"La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente,

pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil." (Rudyard Kipling)

Lunes, 13 Mayo 2013 20:04

Dios, ¿Has perdido un ángel? (3)

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Joshua miraba en completo silencio como Enias daba vueltas por el cuarto y tomaba cada cosa que encontraba para admirarla con genuina curiosidad. No puedo evitar preguntarse, ¿En dónde demonios ha estado ese chico que no tiene idea de algo? ¿Acaso vivía en una caja de zapatos? Sacudió su cabeza para tomarlo por el brazo y sentarlo.

 

-Escucha, iré a buscar a un amigo, quiero que te quedes aquí, ¿Vale?-

-Sí-

-No te muevas de aquí y no salgas del cuarto-

-¿Qué es esto?- preguntó Enias caminando hacia la cafetera- ¿Por qué tiene agua negra adentro?-

-¿Nunca has tomado café?-

-¿Café?-

-OK- Joshua se pasó una mano por la cara y le sirvió una taza humeante de café para luego sentarlo- Pruébalo, te gustara y quédate aquí mientras regreso-

 

Joshua se apresuró en salir para ir hasta el tercer piso. Tenía que apresurarse en encontrar a Sebastián para que le ayudara con su problemita. Lo buscó por cerca de cinco minutos hasta que lo encontró en el primer piso hablando con una de las enfermeras. Lo jaló del brazo para llevarlo hasta la sala de descanso del segundo piso.

 

-¿Qué pasa, Joshy? Ni siquiera me saludas-

-Esto es urgente, Sebastián, necesito tu ayuda-

-¿Te ocurrió algo, Joshy?-

-Cuando llegue  ayer a casa, encontré a un chico en mi jardín-

-¿Eh? ¿Te hizo algo?-

-No pero…- Joshua se volteó a verlo- Sé que esto sonara de locos, Sebastián, ni yo lo entiendo y sabes muy bien que soy alguien muy racional-

-Me estás preocupando Joshua, ¿Qué paso?-

-Ese chico, Enias, estaba herido, yo lo vi Sebastián, te juro por mis padres que lo vi pero luego en la mañana, cuando iba a cambiar sus vendas, la herida no estaba y él… estaba bien, como si nada hubiera ocurrido-

-Joshua-

-Lo sé, es raro ¿Verdad? La cosa es que creo que se escapó de algún psiquiátrico o algo por el estilo, está diciendo que es un ángel y que por eso su herida sanó en tiempo record-

-Joshua-

-Pero eso no es posible Sebastián, nosotros sabemos que no, una herida tarda mucho tiempo en sanar y la suya era grave pero entonces en la mañana… estaba bien, no había herida-

-¿Estás seguro que estaba herido?-

-¡Claro que sí! Tenía mucha sangre y la herida era seria. Te lo juro Sebastián, no entiendo que ocurre, por favor ayúdame…-

-¿Dónde está el chico?-

 

Joshua lo llevó hasta la sala de descanso y le indicó que entrara. Cuando Sebastián lo hizo, el menor lo siguió pero se quedó de pie mirando la escena. Enias estaba afirmado en la ventana mientras un pequeño pájaro marrón se posaba en sus dedos y lo miraba fijamente.

 

-Te entiendo- dijo el chico de ojos azules- Debe ser muy difícil, amiguito, ¿Quieres un consejo?- el pájaro movió las alas- Es mejor que no vuelvas a esa casa, ese gato se oye peligroso-

-¿Enias…?- soltó Joshua acercándose y el pájaro echó a volar.

-Joshua- dijo el joven sonriendo y luego miró al castaño- Hola-

-Hola, soy Sebastián, amigo de Joshua-

-Soy Enias-

-¿Qué hacías… hablando con ese pájaro?- pregunto Joshua mirándolo fijamente.

-El pobrecito estaba en serios problemas, un gato malo quería comérselo, ¿Te lo puedes creer, Joshua?  A todo esto, ¿Qué es un gato?-

-¿No sabes lo que es un gato?- pregunto Sebastián.

-No me dejan bajar y lo único que sé es lo que mis hermanos mayores me dicen-

-¿Tienes hermanos?- prosiguió Sebastián.

-Sí, cientos de ellos-

-¿Cientos? ¿Dónde están?-

-En el cielo-

-¿Murieron?- pregunto Sebastián.

-No, están en el cielo y algunos rondan por la tierra, cuidando de ustedes-

 

Sebastián intercambio una mirada con Joshua y este asintió despacio. El enfermero continuo con el interrogatorio mientras Joshua los escuchaba atentamente. A estas alturas ya no sabía que pensar, Enias estaba demasiado arraigado en su fantasía o realmente era un ángel porque lo decía con tanta convicción que por unos segundos le creyó.

 

-¿Y porque estás aquí, Enias? Quiero decir ¿Cómo acabaste en el patio trasero de Joshua?- pregunto Sebastián mirándolo.

-Mmm… eso… estoy huyendo-

-¿Por qué?-

-No es algo que me este permitido comentar con humanos-  el enfermero asintió y se levantó.

-Espera aquí un momento.  Joshy, ¿Me acompañas afuera?-

 

Ambos salieron del cuarto y se quedaron en el pasillo en silencio. Luego de unos minutos se miraron fijamente, como si intentaran descubrir que pasaba en la mirada ajena. Joshua fue el primero en romper el silencio, parece que su plan había fallado porque Sebastián estaba igual de desconcertado que él.

 

-¿Y qué piensas…?-

-Yo diría que de plano, se golpeó muy fuerte la cabeza pero no es mi área, ¿Qué crees tú?-

-No lo sé… no parece que este inventándolo y tampoco… parece tener un brote psicótico o algo por el estilo-

-¿Crees que dice la verdad?- pregunto Sebastián- ¿Realmente crees que un ángel cayó en tu patio?-

-No digas tonterías, Sebastián, los ángeles no existen. Como sea… necesito encontrar a su familia-

-Ok, te ayudare en lo que pueda, ¿Y qué harás por mientras?-

-Tendrá que quedarse conmigo, no puedo dejarlo en la calle-

-¿Estás seguro? Ni siquiera lo conoces-

-Lo sé, podría ser un demente pero dudó que me mate mientras duermo-

-Joshy-

-Se supone que los ángeles cuidan de las personas ¿Verdad?- el mayor sonrió.

-Idiota. Hare algunas llamadas para probar si damos con el lugar de donde vino o si hay alguien buscándolo-

-Ok, gracias Sebastián y por favor no lo comentes con alguien-

-No te preocupes, mis labios están sellados, vendré a verlos durante el almuerzo-

 

Joshua lo vio marcharse por el pasillo y suspiró resignado. Ahora tendría que cuidar del “angelito” hasta que encontraran a su familia o del lugar de donde escapó. Se dio la media vuelta para dirigirse a la cafetería, seguro que Enias tendría hambre y a él también le vendría bien comer algo. Apresuró el pasó para no tardarse en su trabajo pero al bajar las escaleras, chocó de frente con alguien.

 

-Lo siento mucho- se disculpó.

-No hay problema-

 

Joshua alzó la vista para mirar al hombre, tenía el cabello negro y unos inquietantes ojos verdes que resaltaban de un modo abrumador. Un escalofrió recorrió su cuerpo cuando el hombre sonrió.

 

-Quizás tú puedes ayudarme- dijo el hombre con voz grave- Estoy buscando a alguien y tengo la impresión de que se encuentra cerca de aquí- 

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