba. Toma Lucas, te confió lo más preciado en mi vida. Mi ultima puerta a la humanidad ― me deja a su hermana en mis brazos y se me queda mirando ―. Eres un líder nato viejo amigo. Pero ahora es momento de que acabe lo que empezó por mi culpa. Ordena que todo el mundo salga. Tranquilo, el nivel cuatro esta totalmente despejado.

―     Que piensas hacer Lázaro, salgamos ahora y que se pudra allí dentro. ¡No tienes que ir!

―     Si que tengo que ir, hermano. Tengo cosas que hablar con Corexio. Además, tengo algo importante que darle todavía ― dice mientras se toca de nuevo la caja en el bolsillo ―. Quiero que sepa por mi propia voz que estaba equivocado.

―     Lázaro...si te vas...

―     Lo se. Usa las curas para todo el mundo. Guía a la gente hacia algún sitio pacifico y feliz. Restablece el orden mundial. Haz que la historia se olvide de La Legión. No quiero que se me recuerde como ningún héroe. Soy tan malo como Corexio. He causado tanta muerte que mis manos no pueden ser limpiadas de toda la sangre que las han bañado. Cuida de mi hermana. Se recuperara. ― Lázaro lanza el discurso con la voz y la mirada calmada. Mi pecho sin embargo parece un hervidero de emociones. Se me saltan las lágrimas. Nunca he conocido a nadie como el. Se monta en el ascensor y pulsa el botón de la cuarta planta ― Tranquilo viejo, todavía no estoy muerto. ― Me guiña el ojo y desaparece tras el ascensor.

Corro con Eva en los brazos mientras doy una orden por la radio. Mis hombres bajan volando por las escaleras y salimos del edificio. Reagrupo a mis soldados y esperamos fuera. Me preguntan por Lázaro y no se que contestar. También me preguntan quien es ella, la que llevo en brazos. Le digo que la mujer mas importante de mi vida ahora. Esperamos media hora a una distancia segura, fuera del recinto, desde los vehículos. Me muerdo las uñas, cosa que nunca hago. Estoy demasiado nervioso. Sigo mirando al edificio. Lázaro tiene que salir de allí, tiene que conseguirlo. Tiene que vencer. Pero entonces, una explosión abrumadora que hace temblar los vehículos y romper algunos cristales. Me bajo del coche y veo una bola de fuego allí donde antes estaba La Fortaleza. Las piernas no me pueden aguantar. Me caigo de rodillas y dejo que las lágrimas toquen el suelo. Escucho a mis hombres gritar victoria y honrando la memoria de Lázaro como un héroe. No era ningún héroe. Era un tío normal, yo lo sabía. Tenia miedo, inquietudes, sueños…Era lo mas parecido a un hermano que nunca tuve. Pero ahora tenía una misión que me había encargado. Tenia que hacer renacer al mundo de sus cenizas por el. Tenía que cuidar de su hermana y darle una larga vida. Se había acabado el sobrevivir, ahora tocaba vivir.

 

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Alma_Rota

Abandonarse a la oscuridad,  a la desesperación, al miedo. Esa es mi razón para escribir.

7 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 19 Agosto 2012 13:08 publicado por Trysha

    wow, la accion increíble, me ha encantado, mis felicitaciones, realmente no esperaba tanta acción, se que las muertes son necesarias, pero creo que murieron demaciados, en mundo de plagados cada sobreviviente es demaciado valioso, es triste ir a morir tan cerca, tan cerca de reestablecer el orden, aunque si me preguntas, creo que despues de 12 años de vivir en ese infierno, es lo mejor, no muchos estarian capacitados para iniciar una vida nueva... quizas no comprendas lo que digo... pero no importa.
    Pobre Lucas, menuda tarea, solo reestablecer el orden mundial...no pide nada mas jeje...
    Sobre los heroes, todos sin excepcion son hombres y mujeres normales que en un momento determinado hacen lo que deben, solo porque alguien debe hacerlo, personas con una gran fuerza de voluntad y mucho amor, el mundo esta lleno de heroes, solo que al igual que Arty, no se sienten tal y no andan diciendo al mundo todo lo que hacen...
    Mis felicitaciones... Un besote. y nuevamente muchas gracias... ahora busco un apocalipsis zombie para superar mi asunto.

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 19 Agosto 2012 13:28 publicado por Trysha

    Diario: Es cierto que hacia mucho que ya no te escribía, Llevó muchos años ya aquí unos 7 creo, siempre he sido muy mala para llevar la cuenta, en el campamento mis días, como sabes, se suceden de una manera sistemática, generalmente trabajo en la cosecha, a veces salgó en misiones con 578, es irónico que a pesar de llevar tanto tiempo a su lado no le llame de otra manera, pero creo que hasta lo prefiere, por alguna razón, su expresión cambia cuando escucha su nombre.
    El descubrió mi verdadero talento, finalmente era buena para algo, soy un soldado nato, no me sorprendió, en la universidad era buena en judo y jujitsu, ahora soy realmente hábil con el cuchillo y siempre llevo conmigo una katana corta que me robe de un museo, mi premisa es que no viven sin la cabeza, él dice que es algo que solo yo puedo hacer porque soy inmune y da igual que rasguñen o toque su sangre. Supongo que tiene razón.
    El encontrar vacunas se ha hecho cada vez más complejo, si bien las están fabricando en un pequeño laboratorio siempre se necesita materia prima, en lo que a mi respecta y aunque 578 se burle de mi yo siempre asalto farmacias buscando toallas femeninas, maquinas de afeitar, las mujeres de la base se ponen realmente contentas cuando yo llegó.
    Ahora mismo andamos en una misión de reconocimiento, como a 5 días de la base, es una ciudad grande, plagada de infestados, pero tiene grandes supermercados y centros comerciales intactos, parece increíble que después de tanto tiempo todavía estén ahí las cosas, el botín es bueno pero no hay donde llevarlos, en estos casos lo que hacemos es marcar las áreas y luego vienen otros equipos a buscar los trofeos.
    Hacer que la vida sea mas vida, es nuestra misión, de paso vamos viendo los estragos que causa la Legión, a veces hemos encontrado pequeñas comunidades, generalmente en áreas rurales, a ellos siempre les preguntamos como están de vacunas y les advertimos que tengan cuidado, es increíble como la gente sobrevive de diferentes maneras.
    ***Nota: extraño las peluquerías, mi pelo es un desastre ya, supongo que tengo como unos 30 años, esta largo, enmarañado y con mas canas de las que quisiera, cuando se reestablesca el orden mundial quiero un spa***

  • Enlace al Comentario Blacknordok Domingo, 19 Agosto 2012 15:31 publicado por Blacknordok

    Dios, cuanta acción. Digno de las primeras apariciones de Lucas.
    Supongo que el siguiente episodio será desde el punto de vista de Lázaro, y seguro que será increíble XD.
    Concuerdo con Trysh en lo de que, después de haber tenido que vivir bajo la ley de la jungla durante 12 años, a muchos se les hará difícil regresar al orden. Por ejemplo en náufrago o el pueblo de cazadores de infectados.
    Aunque, a pesar de que la idea de Corexio fue horrible y despreciable, hay que admitir que ahora tendrán la oportunidad de fundar una sociedad mejor que la que tenían (osease, mejor que la que tenemos nosotros ahora XD)

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 19 Agosto 2012 15:43 publicado por Trysha

    supongo que no habra forma de seleccionar a quienes se le administra la cura y a quienes no... ademas necesitaremos psicologos por docenas porque segun recuerdo recuperan la memoria y a quienes mataron mientras estaban infectados, eso sera terrible para muchos, me imagino mama de un niñito infectado... no podria matarle....

  • Enlace al Comentario Alma_Rota Domingo, 19 Agosto 2012 16:30 publicado por Alma_Rota

    Buenas noches. Acabo de escribir el siguiente capítulo que será el último, propiamente dicho. Luego están el capítulo 30 y el capítulo 0. Espero que os guste el final que le he rubricado a la historia, porque le he dado muchas vueltas y es la única opción que veía. Mañana os subo el 29. Muchas gracias por los comentarios, de verdad!

    PD: En cuanto acabe con la historia me pongo a escribir la paralela, que ahora mismo mi cabeza es un hervidero de cosas que tengo que poner sobre escrito para que no se me olviden Trysha. Un abrazo!

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 19 Agosto 2012 17:04 publicado por Trysha

    noches ya??, para mi son las 5 de la tarde :-P bueno en la proxima el final, tengo un reclamo, no es justo el lider indiscutido de la nueva humanidad tenga puesta a Eva a la fuerza... asi ni vale la pena sobrevivir -.- ya inmediatamente con gente acomodada jajaja... espero que esta historia te sirva tanto como me ha servido a mi... comence a leerla por curiosidad, luego como sabes me identifique con una frase de la que me he apropiado, pero me ha encatado ver como evolucionan los personajes como crecen y superan lo que eran al comienzo.
    Un besote enorme.

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Domingo, 19 Agosto 2012 18:52 publicado por Alice_abysm

    WOW... que final, tengo la leve sensacion de que lazaro si conseguira salir de ahi antes de que explote, por algo llevaba el sedante, a menos que haya matado a corexio y se lo inyectara el mismo para sufrir al hacer detonar el complejo :( Solamente espero el capitulo de mañana, ESTUPENDO!!

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