"Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás."

(Demócrito de Abdera)

 

Domingo, 22 Julio 2012 04:45

La carta

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Inerte, echado en mi cama, el tiempo se detiene. Miro atrás y creo encontrarte en mis pensamientos más oscuros. Pero aun así solo te sigo buscando, he ceñido mi vida a ti, y no existe otra cosa más que saber al menos algo. Enciendo un cigarrillo, y me quedo pensativo, mirando el techo esperando que se dibuje en él la respuesta que estoy buscando pero sé que esa respuesta tan solo esta en mi, y de lo dispuesto que este a arriesgarlo todo. Giro la cabeza y contemplo como el frío se agarra a la ventana, esta húmeda de vaho, aunque no se vislumbra bien posiblemente el cielo este encapotado... Ha pasado tanto tiempo... no te necesito, pero ojalá tú me necesitarás a mí. Sé que te amo, pero no creo que lo suficiente, pero si tú vinieras... eso lo justificaría todo, le daría un sentido, egoísta quizás, sí. Pero al menos estaríamos juntos.

Suelo preguntarme si lloraste, si te sentiste mal por algún tiempo o solamente te llenaste de odio y te vaciaste de amor. No pediré perdón, fue juego al que jugamos lo dos, arriesgamos y perdimos. Quizás tú más, pero por eso es un juego de azar. Nadie se equivoco en esta partida, los dos cometimos errores, sin embargo eso no significa que estuviera mal. Fue hermoso y siempre ha de quedar así, no es algo que tú ni yo ni siquiera nadie pueda cambiar jamás.

Tomo otra calada, seca y rápida, con la uña golpeo la punta del cigarrillo y lo apago. Lo dejó sobre la mesilla y me incorporo. Recojo la camisa tirada sobre el suelo y me dirijo a la venta, con una mano aparto el vaho, aun así las gotas se amontonan y no me dejan ver bien. Aprieto fuerte el mango, está roto, pero al final cede y puedo abrir la ventana. Un cielo gris con reflejos negros  y blancos cubre hasta más allá de horizonte. Me quedo asomado con las manos apoyadas en la entreventana, observando el contraste del gris y el verde, uno en el cielo y otro en la tierra. Debería ser al revés, lo bello debería estar siempre por encima nuestra, gobernándonos, imponiendo la belleza a la imperfección que patalea debajo suyo. Sería algo que admirar, que desear... así lo apreciaríamos más. Deberías haberte quedado en el cielo, nunca tendrías que haber bajado y haber conocido a alguien como yo. Lamento si te he corrompido, si esque al final lo he hecho, no era mi intención. No creo en las justificaciones pero si te sirve de consuelo soy víctima y verdugo de una extraña época y de la sinrazón que me ha tambaleado de un lugar a otro, y un día, me dejo varado en tu orilla... Qué verde tan intenso tienen hoy las hojas de los árboles, me recuerdan a tus ojos, esmeraldas liquidas con motas de ébano. Mi mirada se pierde más allá de la lejanía, levanto la mirada y me aparto por un momento para vestirme la camisa, hace frío.

Reconozco que fue especial, hasta entonces las mayorías de las relaciones habían estado vacías de contenido, puro placer, era lo cómodo hasta que llegaste tú. Recuerdo como extrañas las noches pasadas junto a ti, lo tenías todo, y aunque fuera nada lo que hiciéramos, todo se convertía en extraordinario. El aire olía diferente, el viento acariciaba la piel de manera diferente, y el sol o la luna brillaban de manera diferente. Daba igual si tan solo nos tumbábamos en el balcón ante las estrellas o dábamos un paseo largo por los puentes viejos. Para mí todo aquello era aburrido, y cuando te fuiste volvió a ser tedioso. Un lapsus temporal en el que cambiaste mis gustos y mi visión del mundo, o quizás simplemente eras tú todo aquello, me invadiste, te apoderaste, me domaste... pero la jugada te salió mal. Aun así, lo recuerdo como extraño, no malo, pero extraño. Algo sin lo que puedo vivir.

Supongo que no estuve lo suficiente enamorado, o quizás simplemente no confundí el amor con obsesión. La fuente se secó, y solo tú tienes el agua para volver a llenarla. Puede que ya sea tarde; muy tarde. Pero existen refranes que lo contradicen ¿Quién sabe? No seré yo quién grite no.

Cierro la ventana. Empieza a llover. Mi mente no hace más que espetar cosas sinsentido. Hay que hacer cosas y el tiempo siempre corre. Abro el armario y cojo una cazadora, engancho las llaves sobre la mesilla y dudo en recoger el cigarrillo, o encenderme uno nuevo. Prefiero matar al viejo, me lo enciendo y bajo las escaleras. Cierro la verja, a la salida destaca el buzón medio escupiendo una carta. Es de lejos, muy lejos. Tengo prisa, las gotas la leerán por mí.

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4 comentarios

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Domingo, 22 Julio 2012 10:46 publicado por Alice_abysm

    Un precioso relato, especialmente el final, un poco triste, podria ser que esta carta tenga relacion con tu relato anterior "carta sin remitente". me ha gustado, felicidades :)

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 22 Julio 2012 13:27 publicado por Trysha

    Hermoso, muy lleno de sentimiento y llega de una manera muy especial, mis felicitaciones.
    Un besote.

  • Enlace al Comentario Alma_Rota Domingo, 22 Julio 2012 14:04 publicado por Alma_Rota

    Un bello relato, aunque coincido con Alice en que el final es un poco triste.... Enhorabuena!

  • Enlace al Comentario Veratitas Lunes, 23 Julio 2012 04:41 publicado por Veratitas

    Muchas gracias!
    Puede ser Alice :)

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