"Los libros nos dan consejos que no se atreverían a darnos nuestros amigos."

(Numa Pompilio)

Viernes, 21 Diciembre 2012 22:18

La vida sigue (4/4)

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

 

- ¿Cómo que quién soy? ¿De qué habla Eric?

- Zac, cielo, hablaremos de esto, lo juro. Pero tienes que alejarte de ese hombre. Es peligroso.

- ¡No, dímelo! ¡Ahora!

- El niño ha hablado, querida Luci. Ya no tiene sentido seguir ocultándole una verdad así.

- Sabes que no podría asimilarlo. ¡¿Quién te crees que eres para hacerle esto a Zac!?

- ¿Yo? Te diré quién soy. Soy el hombre que está a punto de llegar más lejos de lo que ningún nigromante ha llegado jamás. ¡Yo triunfaré donde mi maestro Alex cayó!

- Eric, no se puede adiestrar a un demi-makai. ¡Nos matará a todos si lo liberas!

- Es un riesgo que estoy dispuesto a correr.

Eric extendió una mano hacia el machete  clavado en el tronco y éste comenzó a hundirse cada vez más.

Luci saltó sobre el fugitivo, pero a un gesto de muñeca, dos sombras salvajes se interpusieron en su camino. Dani corrió a ayudar a su compañera  cuando una esfera negra lanzada por Eric impactó en su pecho y lo arrojó al suelo.

Zac contemplaba la escena horrorizado y miró con furia al hombre al que había creído su amigo.

- ¡Basta! Es mi madre, no le hagas daño.

- Por enésima vez, ¡No lo es! Ya me he hartado de ti, mocoso. – El fugitivo cogió al niño por el cuello y lo arrojó contra el olivo. Su espalda impactó violentamente contra el mango del machete, haciendo que se hundiera casi por completo en el tronco.

- Tú darás de comer a la bestia, niñato.

Luci, que ya se había encargado de sus oponentes, corrió directa hacia Eric.

- ¡No voy a perderlo de nuevo!

- El adiestrador extendió un brazo hacia ella y un relámpago recorrió la distancia que los separaba e impactó de lleno en ella, quien quedó en el suelo, temblando.

Zac yacía tumbado bajo el árbol. Se maldecía a si mismo por no ser capaz de salvar a su madre… por no poder salvar a Luci… por no poder salvarla otra vez…

Algo resonó en el interior del niño… algo, en lo más profundo de su ser, le estaba hablando, palpitaba… despertaba.

- Luci…

Zac sentía cómo sus latidos retumbaban por todo su cuerpo, mientras con los ojos muy abiertos miraba el suelo de piedra.

- Vas a estar bien… Voy a salvarte… de nuevo.

Una luz blanca emanó del cuerpo de Zac cómo un torbellino que cegó a Eric. Unos segundos después, éste parpadeó para adaptarse al brillo. Miró el lugar donde instantes antes yacía el cuerpo del niño… y no creyó lo que veía.

- Esto no puede estar pasando… ¡Es imposible!

Ante él se alzaba la forma espectral de un hombre joven. Sus largos cabellos negros parecían flotar en el aire, descubriendo dos orbes que resplandecían con un fulgor esmeralda.

Las sombras de Eric saltaron sobre el intruso, pero este extendió un brazo y estas se detuvieron en el acto, comenzaron a retorcerse de dolor y finalmente se vaporizaron.

Eric trató de atacar, pero Zac desviaba con rápidos y secos manotazos todos sus golpes. Entonces sólo le quedó escapar, pero unas cadenas negras emergieron del suelo y lo aprisionaron.

Luci comenzaba a levantarse mientras observaba asombrada a su hijo… no… a su novio… al Zac que había perdido diez años atrás. Este le dedicó una tierna sonrisa mientras la ayudaba a levantarse.

- ¿Eres tú?

- Siempre he sido yo, Luci.

- Ya, pero tú de tú. El Zac que murió hace tanto.

- No morí realmente. Simplemente… - se paró a buscar las palabras correctas – rejuvenecí. Mi cuerpo físico se salvó, pero mi mente desapareció. Y si te contara lo que vi después de desaparecer no me creerías, te lo aseguro.

- Creí que no volvería a verte.

- Y mucho me temo que así será. No sé cuanto más duraré en esta forma.

- Pero, ¿cómo lo has hecho?

El hombre amplió su sonrisa.

- Hay muchas cosas que sólo se comprenden después de la muerte.

Dani también se levantaba de su aturdimiento y se acercó maravillado al hombre.

- Zac… eres tú.

- Hola Dani. – Zac miró la túnica negra, con bordes vaporosos que se retorcían en el aire, que vestía su antiguo amigo y mentor. -¡Maestro del gremio! Felicidades.

- Ya, gracias. Alguien tenía que sustituir a Alex después de… ya sabes.

- Claro… - Zac echó un vistazo a Eric, que se arrastraba en un inútil intento de liberarse de sus cadenas. – Bueno, este ya no será ningún prob…

- ¡¡¡AL ÁRBOL!!!

A la orden de Eric, una sombra salvaje salió del suelo e impactó contra el machete, terminando de hundirlo en el tronco, de manera que quedó completamente atravesado.

Un rayo morado cayó del cielo por la apertura en el techo y partió en dos el viejo olivo, que se prendió en llamas.

- ¡Sí! ¡Por fin! Puede que ya no vaya a ser capaz de controlarlo, pero al menos no moriré solo. ¡Os llevaré a vosotros y al resto de escoria humana de este mundo!

El fuego se dispersó rápidamente y un humo negro comenzó a salir del árbol caído al tiempo que una luz morada aparecía. Cuando el humo se disipó, todos vieron el origen de esa luz: el ojo morado que cruzaba en vertical el negro y liso rostro de un demi-makai. El demonio lanzaba terribles alaridos, abriendo la grieta que tenía por boca; y se arrastraba en el suelo ayudándose de sus largos brazos negros, terminados en unas uñas tan largas, curvadas y afiladas que parecía tener dagas en lugar de dedos.

El monstruo se incorporó por completo. Su oscura silueta recordaba vagamente a la de un humano sin cabello. Miraba atentamente a los presentes mientras un líquido negro con tonos rojizos emanaba de la rotura resquebrajada en horizontal que le servía de dientes. Zac fue el primero en hablar.

- Está débil, tiene hambre. Aún podemos hacer algo si actuamos rápido.

Miró las runas que había en el suelo, y que rodeaban el lugar donde antes se alzaba el olivo.

- ¡ZAC, CUIDADO!

Pero la bestia fue más rápida. Corrió hacia el hombre y le dio un manotazo con sus garras que lo lanzó al suelo. Zac se incorporó tembloroso mientras posaba una mano sobre su mejilla. Cuatro tajos profundos sangraban abundantemente dónde había recibido el golpe. Un sonido eléctrico llamó su atención y saltó torpemente hacia un lado, justo a tiempo para esquivar una centella carmesí que impactó contra la pared. Entonces, por primera vez en diez años Zac conjuró su arma predilecta: una enorme cimitarra que relucía con un fulgor negro.

Trató de cortar el lateral del monstruo, pero éste detuvo la hoja son sus manos. Con insistencia, Zac presionó con la espada, consiguiendo que, sin soltar el filo, el demi-makai se arrastrara hasta quedar delante del círculo gravado en el suelo.

- ¡Ahora!

Llamaradas negras saltaron de la hoja de la cimitarra y esta de alargó con tal fuerza que empujó a la criatura de nuevo al interior del círculo. Una lengua de fuego entró en contacto con una de las runas y éstas comenzaron a emitir un resplandor escarlata, inmovilizando al demonio.

- Esto no basta, estos sellos necesitan un ser vivo que los alimente.

Zac giró la cabeza, mirando con mucha seriedad a Eric. Éste retrocedió todo lo que sus cadenas le permitieron mientras gritaba, asustado.

- ¡No puedes! ¡Tenéis que juzgarme! ¡No podéis ejecutarme aquí! ¡Exijo un juicio!

- Te has resistido a tu detención. Los forcejeos podrían haber terminado con un “horrible” accidente que ocasionara tu muerte. Los de arriba lo entenderán.

- ¡No! Por favor, asumo mi culpa por todo lo sucedido. ¡Pero no me hagas esto!

- Yo lo veo justo. Tú has liberado a esa cosa y ahora tú lo encerrarás de nuevo.

- No… ¡NO!

Antes de que Eric pudiese hacer nada, Zac agarró el extremo de sus cadenas y una luz blanca envolvió el cuerpo del adiestrador de sombras. El nigromante tiró fuertemente de las cadenas y Eric fue lanzado contra el demi-makai. Al chocar contra el demonio, la luz blanca se expandió hasta llenar todo el interior del círculo.

Zac, Luci y Dani lo contemplaron con los ojos entreabiertos. El resplandor inundó entonces toda la cueva, arrastrando una nube de polvo y piedras a su paso.

Cuando la luz se disipó, los símbolos en el suelo habían perdido su brillo carmesí. Y dónde antes estaban Eric y el demi-makai, ahora se alzaba un majestuoso olivo de un color blanco inmaculado, todo él rodeado por unas cadenas negras que se retorcían alrededor del tronco hasta hundirse en el suelo. Zac observó el árbol, satisfecho.

- Mira por dónde, tal vez este sello aguante incluso más que el anterior.

Comenzó a reírse, pero una punzada de dolor en el pecho lo hizo caer de rodillas. Luci y Dani corrieron a socorrerlo.

- Tranquilos… tranquilos, no es nada. Sólo… sólo que ya no aguantaré mucho más con esta forma… mi tiempo se acaba… esta vez para siempre….

- ¿Y qué va a pasar?

- Imagino que volveré a ser el pequeño Zac de diez años. Sin ningún recuerdo de mi vida pasada, y creyendo que el Zac que acabó con ese demonio hace diez años era en realidad su padre.

- ¿Volveré a perderte?

- Lo siento muchísimo, Luci. Pero recuerda esto: Debes seguir adelante con tu vida. No puedes dejar pasar los años esperando el regreso de quien no volverá. Piensa que, aunque no recuerde nada, siempre estaré aquí.

- Te quiero.

- Y yo, Luci... y yo…

Otra punzada cruzó el pecho de Zac y de su cuerpo emanó la misma luz blanca, que lo envolvió por completo y luego desapareció, mostrando el cuerpo inconsciente de un niño de diez años.

Cuando el pequeño Zac despertó, lo último que recordaba era haberse dormido en casa. Por su propia seguridad se decidió no decirle nada del secuestro ni de Eric. Pero muy en el fondo, Luci sabía perfectamente que llegaría el día en que tendría que contarle la verdad a su “hijo”, toda la verdad, incluyendo la verdad sobre su “padre”.  Sin embargo, por ahora prefería no pensar en ello y seguir con su vida, cómo había hecho hasta entonces.

Leído 1022 veces

3 comentarios

  • Enlace al Comentario Mandragás Sábado, 22 Diciembre 2012 09:09 publicado por Mandragás

    Bueno pues, he de decirte que me has hecho pasar un rato muy, pero que muy entretenido, bravo black. Esperaré a que Zac vuelva por aquí.

  • Enlace al Comentario Trysha Sábado, 22 Diciembre 2012 14:56 publicado por Trysha

    Black no puedo creer que oses llamarme cruel... eres malvado... mira que hacerla perder al hijo, para recuperar al amor... para perderlo de nuevo y recuperar al hijo...
    joer pobre tia, necesita terapia...
    por otro lado... pasara con zac lo que con Harry Potter???
    que no le cuentan la verdad hasta el final??
    me encanto, gracias por continuarla...
    un besote

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Martes, 25 Diciembre 2012 15:42 publicado por Alice_abysm

    WOw, que final de este fic, el pequeño Zaz sin idea de que habia pasado. Es una pena que Luci lo haya perdido para siempre pero Zac grande tiene razon, debe seguir con su vida porque aunque no este tiene al peqeño Zac a su lado. Me encanto el capitulo :)
    Ojala hayan más fics sobre la historia de Zac.

Inicia sesión para enviar comentarios
HOMEFANFICS - Leer te hace libre © 2018 | Términos de Uso | . . . Diseñado por: Carlos Matamala V.