"Una amistad noble es una obra maestra a dúo."

(Paul Charles Bourget)

Jueves, 20 Noviembre 2014 14:42

La niebla de medianoche (epílogo) Destacado

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<<Sebastián de Lucía detenido. El fugitivo catalán fue detenido el pasado jueves por las fuerzas del estado cuando intentaba cruzar la frontera con Francia.>>

Debía de ser la quinta vez que leía el artículo. A pesar de que debería alegrarme la detención de ese monstruo, me invadía una sensación de melancolía. Me sentía incapaz de dar el caso por cerrado. Encendí el que iba a ser el sexto cigarrillo de ese día. Después de los acontecimientos recientes había adquirido ese hábito. Empecé a dar caladas largar y parsimoniosas mientras mi cabeza daba vueltas a las incógnitas aún sin resolver: ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué matar a Barceló? Y más importante ¿Por qué avisó a la policía de mi ubicación? ¿No habría sido más fácil cargarme el muerto y dejar que me pudriera en aquél almacén? En un principio incluso dudaba de quien había cometido tales actos, pero todas las evidencias llevaban a la misma persona. Por muchas vueltas que le diese no se me ocurría nadie más pero… ¿por qué haría ella algo así después de tomarse tantas molestias contratándome? Y sobretodo ¿Dónde estaba ella ahora? Recursos para desaparecer le sobraban, eso sin duda.

Terminé el cigarrillo y apuré mi vaso de whisky y recogí mi chaqueta; hoy iba a dormir en casa. Pero en cuanto me dirigía a la puerta algo me llamó la atención. Alguien había estado frente a mi puerta y había pasado una nota por debajo. Abrí el sobre para ver un mensaje corto y conciso:

<< Puerto de Barcelona, muelle número 37, medianoche>>

Ahora que lo pienso, fue una imprudencia por mi parte asistir a tan misteriosa cita sin haberlo comunicado a nadie. De haber sido una trampa, ahora mismo no estaría escribiendo esto. Pero aquella noche la idea de acudir solo y sin hablarlo con nadie me pareció la más lógica del mundo.

Me presenté en el muelle treinta y siete a las doce de la noche enfundado en mi gabardina y cubierto con mi mejor fedora (que casualmente era el único que tenia). Pasaron los minutos y nadie llegó. Al cabo de un rato comencé a pasear a lo largo del muelle y encendí un cigarrillo, el octavo ya. El frío comenzaba a calar en mí y la humedad y salitre del puerto empezaba a pegarse en mi piel cuando escuché unos pasos de inconfundibles zapatos de tacón. Me detuve en seco y exhalé e humo del cigarrillo, que estaba ya medio consumido, mientras veía acercarse aquella misteriosa figura femenina. Admito que no la reconocí entre la niebla que invadía el muelle hasta que la luz de una farola cayó directamente sobre ella. Esbocé sin darme cuenta una leve sonrisa, a pesar de que una parte de mí seguía desconfiando de aquella mujer. Me alegró enormemente ver aquel rostro de nuevo, pero las preguntas se arremolinaban en mi cabeza.

Natasha llevaba un vestido de color oscuro enfundado en una chaqueta a juego. Su pálido cuello estaba  cubierto con una pashmina y cu dorada cabellera quedaba escondida bajo un sombrero de ala ancha.

- Me alegra ver que estás bien. Si te soy sincera, cuando mandé la carta a la comisaría parte de mí creía que ya estarías muerto cuando te encontraran.

- Ya sabe lo que dicen, señora Barceló, mala hierba nunca muere. ¿O ahora debería llamarla feliz viuda?

- ¿Debo interpretar eso como una acusación? – la duquesa me dedicó una de sus añoradas y misteriosas sonrisas.

- ¿Por qué lo hizo? ¿Para qué contratar mis servicios en primer lugar si tenía intención de matarlo?

- Porque matarlo no era mi intención en primer lugar. Las cosas se… torcieron. Además, ¿por qué te preocupa tanto? ¿No se trata del mismo hombre que te tuvo secuestrado durante días?

- La muerte del señor Barceló no me quita el sueño. Lo que sí me lo quita es el misterio que envuelve cada una de sus acciones desde que nos conocimos. Oh, Natasha, la bella y misteriosa Natasha. Desde la vi entrar en mi oficina supe que no me traería más que problemas. Es toda usted un enigmático problema, un dolor de cabeza envuelto en papel de acertijos.

- Como habrás notado, Quim, en ningún momento te he preguntado la verdad acerca de las actividades de mi difunto esposo en aquél almacén, ni pienso hacerlo. Eso es simplemente porque algunos misterios es mejor dejarlos como tal.

- ¿Quien es usted, Natasha Bolshoi? ¿Con quien estoy tratando? Por lo que he llegado a averiguar lo único varadero que sé de usted es su nombre, y ni de eso puedo estar seguro. ¿Qué le interesaba tanto de su marido como para recurrir a mis servicios?

- Creo que fui bastante clara el día en que te propuse el caso.

- No nos engañemos, a estas alturas ya ha quedado bastante claro que a usted siempre le importó un bledo si su marido picoteaba de otros platos. Y si se ha tomado la molestia de citarme aquí esta noche por lo menos le agradecería que tuviera la cortesía de dejarse de intrigas.

- Tan solo he venido a despedirme de ti. ¿Qué sería una mujer sin sus secretos?

- ¿Qué serias tú sin secretos?

- Probablemente seguiría casada con un bastardo.

Compartimos una leve carcajada y nos miramos a los ojos. El recuerdo de aquella noche que hoy parecía tan lejana volvió a mí, y no pude evitar pensar en el sabor a despedida que tenían sus labios aquella vez.

- ¿Y ahora qué hará?

Ella sonrió.

- ¿No es obvio? Desaparecer en la niebla. Ya lo tengo todo bien atado, en cuanto suba a mi barco me iré para no volver.

- ¿No volveré a verla?

- Ya nada me ata a esta ciudad, y mire donde mire solo veo recuerdos y fantasmas.

- Entonces esto es un adiós.

Ella se limitó a sonreír, me dio un largo beso en la mejilla, se dio la vuelta y echó a andar. Noté caer una lágrima mientras aquella exuberante y misteriosa mujer se alejaba y subía a una pequeña embarcación dos muelles más allá. El barco soltó amarras y se echó silencioso a la mar. Me quedé un rato contemplando a la mujer que desde cubierta miraba el puerto con una expresión de melancolía que se fue difuminando con la distancia. Permanecí inmóvil hasta que el barco despareció por completo en la niebla de medianoche.

 

Cuando perdí la embarcación de vista encendí un cigarrillo y emprendí el camino a mi despacho. Recogería un nuevo paquete de tabaco y me iría a casa.

Al entrar en mi oficina descubrí un bulto sobre mi escritorio, un bulto que no estaba ahí cuando había salido. Encendí la luz y encontré una botella de whisky Macallan con un 1926 impreso en la etiqueta. Junto a ella había un voluminoso sobre en el que ponía cuatro simples letras: “Quim”. Obvié la generosa suma de mil doscientas cincuenta pesetas que había dentro y pasé a leer directamente la carta que las acompañaba.

<<Querido Quim.

Si estás leyendo esto significa que yo me encuentro ya muy lejos de aquí. Hay muchas cosas que tienes que saber, siento que te lo debo después de todo lo que te he hecho pasar.

A estas alturas ya sabrás que fui yo quien mató a Barceló, eres un chico listo, no te habrá costado mucho averiguarlo. Pero estoy segura de que ahora mismo estás lleno de preguntas.

 

Lo primero que debes saber es que jamás he estado enamorada de ese bastardo. Cierto es que cuando lo conocí en aquella fiesta me pareció un hombre interesante, hasta el punto en que a petición de mi padre permití que me cortejara.

Semanas después, escuchando a escondidas una conversación entre Barceló y mi padre me enteré de por qué me había insistido tanto. Mi padre, el duque Nicolai Bolshoi, el hombre que se vio “obligado” a huir de la persecución soviética no era más que un perro traidor que con la ayuda de mi esposo vendía armamento a los monstruos bolcheviques que nos habían echado de nuestra amada Rusia. ¿Y yo? Nada más que una moneda de cambio para el ilustre señor Barceló, una fianza para asegurar que mi padre cumplía con su parte del trato.

Sabes bien que detesto sentirme utilizada por otros, siempre lo he odiado. Y nada odié más que aquella sensación de saberme vendida a un hombre espantoso, todo para que mi padre pudiera enriquecerse traicionando los valores de nuestra familia, y traicionando sobretodo a la memoria de mi madre, asesinada por esos sucios bolcheviques.

A estas alturas de la carta ya estarás deduciendo que te mentí con respecto a mi padre, no fue el Soviet quien puso el arsénico en su café. Con Barceló temía arriesgarme a intentar lo mismo. Mi padre podía ser un duque, pero era un hombre inofensivo comparado con la astucia, crueldad y recursos de mi marido, de modo que no tuve otra opción que resignarme e interpretar el papel que me tocaba. Después de todo, ser la esposa de un magnate no estaba tan mal, tenía todo cuanto el dinero podía comprar y Barceló no solía acompañarme en la cama a menudo.

Reconozco que viví bien durante un tiempo, hasta que mi “amado” esposo metió las narices donde no lo llamaban. Siempre había deseado echarle la zarpa encima a aquél que hundió su negocio con los bolcheviques asesinando a mi padre… Y un buen día lo averiguó. Desde ese día supe que mi vida corría peligro y que a menos que hiciese algo para remediarlo pronto me reuniría con mi padre. No negaré que la idea de un segundo asesinato se me pasó por la cabeza, pero nuevamente, no podía arriesgarme con ese hombre. Y aquí es donde entras tú, Quim. Tenía muy claro que fuese lo que fuese lo que mi marido hacía en sus escapadas a medianoche los miércoles era algo que de ninguna forma Barceló querría ver hecho público, y por ello podía usarlo en su contra. Solo tenia que saber qué era, de modo que recurrí al mejor detective de la ciudad.

Durante un tiempo llegué a creer que serías la solución a mis problemas, pero como ya sabes, las cosas se torcieron… demasiado. Egoísta de mí, te puse en un peligro terrible, y por mi culpa estuviste a punto de no vivir para leer estas letras.

Lo siento, Quim.

 

- Natasha

 

PD: A veces es necesario disipar la niebla.>>

 

 

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Viernes, 21 Noviembre 2014 14:46 publicado por Trysha

    Agradezco enormemente está historia, y más aún esa última carta de Natacha ya que así pude despejar muchas dudas... Me encantó un besote enorme y mil gracias por compartirla... Sólo queda preguntar si habrá más aventuras???
    Besos

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Domingo, 14 Diciembre 2014 14:59 publicado por Alice_abysm

    Y con esa carta se develaron algunas preguntas. Fue una muy buen historia chicos, me encantó de principio a fin, los felicito a ambos y espero su siguiente historia. Saludos! :D

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