"Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa."

(Alfred Adler)

Miércoles, 03 Abril 2013 03:27

VIAJE A PANDORA (y 5)

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Tras la historia propia que me había contado Angy recordé otras muchas cosas que había conocido en Pandora en las sucesivas visitas a los navis. Como sus prácticas y riesgos:  La conciencia ometikaya,   vigilante de sus  deberes, que requiere un ojo rápido y mente aguda.

El ometikaya tiene una gran paz interior que se expresa exteriormente en la calma que muestra.  No importa la situación, se comporta siempre de una forma tranquila y serena. El carácter del navi se manifiesta  por sus decisiones diarias. Es honesto y honorable ante los demás y ante sí mismo.  Conoce la fijación de metas difíciles para alcanzarlas a través de la autoestima.

Esta sociedad es esencialmente del paleolítico pero posee una desarrollada cultura compleja basada en su profunda conexión espiritual entre todas las partes y su deidad Eywa. Todo el clan trabaja duro tejiendo, construyendo, tallando con creatividad.  Hace comercio con otros clanes y son famosos por su artesanía con una calidad en sus productos insuperable.

Se entrenan para estar fuertes  tanto en sus cuerpos como en sus mentes tanto para la caza como para la defensa en la que participan y pelean hombres y mujeres. Los cazadores y los guerreros son conocidos por su fuerza y su agilidad, su esfuerzo y la perfección de sus habilidades.

Para aprender a estar tranquilo y mantener la mente en calma practican  la meditación  y   la conexión con Eywa en el Arbol de las Almas. Son  guiados  por los maestros, los curanderos y el jefe espiritual.  El ometikaya es neutro para tener objetividad.  Analiza la situación desde todos los lados y no se deja influenciar por los sentimientos personales,  ni por las interpretaciones,  ni por los prejuicios. Tiene un amor permanente por el aprendizaje. La experiencia le resulta gratificante y el mundo que le rodea se convierte en más rico y llevo de oportunidades. Cuida los conocimientos que ha adquirido  y la sabiduría como la forma de usar correctamente el conocimiento.

Resultan comparables con las antiguas tribus africanas, los nativos americanos, los polinesios y los pueblos antiguos de Australia y los nórdicos de Europa. Carecen de tradición científica y se relaciona con Eywa, un ser omnisciente y omnipotente y has desarrollado una compleja religión alrededor de su interacción con la divinidad, centrada en el Arbol de las Almas.

Muy ilustrativos resultaban los consejos a los aprendices de curanderos cuando se reconoce  que su Gran Madre no toma partido y protege el equilibrio de la vida. El curandero como sanador del clan navi es una de los papeles más importantes que se pueden  desempeñar en él. Deben participar asistiendo  a todas las situaciones de combate y en la batalla deben mantener una estrecha vigilancia de los hermanos que luchan y curarles tan pronto como les vean heridos.  Después de la batalla deben  ofrecer  asistencia a todos los heridos teniendo  siempre presente que el pueblo ometikaya no ataca nunca ni pelea para ganar. Sólo para defenderse y conservar la vida.

Esos eran los principios por los que se regían lo navis, por otra parte muy parecidos a los humanos en muchos aspectos.  Por ejemplo cuentan con un promedio de vida similar  y tienen la sangre roja como nosotros a pesar del color de su piel, que les hace tan diferentes. No sólo en esto tienen  semejanzas sino que  tienen otras muchas cosas en común como los rituales de besar o el cubrirse las zonas genitales. Con unas fuerzas muy superiores a las de los terrícolas son igualmente esencialmente monógamos,  con una mecánica de reproducción similar a la de los humanos, pero aún así con enormes diferencia en este campo. Su fisiología les proporciona un nivel de intimidad desconocido en la Tierra.

Cuando una pareja se encuentra establecen la tsahaylu para crear un  lazo emocional que usarán toda la vida. El entrelazamiento de sus trenzas le proporciona un plus de elevado erotismo y a la vez una unión profundamente espiritual, aunque no conduce a la reproducción.

Cuando el macho ha superado todas las pruebas y ha sido aceptado en el clan como adulto, elige a su pareja y ambos se conectan juntos con Eywa. Con la tsahaylu consiguen  ese  placer desconocido para los humanos  en una situación envolvente  de besos y caricias y su identificación espiritual y emocional expresada   por sus marcas bioluminescentes.

Una vez más Angy y yo  volvimos al  Arbol Madre y al llegar escuchamos una canción cuya letra decía:

El ritmo de la lluvia y el sol

De noche y día,

El ritmo de los años,

Y el ritmo de los corazones,

Corazones de la gente

Me llena,

Me llena.

El ritmo de la armadura

En amarillo y azul

El ritmo de los años,

La espiral de la vida,

La espiral de la vida,

Vida de las personas

Me llena,

Me llena.

 

El viaje en conjunto resultó una muy grata experiencia. Por lo contemplado y por haber podido conocer la historia de los navis. A diferencia de la película Avatar  aquí no ha habido drama, ni peleas y mucho menos aquella abrumadora y  contundente  batalla final.

Hay unos paisajes fabulosos y por encima de ellos esa tan bella historia de un pueblo unido a la Naturaleza y todo lo que eso representa. Como los navis de la película los navis de Angy se concentran asidos de la mamo,   como expresión de la unión de sus espíritus. Inmersos en la belleza el entorno, se dejan penetrar por la esencia del Arbol Madre y abren su espíritu a sentir esa misma identidad vital y a disfrutar la vivencia regeneradora de la paz. Un bello sueño que se difumina  y se hace parte de ellos mismos y les hace no soñar sino vivir esta experiencia vital.

Angy y yo, abrazadas, experimentábamos esa conexión neuronal de sentirnos una e identificadas.  De respirar al unísono captando y percibiendo la energía de la Naturaleza y la paz y felicidad navi. Mucho más que un sueño, nuestro sueño, que partimos llevándolo con nosotras después de nuestro viaje a Pandora, sin percibir en ese momento lo mucho que habíamos aprendido. A sumergirnos en la paz bienhechora del silencio. A respirar la  belleza de la perfección de los colores y de las formas.  A sentir los aromas de tan rica vegetación. A admirar las maravillas del paisaje y  oír las músicas más agradables que percibiera la memoria de nuestra imaginación y así, en la inmanencia de la ingravidez,  como la de las montañas Aleluya,  dejarnos flotar en esa vivencia amorosa de la vida compartida.

                                                                                   FIN

  Por Angyangela Ronas Y Namarya Xue

 

                                                                      

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Nama

Yo soy yo... y mis circunstancias,  ser que habito buceando como Namarya Xue y conocida como Nama en Seconf Life. A veces emerjo, como ahora, en la primera vida. ¿Cual es la realidad?¿Esta o aquella? A responderme todavia no llego. Desde aquella esta con ser la verdadera me lo  parece menos, quizá porque aprecio como todo es tan relativo sometido a las circunstancias. Mi mundo imaginario y creativo brota, pues, y crece y se dasarrolla desde la ficción y la ficción entonces puede ser realidad, pero como Alicia la vería desde el otro lado del espejo. 

2 comentarios

  • Enlace al Comentario Mandragás Jueves, 04 Abril 2013 02:42 publicado por Mandragás

    No sé si te había leído antes Nama. Pero desde luego este viaje mágico que nos has traído no lo olvidaré fácilmente. A mí, el argumento de la película me pareció bastante simple, una aventura típica. Sin embargo, quedé enamorado del mundo de Pandora y de la forma de vivir de sus habitantes. Me has llevado de la mano a un lugar en verdad hermoso! Gracias.

  • Enlace al Comentario Blacknordok Jueves, 04 Abril 2013 18:19 publicado por Blacknordok

    Un final de viaje precioso, un tour completo a través de las mil y una maravillas de Pandora más allá del argumento de la película. Me quito el sombrero, Nama.

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