"Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos."

(Leonardo Da Vinci)

Viernes, 23 Noviembre 2012 22:00

Vuelta a casa (1/2)

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Acabo de dejar al crío al esclavista. Tenía razón, me han pagado muy bien por alguien con su sangre. Pero no es el dinero lo que me interesa.

- Aquí tienes al niño híbrido.

- Me sorprendes, Dranuhi. AL fin y al cabo, parte de la sangre del chico es también la de tu pueblo.

- Me importa una mierda ese mestizo terrícola. Puede que hoy en día los híbridos sean valiosos, – levanto una mano y observo círculo con una cruz en el interior que tengo marca do en el dorso. – pero el precio bajará mucho cuando regresen los domadores estelares.

El esclavista; un ser alto, robusto y con una piel gruesa y rojiza; comienza a reírse.

- ¿Eso es lo que estás buscando?

- No pretendo que entiendas ni mis motivaciones ni mis métodos. Me contento con que me des la información que necesito.

- Está bien, está bien. – el hombre sigue riendo, pero al ver que mi expresión no cambia se pone serio. – Mira, no tengo ni idea sobre esa gente por la que preguntas. Pero hay un tipo aquí, en el mercado, que quizá pueda ayudarte. Es un hombre muy sabio y muy misterioso. – acerca sus labios a mis oídos. – Tengo entendido que incluso ha estado en Groknos.

Al escuchar ese nombre mis ojos se abren como platos.

- ¿Groknos? ¿El planeta arcano? ¿es un explorador?

El esclavista se encoje de hombros.

- Explorador, mercenario, la verdad, prefiero no saberlo. Ese planeta está maldito, y aquellos que lo pisan lo están también, te lo digo yo.

- Pues bendito será si puede ayudarme. ¿Dónde lo encuentro?

- Tiene un tenderete a tres manzanas en esa dirección. Se dedica a vender cosas raras que se encuentra en las ruinas de varios planetas.

- Es todo lo que necesitaba, gracias. – hago el gesto de irme y echo una última mirada al pequeño híbrido que acabo de traer de la Tierra. Este me mira muy asustado, parece que me suplica que lo lleve conmigo. Miro al esclavista con una sonrisa. – Cuídamelo bien, ¿eh?

Me alejo por las calles del mercado negro de Hurblon en la dirección que me ha señalado hasta que doy con lo que buscaba. Un enorme mantel sobre el suelo, repleto de  artefactos y materiales que no había visto jamás. Me llama la atención lo que parece ser una daga envainada. Todo el arma describe la forma de un semicírculo, y tanto el mango como la vaina están hechos de una piedra azul intenso que habría confundido con lapislázuli, de no ser por su fosforescencia. Está decorada con hilos de oro incrustados, formando un seguido de runas que claramente son algún tipo de idioma ancestral, pero no sé cual. De hecho, dudo mucho que nadie en el universo sea capaz de identificar la procedencia de esa lengua.

Levanto la mirada hacia el hombre que está sentado con las piernas cruzadas tras el mantel. Toda su vestimenta, hasta donde yo puedo ver, consiste en una túnica de cuerpo entero, de un color gris pálido con franjas negras en los bordes. Debajo de su capucha, sólo llego a ver la boca y la barba de un hombre de piel muy morena. Alrededor del cuello lleva una cadena de oro de la que cuelga sobre su pecho un medallón redondo, hecho de una piedra negra muy lisa y brillante sobre la que hay grabados unos símbolos muy similares a los de la daga. El borde del medallón está incrustado de una fila de piedras rojas que emiten luz propia.

- ¿Qué se le ofrece, viajante?

Tratando de parecer un cliente más, cojo la daga y la observo entre mis dedos.

- He oído que has explorado las arenosas ruinas de Groknos. Esto parece muy antiguo, ¿es de allí?

El mercader esboza una media sonrisa.

- Esto… esto es mucho más que un artefacto de la antiquísima Groknos. ¿Has oído hablar de los puentes de Har-Nunt?

Por poco se me cae la daga al oír el nombre.

- ¿Los puentes paralelos? ¿Los arcos infranqueables? Se supone que nadie puede burlar a los guardianes de piedra.

- Oh, y no lo hice. Tuve que salir de la torre a toda prisa, créeme. Y es una pena. Ni te imaginas los tesoros que dejé atrás.

- Pero, ¿cómo pasaste a través de los cangrejos?

Él levanta la cabeza y me mira con un par de ojos púrpura. Me guiña uno y sonríe.

- Eso es un secreto. ¿Quieres la daga?

- En realidad lo que necesito es información.

- Ah, de eso también tengo un poco, fíjate. ¿Acerca de qué?

- ¿Tú sabes dónde puedo encontrar un templo del Culto a Nommus?

- ¿Un templo? No te ofendas, pero no tienes pinta de sacerdote.

- Ni tú de explorador.

Después de un corto período, el hombre empieza a reír.

- Aquí me has dado. Está bien, te lo diré. Mira, ninguno de esos templos es fácil de encontrar. Los sacerdotes guardan con mucho celo su culto y sus prácticas del exterior. Pero el templo más visible es el sumo santuario del culto, en Úlcora, una ciudad muy antigua del planeta Rakso. Allí el culto a Nommus es una religión legal y reconocida, y los sacerdotes son muy respetados. El templo de Úlcora es un lugar de peregrinaje, así que, a pesar de que no lo encuentres a simple vista, no será difícil llegar si sabes a quién y cómo preguntar. Eso es todo lo que sé, me temo.

- Gracias. – meto la mano en el bolsillo para sacar el dinero que me ha dado el esclavista, pero el hombre me detiene levantando una mano.

- No hace falta, me has caído bien. Esta vez la información es gratis.

- Pues muchísimas gracias. – me agacho para devolver la preciada daga a su sitio cuando él me vuelve a detener.

- Quédatela. Un tesoro como este merece estar en manos de un tesoro viviente, domador estelar.

Acepto la daga, pero dejo la bolsa de monedas sobre el mantel. Hay algo de misterioso en ese hombre. Nunca habría imaginado que conocería a alguien tan interesante en esta ratonera que, antaño, mi gente ni siquiera habría considerado la posibilidad de visitar.

Ato la daga a mi cinturón con una correa que esta lleva y me retiro a un ligar soleado. Allí me siento con las piernas cruzadas y espero. Siento cómo el calor, la luz y el poder del sol entra en mi interior. Me llena de energía, restablece mi poder. Con un sol como el que tiene este planeta en menos de veinte horas ya tendré energía suficiente para escapar de la fuerza de gravedad y poner rumbo a Rakso. Es hora de hacer una visita a los sacerdotes del Culto a Nommus.

 

PS: Este relato es una continuación de mi relato "Lo que llegó de las estrellas", además de estar enfocado desde el punto de vista de Dranuhi. En este relato he revelado (y revelaré) algunas de las preguntas que quedaron abiertas en el otro (como por ejemplo qué le había dicho el esclavista a Dranuhi)

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Sábado, 24 Noviembre 2012 15:31 publicado por Alice_abysm

    Me encanto el relato, también salieron los puentes de Har-Nunt.
    En la historia anterior a esta, me daba curiosidad ese domador estelar, que bueno que hayas publicado su lado de la historia. Estas incluyendo nuevas cosas, que supongo que también tendrán historias a parte para comprenderlas mejor. Me gusto, espero el siguiente :)

  • Enlace al Comentario Trysha Lunes, 26 Noviembre 2012 11:52 publicado por Trysha

    tienes una forma unica de atrapar al lector una gran gran historia ... ya estoy anciosa por saber q le pasará al pobre chico

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