"Un amigo en la vida es mucho. Dos son demasiado. Tres son imposibles."

(Henry Brooks Adams)

Miércoles, 19 Diciembre 2012 20:14

La vida sigue (3/4)

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- ¡Muy bien! Me sorprendes. Tienes un gran talento, chaval.

- Algún día quiero ser como mi padre.

- Oh, si llegas a dominar esto lo superarás con creces, pequeño Zac.

La habitación estaba completamente a oscuras. La única luz venia de la esfera morada que el niño había creado en su mano derecha, y que mantenía sobre el suelo con el brazo estirado hacia delante.

- Ahora espera a que esta energía sirva de cebo y atraiga a alguna sombra.

A los pocos segundos, en un rincón del cuarto la oscuridad se volvió más densa, y una luz morada comenzó a brillar en ella. La sombra se arrastró hasta quedar justo debajo del cebo de Zac.

- Tienes un poder enorme, chico. Ahora golpea. Transmítele tu esencia y muéstrale tu fuerza. Haz que te tema, que te respete. Demuéstrale quien está al mando o te devorará. 

El pequeño observaba a la criatura muy asustado. Haciendo acopio de valor, levantó la mano y aplastó la esfera que en ella sostenía contra la sombra salvaje, cosa que generó un destello que inundó toda la sala.

 

************************************

 

-Hola Luci, cuanto tiempo.

- El hombre de piel pálida le mostró una cálida sonrisa mientras la miraba con esos ojos castaños.

- Dani… mucho tiempo, sí. ¿Qué te trae de vuelta desde Madrid?

- Decidí pasarme a hacer una visita a mis viejos alumnos. – Dijo mirando a Carles de reojo. – Y para ver cómo se las arregla este en mi antiguo puesto.

- Lo admito, cuando eras tú el encargado del sector lo hacías parecer muy fácil.

- Pues imagina ahora que soy maestro del gremio.

Luci trató de calmarse de su anterior ataque de ira e hizo lo más parecido a una sonrisa que pudo conseguir.

- Es verdad. Y pensar que hace diez años luchamos juntos contra ese demi-makai. Y ahora mírate, maestro del gremio español de nigromantes. Maravilloso.

­- No te creas, el estrés es horrible, y aún no me acostumbro a esta túnica. Pero bueno – se encogió de hombros -, no creo que vaya a ser peor que Alex.

- Hablando de adiestradores de sombras – Carles se adelantó con el libro en la mano -, gracias a Dani ya sé lo que quería tu amiguito Eric.

- ¡Cuenta!

- Es un libro muy antiguo. Bueno, el libro en si no lo es, pero sí lo son las historias que aparecen en él. Se trata de leyendas autóctonas de estas tierras de mucho antes de que se llamaran “Vallès Occidental”. Algunas son incluso anteriores a la llegada de los romanos a Hispania. La última leyenda del libro, de donde nuestro fugitivo arrancó la página, trata de un terrible monstruo con forma humana que fue encerrado por un poderoso hechizero bajo tierra, en una de las montañas de la zona. Lo describe cómo un ser oscuro, con grandes garras y un único ojo que cubría todo su rostro. ¿Te suena la descripción?

- Un demi makai… Entonces esa leyenda sucedió realmente.

- Ya sabes que muchas leyendas populares están basadas en hechos relacionados con las sombras salvajes. Esta podría ser una de ellas. La página que Eric arrancó, según otro ejemplar del libro que hemos sacado de Internet, contiene información sobre el lugar exacto donde fue sellado ese “monstruo”.

- ¿Pero para qué quiere ese hombre saber el paradero de un demi-makai?

- Bueno, Eric es un peligroso adiestrador de sombras.

- ¡No se puede adiestrar a un demi-makai! Esas cosas tienen conciencia propia. Recordad lo que le pasó a Alex.

- Puede que Eric no lo sepa, han pasado ya diez años desde aquello. Y Eric vivió en Alemania durante mucho tiempo por aquél entonces.

- No podemos permitir que se repita la misma historia. ¡Perdí a Zac la última vez!

- O tal vez pretenda ganarse la confianza del monstruo.

Todos se giraron hacia Marc.

- Sé que no soy nigromante, pero he leído bastantes libros de vuestra biblioteca. Y fui testigo de los hechos de hace diez años. Alex no pudo domar al monstruo con sus poderes porque este tenía una gran fuerza de voluntad y vio al ex-maestro cómo una amenaza. Pero si Eric consigue que este de ahora confíe en él… tal vez pueda pillarlo con la guardia baja y doblegarlo.

-  No creo que esa cosa vaya a confiar en Eric sólo porque lo haya liberado de su sello. Además, después de tantos siglos seguro que tendrá hambre.

- ¡NO! – Luci abrió los ojos de par en par, ahora lo entendía todo. Todos la miraron interrogantes.

- ¿Qué pasa?

- Eric se ha llevado a Zac… ahora es sólo un niño así que era presa fácil, pero dentro de él existe el potencial del hombre que era antes… ¡Se ganará su confianza con una ofrenda! ¡Le dará un nigromante poderoso e indefenso! ¡Le dará a Zac para que lo devore!

Al darse cuenta de ello, Dani se alarmó.

- ¡Hay que darse prisa!

- ¿Pero cómo los encontramos? No podemos buscar la esencia de Zac si no sabemos ni siquiera qué áreas rastrear.

- El libro. Según él, el monstruo está sellado en una cueva oculta en una montaña con un nombre que nunca había oído. Seguramente más tarde algún pueblo invasor le cambiaría el nombre. Pero la descripción de esa montaña sólo deja una opción en esta zona: La Mola.

 

*************************************

 

- ¿Adonde vamos?

- Paciencia niñito, paciencia.

Ambos avanzaban a través de una caverna oscura, sólo iluminada por la llama negra que Eric había convocado, y que danzaba tétricamente sobre la cabeza de su amo.

Finalmente llegaron al final de la cueva.  Allí crecía un grueso y alto olivo de aspecto ancestral, iluminado por la luz de luna que entraba a través de una apertura en el techo, lo bastante amplia como para darle al árbol la luz y el agua para vivir. El olivo estaba plantado en el centro de un círculo marcado en el suelo y lleno de extrañas runas que emitían un tenue resplandor rojizo.

- Esto es magia muy antigua. – Eric posó una mano sobre el tronco del árbol – El hechizo saca su energía del árbol, por lo que seguramente, el nigromante que lo hizo se transformó a si mismo en este olivo para asegurarse de que el círculo no quedara sin una fuente de poder y se rompiera el conjuro. Está claro que debió de ser uno de los Primeros Portadores para tener tanto poder.

- ¿Y qué hace el hechizo?

- Hay algo aquí encerrado, algo que me interesa adiestrar. Pero yo solo no puedo. Por eso necesito tu ayuda.

Eric convocó  un largo machete negro y se lo dio al niño mientras se alejaba del olivo.

- Ahora clávalo en el tronco. Y asegúrate de atravesarlo por completo.

Zac alzó el arma y la bajó con fuerza. La hoja se clavó hasta la mitad del tronco. Entonces algo detuvo al chico.

- ¡Zac!

- Desde la entrada de la cueva, una hoja negra voló hacia Eric, quien extendió un brazo para que una de sus sombras adiestradas recibiera el golpe por él. Momentos después, Lucía y Dani corrían hacia el fugitivo, que los miró con una sonrisa.

- Vaya vaya, el maestro en persona se interesa por un criminal de poca monta cómo yo. Qué honor.

- ¡Libera al chico, Eric!

- ¿Liberarlo? El chico vino por voluntad propia. – Atrajo a Zac hacia él y lo cogió por los hombros. – Vamos chaval, muéstrales lo que te he enseñado a cambio de que vengas conmigo.

Con una inocente sonrisa, Zac extendió sus brazos hacia los laterales y creó dos esferas moradas. Poco después, un trío de sombras salvajes emergió del suelo y comenzaron a orbitar siniestramente alrededor del niño.

- Mira mamá. Ahora soy tan fuerte como lo era papá.

- ¡Detén esto, Zac! – Lucía lo miraba horrorizada. – Ésta magia está prohibida.

 - ¿Prohibida?

- No le hagas caso, chaval. Estos dos han estado poniéndote palos en la rueda toda tu vida. No quieren que avances como nigromante.

- Zac, ésta magia es muy peligrosa.

- No puedes fiarte de ellos. De hecho, no puedes fiarte de nadie en ese gremio. Toda tu vida han estado ocultándote algo, ¿sabes? Algo que, en mi opinión, tienes todo el derecho a saber.

- ¿Cómo?

- Todos ellos lo saben, pero nunca han querido decírtelo. Éstas personas – dijo señalando a Dani y a Lucía – estuvieron presentes el día en que… ¿cómo llamarlo?... “naciste”. Pero lo que allí pasó fue algo muchísimo más complejo. De hecho, ni esta mujer es tu madre ni el hombre del que tanto te han hablado es tu padre.

- ¡¿QUÉ!?

- Zac – Lucía lo miraba con lágrimas en los ojos -, te juro que luego hablaremos de todo esto pero ahora aléjate de ese hombre.

- ¡¿Y por qué esperar!? ¿Por qué no decirle la verdad ahora? El pequeño Zac quiere saberlo, ¿verdad chaval?

- Sí. – la voz del niño sonaba seria, pero furiosa. Eric amplió su sonrisa.

- Estupendo. Entonces, ¿a qué esperas, Luci? Dile la verdad. Cuéntale al pequeño Zac quién es su padre y quién es él en realidad.

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3 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Jueves, 20 Diciembre 2012 10:03 publicado por Trysha

    Ohhh que mal... pobre Lucy... y pobre Zac que trauma mas grande. ya me muero por ver que pasara mas adelante... espero que en el libro robado este la respuesta y Zac pueda crecer.

  • Enlace al Comentario Mandragás Viernes, 21 Diciembre 2012 09:10 publicado por Mandragás

    Así que el pequeño gran Zac anda por aquí? tan atrayente y adictivo como siempre... Amo tu prosa ligera y efectiva.
    Voy al cap. 1.

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Viernes, 21 Diciembre 2012 11:13 publicado por Alice_abysm

    Wow, primero que nada, que genial que hayas publicado el siguiente, ya lo estaba esperando. SIn duda un estupendo capitulo.
    Segundo, ahora me has dejado ansiosa por saber que pasara despues u.u Cuando Zac sepa toda la verdad, cualquier cosa podria pasar. Ya quiero el siguiente!! XD
    Esperare pacientemente, muy buen capitulo :)

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