"Muchos hablan sinceramente cuando dicen que desprecian las riquezas, pero se refieren a las riquezas que poseen los demás."

(Charles Caleb Colton)

Sábado, 20 Abril 2013 05:35

LOS SIETE VELOS (4/5)

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                   LA HISTORIA DE NAMMAH. Acostumbrada a proporcionar el  placer de mis usuarios en mis prácticas de hieródula, ahora que era conminada, mi voluntad se rebelaba. Descubrir así mis encantos era como proporcionar flores olorosas  a las hienas. La angustia de mis dudas la desarticuló un nuevo bramido extemporáneo:

     .-Vamos ramera, ¿ahí te quedas?

                   Me vencían por mi impotencia. Desesperada me arranqué mi brazalete y lo lancé con  toda mi fuerza. El tintineo de su caída resonó como una tímida campana. No conseguí nada, por lo que desesperada me arranqué el otro brazalete y  lo arrojé con  la mayor fuerza de la rabia. Como si emulara  a su hermano repicó con sus tañidos resbalando por la piedra el suelo antes de que su sonido, como si fuera su voz, se apagara.

                   La  mujer que yo era  dedicada a entregarse para dar placer se había esfumado en aquellos momentos. No era nada más que una hembra asustada y retraída inusitada dueña de mi cuerpo como lo único que tenía de mi misma, atemorizada no por el deber de entregarme sino por la amenaza de ser arrebatada.

  • Hemos de violarte, incapaz como eres de darnos lo que es nuestro.

                   La violenta reflexión de aquel salvaje y su miserable amenaza me exasperaron más. Con rabia, más que con voluntad,   desenganché la cadena que me rodeaba la cintura sujetando un granate sobre mi ombligo y la lancé contra la esbirros. Se trabó en sus botas por lo que se amortiguó el sonido de chocar contra la piedra del suelo.

  • Así me gusta, gatita, que saques tus uñas –me gritó la bestia.

                   Busqué escuchar la música. Sentirla para que animara mi cuerpo. En vez del fuego del placer y la fuerza de la pasión lo que sentía era el frío del miedo.¿Dónde estaba mi libre voluntad de entrega que siempre me acompañaba? ¿Dónde mi intención complaciente que me nominaba? ¿Dónde aquella generosidad de la que siempre hacía gala? ¿Dónde se había quedado mi bondad que era mi mejor arma? Ante una nueva intimidación respondí deshaciéndome de la diadema, que dominaba sobre mi cabeza, y la arrojé con la única fuerza que me proporcionaba mi derrota.

 

                  No sabía donde había caído, porque ni tan siquiera sonó. En esos momentos yo ya no era nada. Todo lo había perdido no porque lo donara, sino porque la fuerza de la violencia  del poder obsceno impuesto me lo arrebataba. Ni eso aplacó a las fieras que reclamaron más de lo que entendían como el anticipo de lo que iba a ser su festín.

 

                   Desposeída de la autoridad de la libertad de mi sucinto peto asentado en la belleza de mis pechos. Arrancada la fuerza, representada en mis brazos por los brazaletes que me habían arrancado. Privada de la voluntad recogida por la cadena que abrazaba mi cintura. Robado mi poder que resplandecía en la diadema de mi cabeza ¿que me quedaba de mí misma? Los ojos sedientos de los dos esbirros, que atisbé en una mirada rápida como un fogonazo,  me hicieron intuir su deseo. Todavía me quedaba capacidad para progresar en mi frustración,  por eso  sin dejar de bailar, me arranqué la seda horizontal que me cubría el final de mi espalda y la voz áspera de uno de las acémilas que me asediaban me impuso:

-   Vuélvete, puta.

                   Mi cuerpo, que no era yo, le obedeció. Noté sus sucios ojos dominados por la fiereza de su mirada,  clavadas sobre mi culo, manifestación de esos deseos animales que suscitan nuestras formas en los machos. Las miradas, que no sus manos, las sentí tan sucias y fétidas como puntas de espadas envenenadas que se me clavaran, en vez de sentir,  como tantas veces,  el halago cálido de las miradas agradecidas por mi ofrenda.

 

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Nama

Yo soy yo... y mis circunstancias,  ser que habito buceando como Namarya Xue y conocida como Nama en Seconf Life. A veces emerjo, como ahora, en la primera vida. ¿Cual es la realidad?¿Esta o aquella? A responderme todavia no llego. Desde aquella esta con ser la verdadera me lo  parece menos, quizá porque aprecio como todo es tan relativo sometido a las circunstancias. Mi mundo imaginario y creativo brota, pues, y crece y se dasarrolla desde la ficción y la ficción entonces puede ser realidad, pero como Alicia la vería desde el otro lado del espejo. 

2 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Domingo, 21 Abril 2013 12:20 publicado por Trysha

    Este relato es sumanente interesante, lo que me llama la atencion es la actitud de la chica, como parece disociarse de la que baila, y se critica a si misma, el simbolismo de su Atuendo, lo importante que eran sus brazaletes, los velos , la diadema?? serviría menos a la diosa sin ellos??, haria la diferencia si ellos no la aprecian como debe?? su entrega a la diosa seria menor?
    Me encanta leerte... un besote

  • Enlace al Comentario Blacknordok Miércoles, 24 Abril 2013 17:13 publicado por Blacknordok

    No sé si haría diferencia pero para ella sí lo haría, al arrancarse el atuendo renuncia su condición de sacerdotisa y da a entender que no hace lo que está haciendo por gusto, sino que está siendo forzada, el orgullo es lo último que hay que perder.

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