"Si las mujeres se vistieran para los hombres, las tiendas no venderían demasiado. A lo sumo un par de anteojos de sol cada tanto tiempo."

(Groucho Marx)

Lunes, 07 Septiembre 2015 22:28

Conociendo a Natalia

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Supongo que lo justo es empezar por el principio, mi nombre es Natalia, aunque no es como me llama la mayoría, pues prefieren usar el nombre dado por mis padres, que es Felicia, siendo honestos  nadie puede culparme por no querer llamarme así, vamos que es un nombre más que de viejas, un nombre de brujas y aunque no me siento tan lejana de la brujería lo mío no va por ese lado.

Verás cuando la gente hace referencia a como soy, yo me veo obligada a preguntar ¿por dentro o por fuera? Y aunque no es que sea importante comenzaré por la parte fácil, físicamente tengo un cabello oscuro, aunque sus colores suelen variar al menos una vez al mes, pues bajo las capas de tintura tengo desde los 25 años el pelo casi completamente blanco, si no fuera por el casi, lo llevaría blanco, pero no es completo. Dicen que el cabello se vuelve blanco cuando vemos al demonio o sufrimos una pena muy grande, yo no recuerdo haber visto al demonio, al menos no fuera de un espejo, pero sí sé que sufrí una pena muy grande por amor, cuando me dejaron… o eso  creo, la seguridad no es mucha porque aunque suene telenovezco  perdí la memoria cuando Charlie me dejo, recuerdo una carta en la que me decía que me engañaba con su prima y aunque no recuerdo mucho debe ser cierto porque hasta el día de hoy no me hablo ni con mis propias primas, en fin, mi cabello el día es de hoy es de  un tono castaño chocolate, con algunas mechas rubias producto de un mal tratamiento de hace algunos meses.

 Mi cuerpo es voluptuoso, no soy gorda, al menos estoy dentro del promedio, pasada por unos 5 kilos del ideal para mi altura, que por cierto es de un metro sesenta cerrado, tengo buenas piernas, me sirven para caminar, más no para correr debido a un accidente que sufrí de pequeña, mi mayor atributo son mis tetas, grandes, redondas, en fin, es algo que siempre me ha gustado de mi propio cuerpo y como segundo punto de atención tengo un trasero gigante, bien contoneado, lo que es raro porque solo se mueve cuando camino y tampoco es tanto, bueno como sea ambos son de más 100 centímetros. Lo que menos me gusta de mi diría que es mi estómago, que nunca logró ser lo suficientemente plano, ni siquiera cuando  pesaba 45 kilos y era anoréxica, así que dejé de preocuparme por él y aprendí a aceptarlo, aunque no me guste del todo.

Tengo pies y manos pequeñas y ojos negros, mi piel es canela, heredada sin duda de algún antepasado del que nadie habla, porque por más que he buscado en el árbol genealógico de la familia no aparece nadie indígena, sin embargo o soy adoptada o los genes recesivos no mienten.

Y ahora la parte difícil, por dentro… normalmente soy muy normal, aunque suene ridículo, me gusta leer, ver alguna película con palomitas, escuchar un poco de música y hasta bailar, sin embargo tengo una suerte fatal en el amor. No porque me cueste encontrar quien me mire, o a quien gustarle, normalmente los hombres me buscan sobre todo en el plano sexual, pero no me involucro con ellos y no me enrollo. Pero yo en particular debería venir con manual de uso o al menos con una advertencia, porque cuando me mienten me enojo, me molesto, normal supongo que si descubres que tu pareja te deja por otra.

Vamos un poco más atrás, yo estaba tranquilita, vivía sin vivir grandes emociones, sin llevar el corazón a la cama, de vez en cuando venía alguien con quien saciaba mis ganas y de quien me alejaba ni bien despuntaba el alba.

Pero él decidió que no era bueno que yo estuviera así, se dedicó buscarme, sistemáticamente quiso enamorarme y por supuesto que el infeliz lo logro, estaba rendida, y como no me había pasado antes, a pesar de mis ya treinta años, decidí entregarme.

No sé en qué momento él se convirtió en mi sol, muchas de mis actividades giraban en torno a su vida, cocinarle, ir a buscarlo, ayudarle en sus quehaceres, mí tiempo era consumido en gran medida por él. Y ahora entenderás porque salte de mí “yo interior” a ese paréntesis, en mi mente hay… algo más, o alguien más, como explicarlo de una manera que se entienda, vive conmigo y se parece a mí, pero pensamos diferente, ella no se traga las mentiras y no cree en las personas, a ella no le calzan las historias, no le cuadran los tiempos y me lo hace notar.

Si tuviera que ubicarla en alguna parte de mi cuerpo diría que vive en mi estómago, porque es donde más duele cuando algo no va bien. Es una verdadera molestia vivir con otro tú adentro, siempre haciendo notar eso que quisiéramos no ver, y sin embargo, ahí está para evitar que nos mientan y ni hablar de mentirme  a mí misma, que me es simplemente imposible.

La ciudad de Santiago es una extraña urbe su forma es irregular e indefinida, los españoles que la diseñaron estaban borrachos porque el damero les quedo como el culo, se parece más a una telaraña gigante, aquí confluyen 7 millones de personas de todas las razas, se ha vuelto muy cosmopolita en los últimos 5 años. Viajar por aquí si no tienes un coche es un lio, al menos media hora en metro para llegar a cualquier parte, y varios transbordos gracias a un plan comprado al extranjero, supe que se vendió el mismo para toda américa latina, pero también sé que ningún otro país tienen calles que parecen pintadas por Dalí inspirando sin duda en algún nudo ciego.

Mínimo 30 minutos de cualquier lado, pero  con conexión a celular por todas partes, por eso nunca me trague la excusa de que todos los sábados entre las 14 y las 21, se quedaba sin señal, le pedí que no me mintiera, porque mi cerebro no dejaba de decirme que algo pasaba, que la historia no calzaba y aun así me aguante y callé. Que me quería me decía a mí misma y me tranquilizaba,  creo ahora sin duda que ese debió ser el punto exacto en que me retirara, el momento en el que dijera, aun digna sin lágrimas, lo siento pero algo aquí no me calza y te pido que te retires, pero por supuesto que no fue eso lo que hice. Y callé y espere, y mansamente seguí ayudando en todo lo que podía sacrificando horas de sueños para terminarle algún trabajo o simplemente para ahorrarle algún viaje eterno en transporte público.

Quizás debería haberme escuchado más cuando me dije que mentía porque me decía que dormía en su casa y en su mano un sello de un club nocturno delataba su mentira, sin duda ese fue un momento para marcharme, mi interior lo gritaba furiosa y lo exigía, pero no la quise escuchar, me negué a aceptar que me mentía, aun cuando era evidente, quise creer en él, y espere, calle… recuerdo haberle pedido que no mintiera más, e intenté seguir, y por supuesto ya no una voz en mi interior, era un monstruo que desgarraba mis entrañas y me atacaba durante mis sueños con vividas pesadillas, cual preludio del futuro me veía enfrentada a mis miedos más grandes, me encontraba sola y bañada en lágrimas, olvidada y desechada.

No puedo decir que fue sorpresa cuando ocurrió, porque todas las señales lo decían, el mentía una y otra vez para encontrarse con ella, y yo lo sentía y dolía.

La primera vez que cambiamos nadie lo noto, mi yo interior tomó el control y yo descanse en mi propio interior, tengo flashazos de lo que viví en esos días, recuerdo los gritos, la ira, el cómo aceptaba sus desafíos, que no podría hacer nada para lastimarlo dijo, y en mi mente las imagines confluían de manera tan brutal que asustaba.

7 millones de personas, un universo de etnias y él me engañaba con una niña tonta y simplona que lo busca por el dinero que él suele gastar en ella, por una tipeja que no es capaz de mover un dedo por él, y sí me carcome la rabia porque yo vivía mi día en torno a él. Pero él prefiere una tipa que no es capaz de sacar su auto a la lluvia para que él no se moje, de haber estado yo misma bajo el control, me hubiera retirado sin decir palabra. En mi defensa diré que lo intenté.

Es cierto que la insulte hasta que me aburrí de escribir, y cuando eso ocurrió me queje con un amigo que también se entretuvo un poco en la misma labor, pero en mi defensa diré que ella no fue una blanca paloma, recibí amenazas e insultos también, y finalmente lo logre… encontré mi equilibrio y volví a la paz, logre controlar ese lado mío que solo quería venganza y el tiempo y el esfuerzo de vuelta, en una guerra interna de la que nadie es testigo, logre volver a mí misma y me retire, lloré, chille y patalee, pero no encontré que hacer más que auto lamentarme así que me quede en mi encierro autoimpuesto.  

Una semana fue lo que él duró sin llamarme, sin hablarme, sin responderme, una semana en la que llore mares, y cuando por fin tenía un día bueno, el llamo.

Decir que me entregue a los placeres de la carne es más que obvio, no pude controlar las ganas de fastidiar un poco una situación ya compleja de por sí, pero eso es secundario lo verdaderamente importante es la gran inversión que ha hecho nuestro alcalde por iluminar hasta el último rincón de esta comuna, ni un solo punto oscuro donde aparcar un auto y disfrutar un rato, así que en plan exhibicionista tuve que sopesar que es lo que más deseaba. Ya no se sí es amor, calentura o simplemente  descubrí mi lado más exhibicionista, pero con toda luz deje que ella tomará el control y comprendiera al menos en ese lenguaje porque yo simplemente no quiero perderlo.

Mi sorpresa fue descubrir que él, justamente él que mintió, que lastimo, el mismo que no tuvo reparo alguno en dejarme llorando por otra notaba en mis ojos la diferencia entre nosotras.

Yo no sé sí lo amo, o simplemente estoy vuelta loca por su forma de hacerme el amor,  pero sí te puedo decir que cuando tenemos problemas afectivos, cuando tu corazón se hace trizas, uno valora y reconoce detalles fabulosos que normalmente no toma en cuenta como la riqueza étnica de mi ciudad, y lo bien invertido el dinero de mis impuestos en luminarias y seguridad ciudadana.

Sé que pensaras que me apreció poco, que debería auto respetarme más, es lo que mi interior me dice a diario, más aun busco como lograrlo, por ahora me siento como un objeto follable, y por qué no decirlo con ganas de lo mismo.

 

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Trysha

  • Soy Simplemente Trysh, la de siempre, pero con mas ganas y nuevos sueños.

"Me he hecho fuerte, pero a veces quiero volverme débil y que me protejas"...(Alma Rota)

 

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