"Dime cómo te diviertes y te diré quién eres."

(José Ortega y Gasset)

Sábado, 09 Junio 2012 19:51

Yo lo soy todo y tú no eres nada

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Yo lo soy todo y tú no eres nada

 

 

-Mátala… venga… arráncale el alma. Sácale sus preciosos ojos, uno a uno.

-Bueno, creo que debería primero rezar por ella.

-Como? Rezar? Te he dicho que te olvidaras de eso. Ahora, mátala.

-Vale, la próxima la elijó yo.

            El gemido de terror de aquella mujer no me incomodaba para nada. Sentada en una silla, atada a conciencia. Amordazada y golpeada múltiples veces por mi compañero. Me gustaría más esta experiencia su pudiera orar por ella. Y pedirle que me perdonara en el más allá.

-A que esperas?

-Voy, voy.

            Saqué la taladradora de la caja de herramientas y me dispuse sacarle… el alma.

Algo cruel y satisfactorio para un día sufrido por hoy.

-Quieres que lo haga yo o qué? Estas tardando.

-Déjame hacer una cosa.

            Quite el pañuelo de la boca de la mujer y ella estaba asustada, respiraba fuerte y rápido. Sus ojos se estaban rojos, tal vez por las drogas que le habíamos colocado.

-Hola, bueno, solo quería que supieras que esto no es nada personal. Solo que estuviste en el lugar equivocado en el momento equivocado. Espero que me perdones, yo te he perdonado a ti por tus pecados. Que sepas que en más allá aún hay sitio para ti. Un lugar donde siempre tendrás una segunda oportunidad. Espero que cuando llegues me perdones.

            Antes que la mujer dijera algo, la amordace de nuevo. Entonces procedí a hacer mi nuevo hobby.

 

 

***

 

-… Y así hermanos míos volvemos al sendero del señor. Mirad al cielo y no recéis por vuestros familiares, Dios lo hace por nosotros. Recordad, como dijo una persona muy importante para mí. Rechazar a la fe es mil veces peor que violar a tu hija.

            Dado mi discurso escuché como la gente me aplaudía, en una sinagoga nadie solía aplaudir, pero aquella gente me adoraba. Desde que conocí a Carlos he tenido más confianza en mí mismo. He aprendido cual era mi verdadera vocación en este mundo. Era salvar al mundo creado por mi señor de la gente malvada y perdonarlas en el nombre de Dios. Él me había permitido hacer esto. El me ayudara a eliminar a esta plaga que azota día a día este mundo.

 

 

***

 

-Creó que te estás acostumbrando a esto.

-Debo de hacerlo, en nombre de Dios.

-Y sigues con eso? Bah, no hay manera verdad? Cree lo que quieras.

-Lo siento mucho Carlos, tú eres el enviado de Dios, aunque tu no lo sepas. El te lo oculta para mantenerte a salvo.

-Ya… los judíos y sus costumbres.

            No me molestaba que utilizara el término Judío para burlarse de mí. Era algo que debía de resistir, el odio. Dios me hablo por sueños, dijo que debía de resistir la tentación. Me mando a Carlos, mi guía.

-Quién es el próximo pecador?

-Se llama Camilo, es otro de tus supuestos pecadores, lo he elegido para ti. Es un asesino en serie. No veas todo el tiempo en que he perdido en buscarlo, pero lo he encontrado. Esta en un hotel de mala muerte.

-Entonces entremos.

            En vez de parecer un hotel, parecía más bien un burdel. Mujeres que desperdician su vida dando como juguete sexual a otros hombres infieles a sus esposas y a Dios. Todos ellos son despreciables y repugnantes.

            Estábamos frente a la puerta 159 y yo tenía los materiales necesarios para castigar a este pecador. Llamé a la puerta a la espera de alguna respuesta. Pero no la hubo.

-Ponte a un lado- Carlos se dispuso a dar una patada contra la puerta.

-Espera, no lo hagas, no llamemos la atención. No dijiste que sabía forzar cerraduras?

-Mmm… vale, mira y aprende.

            Aunque hubiera fardado mucho de los actos que hacía en la vida para sobrevivir, la puerta se le resistió bastante.

-Ya casi… espera… y… ya está. Ves? Soy bueno o no?

            No le conteste, simplemente entre en aquella habitación y empecé a buscar a Camilo. La habitación esta oscura y vacía. Carlos encendió la luz y se dirigió a la cocina.

-Te importa que me coja algo de la nevera?

-No dejes huellas.

-Tranquilo, ya sabes que no tengo huellas.

            Carlos se había sacado las yemas de los dedos hacía mucho tiempo. Su antigua banda, le obligo a quitárselas con una especie de plancha. Es uno de los sacrificios que dios le obligo a cumplir, para encontrarme y guiarme.

-Ja, oye, aquí hay algo que te cabreara bastante.

-El que?

            Carlos cogió un plato de la cocina, en el había queso, crema de mantequilla y leche derramada, todo en el mismo plato. Es aún más repugnante.

-Aparta esa cosa de mí por favor.

-Ja, ja, bueno, está bien.

            Carlos dejo el plato en la encimera. Después de aquello se oyó que la puerta de la habitación se abría, Camilo estaba aquí.

-Rápido paga todas las luces –hice lo que me pidió –ahora escóndete.

            Me escondí detrás del sofá y Carlos estaba detrás de las cortinas. Camilo entró. Se oían pasos y gemidos. Escuché como la lámpara se caía de su mesita. Por fin los pude ver, porque pasaron delante de mí pero sin darse cuenta que estaba allí. Una mujer y Camilo caminaban mientras se besaban y se dirigían a la habitación. Y llegaron y cerraron la puerta a continuación.

-Ja, al parecer Camilo se monta buenas fiestas. –susurró.

-Es una prostituta y el es un asesino.

-Oye, dime una cosa ¿Cuál es la diferencia entre Camilo y nosotros? Al igual que él, nosotros matamos y torturamos.

-No es lo mismo. El mata porque quiere, no tiene un fin bondadoso, no tiene un objetivo para ayudar al mundo, para ayudar a Dios en su causa. Dios nos ha encargado matar a esta plaga para salvar el mundo de su impureza.

-Claro, lo que tu digas, bueno… vamos?

-Vamos.

            Me levanté y me puse al lado de la puerta. Carlos se acercó y despacio la abrió. La mujer y Camilo estaban fornicando de una manera desagradable. Y Carlos, rápidamente cogió a la mujer que estaba encima de Camilo y la tiro para atrás. Y apuntó a la cabeza.

-Tú, coge a la chica, yo me ocupo de Camilo.

            Carlos se parto de la mujer confusa de aquella situación. Estaba drogada, seguramente no sabía dónde estaba. Carlos cogió por el cuello a Camilo y lo lanzó contra el suelo. Yo de mientras intentaba coger a la mujer, pero ella estaba tan colocada que no se podía mantener de pie. La dejé allí tirada en el suelo.

-Sí has acabado con la chica ayúdame con él.

            Fui hacía él y sujete por los brazos a Camilo, entonces Carlos empezó a golpearle en la cara.

-Que no se mueva, voy a por la cinta aislante.

            Lo sujetaba con fuerza, ya no podía moverse, pero entonces mira al techo de la habitación. Y empezó a recitar algo que no creí capaz de que escucharía de un asesino como él. Estaba recitando el Shemá.

“Escucha Israel, Dios mío ahora estoy solo hazme fuerte, Dios mío, haz que no tenga miedo el dolor es fuerte y no hay donde escapar. Haz que termine, porque ya no me quedan más fuerzas cuando el corazón llora el tiempo queda detenido”

Es un fragmento del Shemá. Un pecador como él puede cree aún en Dios? O solamente esta fingiendo para salvarse?

            Mire alrededor, había libros y retratos judíos. El creía en Dios, pero entonces… como me explicas el hecho en que haya asesinado a gente inocente? Giré al pobre desgraciado y le hice mirarme a los ojos.

-Porque asesinaste a toda esa gente? Eran inocentes y tu los matastes!

-En este mundo… nadie es inocente. Este mundo fue… creado por el Diablo, no por Dios. Él simplemente ayuda a que la vida no caiga. Pero ya no importa. Y lo que he matado… no son inocentes. Ellos alguna vez fueron crueles, fueron unos matones sin alma, fueron violadores. Todo eso… pero claramente nadie lo sabe excepto yo mismo.

-Usted… va a matarme verdad? No sois policías, solo me queda la opción de que seáis como yo.

-No somos como tú, nosotros matamos por una causa. La de liberal al mundo de gente como tú.

-Sigo sin ver la diferencia. Aunque crea en el Judaísmo, siempre creeré que hay una contradicción importante. La ley exige que no matemos, ni para sobrevivir, ni por venganza ni por nada. Pero Dios ordeno matar a Isaac.

-Lo dijo por alguna razón.

-Pero apareció el carnero del diablo y entonces se evitó. Entonces, esto me recuerda a eso. Digamos que yo soy Isaac. Ahora depende de usted si ser Abraham o ser el carnero del diablo. Dios es tu jefe, no te deja elegir. Pero la vida esta para que cada uno pueda elegir su propio camino y no a manos de alguien invisible.

-Dios nos ayuda.

-Dios dice: Yo soy mejor que tú, yo lo soy todo y tú no eres nada. Tú me obedecerás aquí y ahora y para toda la eternidad, sin posibilidad de salir ganando. Porque ahora trabajas para mí con infinitas leyes estúpidas.

            Me quedé callado, entro Carlos con la cinta aislante. Se le veía contento. Entonces al ver aquella expresión en la cara de Carlos me puso a pensar en que si es esto lo que Dios quería. Si era voluntad suya que yo asesinara en un mundo lleno de pecadores. Pero Dios mando a Abraham a matar a su hijo. Él podía elegir si matar a su hijo o no. Pero… por miedo o por deber lo hizo. Pero el carnero del diablo lo evitó. Entonces… Dios le dio el sermón que Camilo me acababa de explicar.

            Yo lo soy todo y tú no eres nada.

-Espera… Carlos… tal vez no debamos…

-No debamos qué?

-Quiero decir… ha matado a gente, y se merece la muerte. Pero creo que esta será nuestro último asesinato… ya no quiero continuar más.

-Me prometiste que hasta el final.

-Este es el final. No puedo más, debo… elegir mi propio camino.

-No! Nadie rompe una promesa conmigo. No puedes irte sin más. Debemos… debemos limpiar a la escoria de este mundo. Tú lo dijiste. –Carlos estaba casi llorando, no soportaba la idea de que me fuera. Aunque sabía que él no creía en Dios, el desechaba aquella historia.

-No puedo y punto. Haz lo que quieras con él. Pero me voy.

            Me dirigí a la puerta y note como una cuerda pasa por encima de mí y me apretaba el cuello con fuerza. Carlos me estaba ahogando.

-No! No te irás! Te quedarás conmigo.

            Intente librarme, pero me di cuenta de que Carlos era más fuerte que yo. Un hombre normal que rezaba en la sinagoga. Era un rabino normal y corriente que la palabra de Dios me confundió. Yo traje a hacer esto a Caros. Entonces en vez de intentar quitar la cuerda de mi cuello, alcé la mano y acaricie la cabeza de Carlos.

Te… te… perdón… te perdono –estaba ahogándome, casi no podía hablar.- Perdóname… a mi… tamb…bien.

Antes de caer muerto escuché de nuevo aquella frase que me llegó al alma.

“Yo lo soy todo y tú no eres nada”

Fui tentado por su propia trampa. Y ahora por mi inocencia, voy a ser castigado merecida mente. Solo espero que ahora nadie me guié, porque yo solo puede elegir mi propio camino.

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Andrew Ryan

 

Lo que me salvó la vida fue tener a alguien apoyandomé y ayudandomé en los momentos dificiles. Fue el apoyo de una persona quién me ayudo a seguir adelante. 

 

No dudeis en enviarme vuestra critica. Recibiré vuestros consejos con entusiasmo :)

 

jorgelegendarybcn@gmail.com                                               

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3 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Sábado, 09 Junio 2012 20:22 publicado por Trysha

    Imprensionante, vaya es segunda vez que me dejas sin palabras, es probable que despues encuentre que decir... pero de momento solo se me ocurre felicitarte por el estilo unico que tienes...
    Por cierto extraño un alma... sabes cual???
    Besitos.

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Sábado, 09 Junio 2012 23:07 publicado por Alice_abysm

    Guau, una gran historia, sin duda la religión da para mucho, y los fanáticos son los peores, los peores asesinos no son aquellos que matan por placer, sino los que piensan que le hacen un bien a la victima. Estupendo.

  • Enlace al Comentario Blacknordok Domingo, 10 Junio 2012 06:53 publicado por Blacknordok

    Un relato genial. Los peores asesinos son los que pretenden "erradicar a la escoria" ya que, empiezan matando a asesinos, pero terminan matando a gente solo por no creer en lo mismo que ellos.

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