"¿Que importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones?."

(Deng Xiaoping)

Sábado, 08 Septiembre 2012 15:22

El señor no es mi pastor

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La misa había terminado y ya estaba todo guardado en su sitio. Cerré las puertas de la iglesia y emprendí el camino a la casa que la parroquia me cedía como sacerdote. En la negrura de la noche un grito de terror me sacó de mis pensamientos. Al girar la vista, en un rincón de la plaza vi una joven en el suelo, encogiéndose de miedo ante una figura que se alzaba amenazadoramente sobre ella. Era un hombre alto y vestido con una gabardina negra que le llegaba hasta los tobillos, dejando ver unos relucientes mocasines del mismo color. Su cabeza estaba cubierta por un sombrero negro. De hecho, ni siquiera habría sabido si era un hombre o una mujer de no ser por la pequeña perilla puntiaguda que asomaba de su barbilla.

Cómo hombre que ha dedicado su vida a las enseñanzas del señor, no dudé un instante en socorrer a la muchacha. Me interpuse entre ella y su atacante mientras ayudaba a levantarla.

- ¡¿Se puede saber que pasa aquí!?

- Hazte a un lado, jovencito, esto no va contigo.

- ¿Jovencito? Para su información, señor, tengo 57 años y...

En el momento en que vi por primera vez el rostro del hombre supe que no era nada bueno, de hecho, en ese mismo momento supe que no podía ser humano. Tenía las facciones muy marcadas y me miraba con una arrogancia que, en lugar de ofenderme, me aterrorizó. Y esos ojos… he aprendido lo bastante en mi vida sobre el infierno para reconocerlo, y lo reconocí en los ojos del hombre. Él se limitó a soltar una carcajada con una voz que parecía salida de una profunda caverna.

- ¿Sólo eso? Ya te lo he dicho, no eres más que un niño para mí. Y ahora apártate, esa chica tiene una deuda que saldar y la voy a cobrar ahora mismo.

Todo el miedo que he podido tener en toda mi vida no es nada comparado con lo que sentí al estar cara a cara con ese ser, lo miraba tratando de parecer tranquilo, pero estaba claro que el terror me paralizaba.

- ¿Qu-q-qué eres?

Él se limitó a ampliar su sonrisa mientras unos dientes más propios de un lobo que de un hombre asomaban tras sus labios.

- He recibido muchos nombres, muchos de ellos ya los he olvidado. Pero jamás olvidaré el nombre que me dio tu señor el día en que caí.

Mis ojos se abrieron de par en par al escuchar aquellas palabras.

- Ave María purísima.

El ser se rió mientras se relamía los labios con una lengua viperina.

- Ahórrate las frasecitas. Esa chica y yo hicimos un trato. Su padre tenía un cáncer, el pobre se estaba muriendo  y yo lo salvé. Pero dejé bien claro el precio, ahora vengo a cobrarlo.

En un gesto imperceptible agarré la muñeca de la muchacha y entonces eché a correr de regreso a la iglesia. Al ver que huíamos, la criatura lanzó un rugido que ninguna garganta humana podría emitir, y entonces echó a correr detrás nuestro mientras su cuerpo se disolvía en humo negro y descubría su apariencia: un ser que alcanzaba fácilmente los dos metros, con patas de cabra y cuerpo de hombre. Sus brazos eran más largos que los de una persona corriente y al final mostraban un pelaje animal a la vez que sus dedos se retorcían en temibles garras. Su rostro humano se veía deformado por esos dientes lobunos y esa lengua de serpiente mientras sus ojos ardían como el infiero de donde él venía. Sobre su frente asomaban dos largos cuernos que se curvaban hacia atrás. Antes de emprender su persecución, soltó otro rugido y dos enormes alas membranosas de color negro emergieron de su espalda.

Mientras corría, busqué las llaves en mi chaqueta para no perder tiempo y en cuanto llegamos a la iglesia la abrí, entramos, y cerré con un portazo a una velocidad que ni yo creía. Cerré con llave por dentro y junto a la joven, retrocedimos hacia el altar.

- ¿Aquí estaremos seguros, padre?

La miré con evidente espanto, pero entonces sonreí para calmarla.

- Por supuesto que sí. Esta es la casa de Dios. Esas repugnantes criaturas no pueden pasar por esas puertas.

Cómo si me hubiera escuchado desde fuera, el demonio abrió cuatro agujeros en la madera de un zarpazo y con el segundo, la puerta entera se hizo astillas. Entró a paso lento en la iglesia, cómo si disfrutara echando por los suelos mi fe en que el Señor nos protegería allí dentro.

- Humanos imbéciles. No sabéis nada de ese dios vuestro. ¿Acaso creéis que le importa una mierda si vivís o morís? ¿Acaso crees que este edificio viejo te da protección alguna sólo porque haya sido levantado en nombre de Dios? Que lo edificarais con esa idea no significa que Él se interese en lo más mínimo en lo que pasa aquí dentro. Esto – dijo abriendo los brazos – no son más que muros de piedra. Esto – dijo acercándose al recipiente de piedra y hundiendo la mano en el agua bendita – no es más que agua vulgar y corriente. – Entonces, el agua empezó a hervir y el recipiente estalló, esparciendo el agua hirviendo por el suelo. – Y esto – entonces extendió una mano hacia la santa cruz que colgaba de la pared detrás nuestro. - ¡No es más que una maldita cruz de madera! – Una llama salió de la mano del demonio y prendió la cruz, que quedó reducida a cenizas.

La chica a mi lado soltó un grito y comenzó a correr hacia la salida, para mi sorpresa, el demonio la dejo pasar con una sonrisa. Cuando ella ya se había marchado, alzó la cabeza y gritó.

- ¡¡¡Lucifer!!!

La tierra que había entre la entrada y el altar comenzó a agrietarse y un mar de humo y llamas emergió de las grietas. Cuando el humo se esparció, las grietas que quedaban eran sólo aperturas superficiales y no había ni rastro de las llamas. Pero ahora una segunda figura había aparecido entre el demonio y yo. Era muy parecido al otro, pero sus facciones no eran tan duras, y sus cuernos y garras eran más pequeños. Además sus alas, en vez de negras, presentaban un color verde esmeralda. También me pareció ver que era más bajito, pero no lo pude distinguir, ya que nada más aparecer se arrodilló ante el ser que lo había llamado.

- ¡Salve, rey del averno!

- ¡Ahórrate las cortesías, Lucifer! Ve tras la chica, yo quiero tener un par de palabras con el sacerdote.

El segundo demonio giró la cabeza y me miró antes de soltar una risa aguda y estridente.

- ¡Cómo desee! Enseguida vuelvo con nuestra pequeña clienta fugitiva.

Y dicho eso, el demonio se evaporó en una nube negra con destellos verdes y salió flotando por el hueco que había dejado la puerta. El demonio mayor lo vio marcharse y luego sonrió.

- Es un buen chico, seguro que me la traerá. Mientras, - dijo avanzando lentamente hacia el altar – tú y yo tendremos una pequeña charla.

Las lágrimas inundaban mi cara, me acurruqué en la pared mientras hice lo único que se me acudía, rezar.

- El señor es mi pastor, nada me falta…

- ¡A callar! Ya estoy harto de esas frasecitas. ¿También eres tan estúpido para creer que cuatro palabrejas te protegen de algo?

- El señor es justo, se apiadará de mí y te devolverá a tus cavernas, criatura.

El demonio se detuvo y me miró cómo si creyera que le estaba gastando una broma antes de estallar en risas.

- ¡Justo! ¡El señor es justo, dice! Eres muy gracioso, ¿lo sabías? – Se agachó para mirarme a los ojos y me dijo sin ningún humor. – El señor no es justo, el señor ni siquiera es bueno. ¿Es qué lo conoces? ¿Has hablado con él alguna vez? Pues resulta que yo sí. De hecho antes éramos grandes amigos. Cómo sabrás, yo era el más hermoso de sus ángeles. Lo admiraba, era mi modelo a seguir, y quería ser como él. Pero con el tiempo me di cuenta de la mentira. Sólo es un egoísta que no piensa en nadie más que en si mismo. Nunca me vio como un amigo, no era más que el siervo que más le obedecía y por eso tenía mi alto estatus. Me sentí traicionado, humillado, no era más que su marioneta. Pero lo peor fue el día en que le pregunté personalmente si todo esto era verdad. Sin inmutarse se limitó a responder: “Sí, claro ¿Cuál es el problema?” Aquello fue la gota que colmó el vaso. Me enfurecí y le dejé bien claro que a menos que cambiara de actitud, que se olvidara de contar conmigo. Simplemente quería que cambiara, que se diera cuenta. Pero en lugar de admitir la culpa y dejarlo todo en una regañina de amigos se enfureció aún más. Me miró y me dijo “¿Quién te crees que eres? ¿Necesitas que te demuestre i autoridad?” Aún después de tantos siglos sigo recordando aquella noche. Todo el ejército de Dios, los ángeles y arcángeles que hasta hacía unos días habían sido mis mejores amigos, aquellos a quien siempre había confiado mis penas e inquietudes, la gente a quien más amaba en este mundo, todos ellos me persiguieron para matarme, y todo esto sólo porque Dios lo ordenó. A una orden del señor, mis mejores amigos trataron de matarme. Pronto quedé acorralado, no había más salida que la muerte hasta que me di cuenta de que estaba en el límite de los dominios del cielo. Después de todo, la suerte aún no me abandonaba.

Salté, huí, caí del cielo a la tierra como un rayo. El golpe fue doloroso pero logré escapar. Pero no pasé ni una semana en la Tierra antes de darme cuenta que ni siquiera allí estaba seguro. Los ejércitos de ángeles tal vez no podían bajar todos hacia allí, pero el señor tenía un gran poder sobre lo que sucedía en la tierra y trató de matarme personalmente varias veces. Al final me dí cuenta de que tenía que refugiarme en algún lugar donde la luz de Dios no pudiera legar. Así fue como creé mi propio reino en las entrañas más profundas de la tierra. Yo mismo creé y dí forma al mundo que aquí llamáis infierno. Cuando estuvo terminado lo miré y vi que era bueno, bueno para refugiarme del cruel ataque de Dios, bueno para esconderme y vivir sin miedo a ser perseguido. Pero ni entonces fue capaz de dejarme vivir en paz. Cuando vio que ya no podía alcanzarme hizo lo último que le quedaba por hacer, me retiró el nombre. Perdí mis poderes y mis alas de ángel y me rebautizó como Satanás, “El Enemigo”. Y yo acepté orgulloso ese nombre, pues yo mismo me consideraba el enemigo de aquél déspota mal nacido. Perdí mis alas y mis poderes, pero no tardé en conseguirme unos nuevos. Poco a poco vi como mi reino se iba llenando de antiguos ángeles que, como yo, también se habían dado cuenta de la tiranía de Dios. Muchos de ellos eran los que habían tratado de matarme, pero en mi bondad, supe perdonarlos. Algo que el arrogante de tu Dios es incapaz de hacer, por mucho que prediquéis sobre su indulgencia.

- ¡Mientes! El Demonio miente para confundirme, pero yo no caeré en tus engaños.

La criatura se rió mientras acercaba una mano y me acariciaba la mejilla.

- ¿Crees que miento? Entonces dime, si tu Dios es tan bueno, ¿dónde está ahora? ¿por qué no viene a protegerte? Porqué a Dios sólo le importa una persona, él mismo. Y no va a mover un dedo por ti, ni por ningún humano de esta tierra. Creéis que lo conocéis pero no tenéis ni idea. Yo por lo menos sí sé ayudaros. Os hago pagar un precio, sí, pero al menos no me quedo allí sentado mientras vosotros sufrís. Al igual que a Dios, también creéis que me conocéis a mí, pero no tenéis ni idea de lo que he sufrido. ¡No sabéis nada! Dios nunca hará nada por ti ni aunque pases toda tu vida dedicándote plenamente a él. – Entonces deslizó una de sus afiladas garras a través de mi mejilla, dejando un rastro del dolor más intenso que he sentido jamás. Era como si me cortaran la carne con un cuchillo ardiente. – Y aquí tienes un regalito que te ayudará a recordarlo. Por esta vez, y repito, sólo esta vez, no te mataré. Pero quiero que sepas que no te he perdonado porque Dios haya querido salvarte. Lo he hecho porque me dabas lástima, tú y tu patética ignorancia.

Como si hubiera estado esperando a que su amo terminara, el demonio Lucifer apareció en la puerta cargando el cuerpo de la joven en el hombro.

- ¡Señor! Ya la tengo. ¿Ha terminado?

El demonio sonrió de nuevo mientras se levantaba y caminaba hacia su sirviente.

- Sí, ya está todo hablado. Podemos irnos.

El demonio menor desapareció primero, vaporizándose y entrando en la tierra, causando así una enorme grieta. El amo, pero, se detuvo justo cuando iba a marcharse, se giró y me miró muy serio.

- Ah, una última cosa. Recuerda bien esto: El señor no es tu pastor, es el encargado del matadero, y tú eres el ternero.

Y dicho esto, se vaporizó en forma de nube negra y se internó en las entrañas de la tierra, dejándome solo en aquél santuario medio en ruinas.

Al día siguiente, los periódicos ya anunciaban la desaparición de un sacerdote cuya iglesia había sido incendiada la noche anterior.

Decidí rehacer mi vida. Sé que los demonios suelen mentir para confundir las mentes de los débiles. Pero después de pensarlo mucho… había dedicado toda mi vida a Dios, era un cristiano ejemplar. Y aquella noche había estado al borde de la muerte. ¿Y Dios qué había hecho por salvar mi vida? Aquél demonio había tenido más piedad que Dios, si estaba vivo era sólo porque le había dado pena. Pero estaba claro que ése ser tampoco era benevolente. Aún después de diez años sigo conservando la cicatriz en mi mejilla, que me recuerda que no puedo confiar en nadie. Dios es aquél que no movió un dedo por salvar mi vida y el demonio fue el que me perdonó por casualidad y se llevó la vida de una joven inocente. Ambos son despreciables. Ahora ya no sé en que creer. Pero hay una frase que se me quedó gravada aquél día, algo que, al igual que esa cicatriz, me perseguirá hasta el día en que muera: El señor no es mi pastor, es el encargado del matadero.

Leído 2377 veces Modificado por última vez el Domingo, 07 Octubre 2012 15:14

5 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Sábado, 08 Septiembre 2012 16:57 publicado por Trysha

    Impresionante, fuerte y tan real que parece inspirado por el demonio... (sin animo de ofender)... Me ha impresionado mucho, pero lo que no comprendo es porque Dios debia salvarle la vida... y aquí el gran problema con Dios... Dios es omnipresente (esta en todos lados: por lo que estaba ahi, aunque no lo puedes ver??) omnipotente... todo lo puede... YYYYY omnisapiente que todo lo sabe, eso implica varias cosas... primero que si todo lo sabe... implica pasado, presente y futuro... de eso se desprende que el futuro ya esta escrito, porque sino como lo sabria Dios... de manera que sí estaba escrito... Dios sabia que no moriria... y por lo tanto no habia nada que hacer, porque no moriría...
    Hay una lectura de la biblia que me llena de terror... Job 1. (la apuesta del diablo con dios)
    6 Un día en que debían presentarse ante el Señor sus servidores celestiales,g se presentó también el ángel acusadorh entre ellos. 7 El Señor le preguntó:
    –¿De dónde vienes?
    El acusador respondió:
    –He andado recorriendo la tierra de un lado a otro.
    8 Entonces le dijo el Señor:
    –¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie en la tierra como él, que me sirva tan fielmente y viva una vida tan recta y sin tacha, cuidando de no hacer mal a nadie.
    9 El acusador contestó:
    –Pues no de baldei te sirve con tanta fidelidad. 10 Tú no dejas que nadie le toque, ni a él ni a su familia ni a nada de lo que tiene; bendices todo lo que hace y es el hombre más rico en ganado de todo el país. 11 Pero quítale lo que posee y verás cómo te maldicej en la cara.
    12 El Señor respondió al acusador:
    –Está bien. Haz lo que quieras con todas las cosas de Job, con tal que a él mismo no le hagas ningún daño.k
    Entonces el acusador se retiró de la presencia del Señor.l
    13 Un día, mientras los hijos y las hijas de Job estaban celebrando un banquete en casa del hermano mayor, 14 un hombre llegó a casa de Job y le dio esta noticia:
    –Mientras arábamos el campo con los bueyes, y las asnas pastaban allí cerca, 15 llegaron de repente los sabeos,m robaron el ganado y pasaron a cuchillo a los hombres. Tan solo yo pude escapar para venir a avisarte.
    16 No había terminado de hablar este hombre, cuando llegó otro y dijo:
    –Cayó un rayo y mató a los pastores y las ovejas. Tan solo yo pude escapar para venir a avisarte.
    17 No había terminado de hablar este hombre, cuando llegó un tercero y dijo:
    –Tres grupos de caldeosn nos atacaron, robaron los camellos y pasaron a cuchillo a los hombres. Tan solo yo pude escapar para venir a avisarte.
    18 No había terminado de hablar este hombre, cuando llegó uno más y dijo:
    –Tus hijos y tus hijas estaban celebrando un banquete en la casa de tu hijo mayor, 19 cuando de pronto se levantó un viento del desierto que sacudió la casa por los cuatro costados, derribándola sobre tus hijos. Todos ellos murieron. Tan solo yo pude escapar para venir a avisarte.
    20 Entonces Job se levantó, y lleno de dolor se rasgó la ropa, se rapó la cabezañ y se inclinó en actitud de adoración. 21 Dijo:
    –Desnudo vine a este mundo y desnudo saldré de él.o El Señor me lo dio todo, y el Señor me lo quitó; ¡bendito sea el nombre del Señor!
    esto es terrorifico

  • Enlace al Comentario Blacknordok Sábado, 08 Septiembre 2012 17:04 publicado por Blacknordok

    Lo admito, eso da miedo :O
    Creo que todos tienen derecho a tener fe, pero llega un punto en el que hay que parar.

    Con lo de que parece inspirado por el demonio, nah, no me ofende. (que quede entre tú y yo, la última vez que pisé una iglesia se me quemaron los pies y me salió humo, pero nadie debe saberlo XD)

  • Enlace al Comentario Gonzalo Sábado, 08 Septiembre 2012 17:26 publicado por Gonzalo

    Impresionante realmente, ha sido un escrito para pensar de como está supuestamente formado y jerarquizado este mundo.
    No me queda nada mas que darte mis felicitaciones.

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Domingo, 09 Septiembre 2012 18:22 publicado por Alice_abysm

    Wow, que escrito tan genial, en todo sentido, sin duda pasa a ser uno de mis favoritos de los que has escritos. Me encanto y si te fijas bien en la biblia que ya parecería contrato, incluso con ejemplos para los que rompen una regla, siempre hay clausulas (Versiculos, creo que se llaman) para justificar un actuar. SI tu padre se muere por que un ladrón lo mato en la calle y el era religioso, no es culpa de DIos por el contrario, arrodíllate y agradécele porque aquello que te hace sufrir ahora, te hará más fuerte en el futuro.
    Prefiero a los demonios, no por le mal que causa, sino por la claridad de sus acciones, ya sabes que esperar de ellos y no habrán dobles intenciones. Mal es Mal, Bien puede ser una careta para justificar un Mal mayor.
    Excelente, me encanto, mis felicitaciones :)
    PD: por relatos como este, puedo aceptar que no publiques tan seguido, siempre y cuando nos sorprendas tan gratamente como hasta ahora :D

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 09 Septiembre 2012 19:35 publicado por Trysha

    Amen??jajajaja

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