"Muchos hombres se enamoran de un hoyuelo y cometen el error de casarse con la chica entera."

(Stephen Leacock)

Viernes, 06 Febrero 2015 00:14

Un detalle

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Un dolor punzante le cerraba los ojos, le impedía escribir, aun cuando sentía la profunda necesidad de hacerlo, ahora comprendía que estas letras tenían un sentido mucho más profundo del que ella misma creía, ahora sabía que su alma se liberaba de los demonios que la atormentaban en la noche, los mismo que teñían de rojo los más apacibles sueños, los mismos que le susurraban al oído que nadie la quería, y que solo la usaban.

Recordaba a su maestro, el mismo que le enseño a escribir, que la obligo a buscar una solución a su lucha interna:

“Maestro, recuerdas cuando hablamos la primera vez y la paciencia con la que me enseñabas, incluso a pesar de mi necedad, cuantas veces lloré a tu lado y paciente secaste mis lágrimas.

Crecí, volé como se supone que hacen los que aprenden lo necesario, aunque recuerdo que yo no quería despegar y me obligaste, empujándome al vacío y aun así, ahora después de pasado el tiempo, enjuagas mis lágrimas, y me alientas a intentarlo de nuevo.

Siempre creíste en mí, incluso cuando yo misma no creía, esperando paciente mi historia, escuchando atento mis enredos, ordenando mis historias y siempre el mismo mensaje, no necesitas a nadie, te tienes a ti”

A veces deseaba volver a su maestro, a repetir las lecciones, aunque él lamentó mucho el saber que ella ya no era la misma y su camino no era el que el soñó para su creación, sonrió cuando ella lo busco nuevamente.

-Maestro, ¿cómo dejo de ser esto?- pregunto mirando con ojos vidriosos a su profesor.

-no lo dejas, es lo que eres- respondió en el mismo tono monocorde que empleaba siempre que se veía a explicar algo obvio.

Y aunque secretamente ella esperaba una solución mágica a su problema, una solución que la librara del dolor, de la culpa, de la vergüenza, sonrió y acepto su esencia.

Quizás más adelante no necesitaría a nadie, y sería feliz, ella sola siendo lo que es, pero en una noche de luna llena, con los ojos anegados en lágrimas, no era el momento de ser otra cosa, era el momento de aceptarse, de ser quien era, y sonriendo cazó.

Ahora disfrutaba del calor del cuerpo desnudo de su presa, mientras le extraía el último aliento de vida, su maestro tenía razón, uno es lo que es… aunque eso sea una psicópata asesina, lo demás son detalles.

 

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Trysha

  • Soy Simplemente Trysh, la de siempre, pero con mas ganas y nuevos sueños.

"Me he hecho fuerte, pero a veces quiero volverme débil y que me protejas"...(Alma Rota)

 

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