"Permítanos hablar, aunque mostremos todos nuestros defectos y debilidades:

porque ser consciente de ello y no esconderlo es una señal de fortaleza." (Herman Melville)

Martes, 20 Agosto 2013 19:29

Hello cruel world (12)

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Joshua se quedó mirando la pantalla de la computadora cuando otro oficial de policía entró al cuarto y le dijo que la ambulancia había llegado. Cargó a Amelia hasta el vehículo y se encontró con Roy en la entrada, este le dijo que se junto a la periodista, que él se haría cargo de todo lo demás, seguidamente subió a una motocicleta y se fue en dirección al este, mientras otras patrullas se iban por direcciones diferentes. Joshua subió a la ambulancia con Amelia, rezaba porque todo estuviera bien y la pelirroja no tuviera herida alguna. El asunto de Liam aún daba vueltas por su cabeza, ¿Cómo tenía conocimientos sobre los túneles subterráneos? Eso no era muy sospechoso, quizás alguien se lo comentó en algún momento pero si le preocupaba el hecho de que no hubiera registros sobre el forense antes de que llegara a la ciudad, ¿Acaso Liam estaba ocultando algo? Sacudió un poco la cabeza cuando la ambulancia dio un giro inesperado y miró a los dos paramédicos que iban en los asientos traseros.

 

-¿Por qué han doblado? Se supone que el hospital está a cinco cuadras hacia el norte-

-Hay desvió adelante, señor- respondió el conductor- Nos tomará unos minutos más llegar-

-Ya veo-

 

Joshua se asomó por la ventanita de la puerta trasera y vio a un hombre que estaba desviando el transito, lo quedó mirando fijamente hasta que ese sujeto correspondió su mirada con una pequeña sonrisa que no supo descifrar. Joshua volvió a su lugar y miró el reloj, solo quedaba un minuto para que lo que sea que esos hombres tramaban ocurriera.

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Kaname logró ocultarse tras unos arbustos y vio como los dos hombres fornidos pasaban a uno metros delante de él. Contuvo la respiración varios segundos cuando la voz de la mujer llamó a esos sujetos. En ese momento decidió que ya era hora de regresar pero un extraño presentimiento lo llevó de nuevo hacia donde estaban esas personas, vio como la mujer hacia una seña con la mano y dos hombres se fueron en dirección a la carretera. Kaname los siguió, ocultándose tras unos árboles. Vio un deportivo rojo que pasaba a toda velocidad en dirección a la ciudad antes de que los hombres se instalaran en plena carretera, deteniendo a un auto blanco que frenó en el acto. El conductor bajó la ventanilla y kaname agudizó el oído para escuchar que decía.

 

-¿Ocurre algo, oficiales?- en ese momento kaname reparó en que esos sujetos usaban uniformes similares al de Joshua.

-No puede pasar señor-

-¿Por qué? ¿Ocurrió algo?- prosiguió el conductor y uno de los hombres sonrió un poco.

-No es nada personal pero no queremos interrupciones-

 

Kaname abrió ligeramente la boca al ver cómo le disparaban al conductor antes de que uno de los hombres entrara al auto para sacarlo de la carretera e internarlo en el bosque. El periodista se quedó quieto en su lugar y resolvió volver a donde estaba la mujer, se acercó con sigilo para escuchar, y también ayudó el hecho de que la castaña se había movido un poco hacia su dirección.

 

-Ya está listo, si, ya cerramos la entrada este a la ciudad- la mujer asintió- Claro, regresaremos en enseguida- la castaña guardó el teléfono y miró a los hombres- Ustedes tres, ya saben que tienen que hacer, nadie y nadie sale de la ciudad- los aludidos asintieron- Los demás, es hora de irnos, todo está listo aquí-

 

Kaname aguardó unos segundos a que todos se fueran y luego se acercó a la mansión Cole, ninguna de las cajas del comienzo estaba a la vista pero cuando cruzó la puerta, vio algo cubierto con una manta y por la posición en que estaba, parecía que recientemente lo habían utilizado. Quitó la manta despacio y abrió la boca en señal de sorpresa.

 

-Dios- sacó su teléfono para marcar el número de Joshua y volvió a mirar el contenido de la caja que estaba sin tapa bajo la manta.

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Ismael miró su reloj, ya solo quedaban dos minutos para la media noche y ni rastros de Eliot, estaba por marcharse de regreso a casa, cuando tres patrullas pasaron rápidamente por la avenida principal. Un mal presentimiento lo invadió y se sobresaltó al sentir una mano en su hombro.

 

-Hola Ismael- dijo el hombre de cabellos rubios abrazándolo con fuerza- Que bueno verte, amigo-

-Eliot-

-¿Pasa algo?-

-Tardaste en llegar- fue todo lo que pudo decir Ismael.

-Bueno, ¿sabías que están desviando el trafico a unas cuadras de aquí? tuve que tomar otro camino-

-¿Desviando el trafico? Qué extraño, no he escuchado que haya habido un accidente- Ismael se quedó pensativo.

-¿Estás bien, amigo?-

-Sí… no me hagas caso, seguro que no es nada-

-Ismael-

-¿Vamos al bar? Nos tomará como cinco minutos estar ahí-

-Claro, un vaso de whisky me vendría genial, ¿Y qué tal la ciudad? ¿Verdad que no está mal?-

 

Mientras caminaban, Ismael vio como dos hombres se dirigían a  paso rápido hacia el este, se detuvo al mirar la escena y más aún cuando entraron al subterráneo. Se quedó quieto unos segundos cuando sintió una palmadita en su hombro.

 

-¿Estás bien, Ismael?- preguntó Eliot curioso.

-Eliot… sé que esto te parecerá de locos pero quiero que volvamos al parque-

-¿Eh?-

-Solo hazme caso, por favor-

 

Ambos se devolvieron sobre sus pasos al parque, no se habían alejado mucho así que les tomó pocos segundos regresar. Ismael miró a su alrededor, tenía un mal presentimiento sobre todo eso. Quizás eran los años que llevaba estudiando la conducta humana y las conductas sociales pero ese día, había visto cosas bastante extrañas, como aquel hombre que permanecía en la banca del parque mirando hacia el subterráneo como si fuera la cosa más interesante del mundo, o aquella mujer que estaba afuera de la comisaria cuando pasaron en el taxi, conocía esa mirada, la había visto antes y no era algo bueno. Ahora esos dos hombres que entraron al subterráneo, el misterioso desvío cuando no había ningún reporte de accidente o incendio y esas patrullas que pasaron hace unos minutos, eran demasiadas pequeñas coincidencias para no tomarlas enserio, mucho menos para él que muy observador.

 

-¿Estás bien, Ismael?- preguntó Eliot mientras buscaba un cigarro en sus bolsillos- Creo que te vendría bien algo de beber y quizás recrear la vista un poco, si me entiendes- agregó arqueando una ceja.

 

Ismael ni siquiera lo estaba escuchando, por su mente se repetía como en bucle aquella canción, la misma que tarareaba ese convicto que entrevistó para uno de sus libros, ¿Cómo era que se llamaba? La musiquita seguía sonando en su cabeza: “¿Qué es esto que no puedo ver y que me sujeta con sus frías manos?... Cuando Dios este muerto y el diablo tome el control ¿Quién se apiadará de tu alma?... Muerte… Muerte…” Eso era, era el mismo sentimiento, la misma sensación que aquellas veces, la misma sensación antes de que la guerra explotara, antes de que la calma terminara y el enemigo invadiera el campamento donde estaban. Era la misma sensación que no tenía desde que estaba en el ejército y participó en varias guerras, era la misma sensación de hace diez años. Su respiración se aceleró un poco ¿Acaso algo ocurriría dentro de poco? ¿Habría tantos cadáveres regados por el suelo como los que vio a lo largo de sus siete años en la milicia? ¿Tendría que volver a jalar el gatillo? ¿Volvería a pelear para salvar su vida y regresar a casa con su familia? En ese momento vino a su mente la imagen de Alice, la pequeña estaba sola en el departamento.

 

-Mierda- Ismael comenzó a correr para atravesar el parque en dirección al departamento pero Eliot lo detuvo por la muñeca a mitad de camino.

-¿Qué demonios está pasando?-

-Hay que salir de aquí, Eliot, ya viene-

-¿Quién? No entiendo Ismael pero estás comenzando a asustarme- Ismael lo miró-¿Qué se supone que está aquí?-

-Es…-

 

No alcanzó a terminar la oración cuando una fuerte explosión se dejó oír, remeciendo el suelo. Ismael y Eliot miraron hacia la otra acera, la misma por donde iban hace unos segundos y vieron el montón de humo que salía del subterráneo.

 

-Oh Dios- dijo Eliot cuando una seguidilla de explosiones se dejó oír por toda la ciudad- ¡¿Qué mierda está pasando?!- gritó.

-Muerte… es lo que ha llegado a esta ciudad-

 

Ismael se giró a mirar a su alrededor, varias columnas de humo se alzaban por toda la ciudad, probó llamar a Alice y una voz le respondió asustada.

 

-¡¿Estás bien, Alice?!-

-Papá- dijo la voz del otro lado llorando- Hay explosiones… el edificio de enfrente se ha caído-

-Escúchame muy bien cariño, quiero que salgas de ahí cuanto antes y vayas a un lugar seguro, aléjate de los lugares concurridos y los edificios, trata de ir hacia la periferia de la ciudad-

-Papa tengo miedo- dijo la voz del otro lado con un sollozo.

-Estarás bien cariño, yo iré a buscarte, ¿recuerdas la zona segura? Quiero que vayas hacia allá, ¿Alice?- el tono de ocupado comenzó a sonar- ¡¿Alice?!- Ismael miró su teléfono y apretó los puños-¡Mierda!-

-Ismael- dijo Eliot notablemente asustado mientras unos gritos se dejaban oír y luego unos disparos- Hay que salir de aquí, Ismael- este comenzó a caminar para internarse en la ciudad- ¡Ismael! Es peligroso y-

-No me iré de aquí sin mi hija, Eliot, no saldré de esta maldita ciudad sin ella- Ismael le dirigió una mirada fija y Eliot asintió.

-Vale pero vamos por mi auto… tengo un arma ahí, en caso de sea útil-

 

Ambos  intercambiaron una larga mirada, sabiendo que las cosas solo empeorarían aún más. 

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Trysha Jueves, 22 Agosto 2013 13:41 publicado por Trysha

    Este día esta resultando más largó que Oliver pateando a la portería jajajajajaja pero esa genial te felicito me encanta la trama y me tienes súper atrapada y de nuevo Alice ahí sin hacer nada
    Perdón por la demora ando full en el trabajo.

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