"Desconfía de la persona que lo ve todo bien, y de aquel que lo ve todo mal."

(Johann Kaspar Lavater)

Martes, 09 Abril 2013 06:10

EL SIETE (y 5)

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          Tras la digresión  a partir del 7 y sus significados, por la esencial implicación que tiene  en las civilizaciones mesopotámicas muy especialmente en el recorrido de los “Siete Velos”, hemos de volver a referirnos a el por su gran relevancia

        En lo que hemos afirmado de la evolución contemporánea de la danza de los Siete Velos, permanece claro que esta en  su origen,  en el mito sumerio, estaba radicalmente alejada de la intención y el uso que ahora se hace. Como  el concepto del sexo que entonces se tenía y el que ahora se práctica y no redundaremos en ello, nos remitimos al texto “Los Siete Velos” del Santuario de Ishtar  y a las dogmáticas del santuario sobre el particular, que configuran las aportaciones e interpretaciones que venimos haciendo

       Si nos hemos detenido en los apuntes de la hiyab ha sido con toda intención, pues aparte de lo que  hemos contado hay que resaltar otros aspectos. En lo referido de la posición de la mujer en la sociedad en relación el hiyab quedan claros los cambios que  en los usos y condicione sociales se experimenta con el correr de los tiempos.

       La situación privilegiada que cuenta la mujer en la antigua Arabia se trasforma con los años en un  sistema patriarcal de preeminencia del hombre y sometimiento de la mujer. Situación pendular  que claramente pretende contrapesar y suavizar la nueva religión islámica. La hiyab alcanza así una significación  de expresión de la nueva dignidad de la mujer, que posteriormente se pierde y  pasa a ser la de su exclusión pública. Algo equivalente cabe decir de las aplicaciones y uso del hiyab que se hace y se impone socialmente a partir de la claridad  de los  preceptos canónicos, que no es precisamente eso lo que expresan.

                                                        *   *   *

       Religión y mito adquieren así unos significados de ordenación social que en mayor o menor medida ambos persiguen. Lo perseguían los mitos de las antiguas civilizaciones como se persigue en las  modernas religiones. En el judaísmo la nueva ley de Moisés, espacialmente por sus mandamientos, proporciona a su pueblo un código de comportamiento. Lo mismo que hará el cristianismo y lo mismo que hizo Mahoma con el Corán. Códigos de pautas de conductas  por  los que ha de regirse la vida  de los hombres. Que tenía todo sentido cuando los códigos civiles, los del Estado,  no habían surgido. Que no son nada más que normas o acuerdos que se establecen para ordenar y regular la convivencia, atendiendo al bien de todos.

       Señalamos también las variaciones que  se dan sobre unos mismos hechos en las  diversas culturas y civilizaciones. En Mesopotamia el mito del Descenso de Inanna-Ishtar experimenta la evolución que cabe señalar. Mucho más cruel y duro en el primitivo sumerio, más suave y humanizado en el acadio. Una evolución que se da en el mito y más específicamente en la parte de los Siete Velos. El contenido iniciático y formativo, reflejando la pérdida de poder como fuente de sabiduría y como la transformación en el crecimiento,  sólo llega cuando se abandonan todos los escudos y protecciones de nuestra naturaleza, que es el momento del personal resurgimiento.

       El mito se suaviza en la versión acadia de Ishtar en donde más  claramente entra el elemento del amor, sea de la naturaleza que sea, como determinante. En la transformación que se hace en el relato de Salomé en el Nuevo Testamento, la danza ha pedido su contenido iniciático y de ascesis para entrar en una fórmula venal, por la  que Salomé pretende conseguir un fin inmediato. Idea que en la versión de Wilde, en el comienzo del siglo XX, se desvirtúa  conviviendo en una prosaica pasión amorosa,  con una desnaturalización que prosigue en los fenómenos que hemos señalado en el estriptís y su evolución,  tal como hemos reflejado.

        La transformación de los mitos se efectúa  en una escala de deterioro sobre las cimas iniciales, con una clara intención anagógica de exégesis por encima del sentido literal,  a la puramente venal y prosaica de los tiempos modernos. En esta progresión en descenso  que señalamos es el entorno en el que se adscribe el significado de los números que venimos señalando. Tanto sobre el  7, como sobre el 3, -los tres días de la muerte de Inanna y los tres de Jesús,  etc. -. Indudablemente no zanjaremos todas las cuestiones que planteamos, pero si que las encauzamos como claras sugerencias para la hermenéutica o arte de interpretación de textos,  para análisis más profundos y definitivos.

       No queremos que se entienda lo que hemos señalado como una visión de los hechos conservadora, que subraya su evolución hacia el deterioro. Debe entenderse como la  constatación de la evolución  de los procesos. Lo que al principio se centraba en el ámbito de los principios, en el correr de los tiempos, se ha expandido pasando de los principios a sus aplicaciones prácticas, mas próximas a las necesidades y comportamiento de los mortales.     

      Es fácil etiquetar los mitos de la  antigüedad como documentos de valor relativo. Se aprecia la vigencia de los diversos elementos culturales, que viven y se mantienen en los  usos y costumbres de nuestras sociedades. Por eso todo  lo que hemos  apuntado sobre el 7 tiene su valor y su adecuada  dimensión en la apreciación del mito  que venimos haciendo desde nuestras perspectivas de sacerdotisas que en los tiempos actuales  recuperamos y acordamos estas tradiciones haciéndolas ejes de nuestras vidas.

       No es posible dar las claves precisas  del enigma, simbolismo y representación de los números, pero en  la evocación y precisión que hemos dado del siete están contenidas muchas claves de su entorno que hemos de ver y estudiar. No hace falta admitir el valor mágico de los números. Bástenos admitir la función clarificadora y explicativa,  como la persiguen los  mitos por la necesidad de entender y comprender de los humanos  para ver este valor en los números. El de la ayuda a la ordenación para la comprensión. Esta intención puede bastarnos como causa y justificación de los mismos.

                                                                                              FIN

EL SIETE

Original parcialmente publicado por Diotima Editorial © 2010 de Namarya Xue © 2010 en Second Life

 

 

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Nama

Yo soy yo... y mis circunstancias,  ser que habito buceando como Namarya Xue y conocida como Nama en Seconf Life. A veces emerjo, como ahora, en la primera vida. ¿Cual es la realidad?¿Esta o aquella? A responderme todavia no llego. Desde aquella esta con ser la verdadera me lo  parece menos, quizá porque aprecio como todo es tan relativo sometido a las circunstancias. Mi mundo imaginario y creativo brota, pues, y crece y se dasarrolla desde la ficción y la ficción entonces puede ser realidad, pero como Alicia la vería desde el otro lado del espejo. 

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Trysha Martes, 09 Abril 2013 11:15 publicado por Trysha

    Mil Gracias por compartirlo, simplemente genial, un viaje por la mistica de un numero... que hasta el dia de hoy es influyente.
    Un besote me encanto.

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