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Domingo, 07 Abril 2013 05:49

EL SIETE (3/5)

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       Junto con el siete el tres es otro  número de  simbolismo y representación en las diversas culturas y religiones. Por ejemplo en la neopagana wicca, pero muy especialmente en la cristiana, como símbolo de la Trinidad y considerado como número  celeste, que mira al cielo, con especial relevancia en la cultura cristiana del medievo, que lo considera un número perfecto que simboliza el movimiento continuo y la perfección de lo acabado.

       No sin razón el tres, considerado equilibrio y estabilidad relacionado con el triángulo que simboliza el número, determina la estructura de La Divina Comedia de Dante Alighieri. Obra cumbre de la literatura italiana y universal, escrita en el final de la Edad Media  y los albores del Renacimiento. Recoge en el tres el simbolismo de la Trinidad y lo reitera en los tres recorridos que realiza en su obra por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Su canto  y descripción del Infierno es, sin lugar a dudas el más grande que se ha hecho del Inframundo, que se vuelve a relacionar con  los números, como ya hiciera el Mito del Descenso de Inanna a los Infiernos en la cultura mesopotámica de sumeria  en el inicio de las civilizaciones.

       El tres tiene una especial representación en los Evangelios, empezando por los Reyes Magos que eran tres.  Jesucristo en el Calvario está entre los dos ladrones y especialmente  por los tres días que permaneció muerto  antes de resucitar, coincidencia plena con  los tres días que duró la muerte de Inanna.

     Tres son los puntos de apoyo que se requieren para sostener el equilibrio, el trípode.  Como tres eran los ideales de la Revolución Francesa: Libertad, igualdad y fraternidad. Como el tres esta en el Tercer Reich alemán. Tres eran las carabelas en las  que llegaron los descubridores españoles a América y tres los tripulantes del Apolo 11 que llevó  a los estadounidenses a la luna.

                                                            *  *  *

       Nos limitamos a hacer la exposición de la representatividad de los números y su repercusión en al Historia de la Humanidad. En el Santuario  de Ishtar se atienen  a constatar esta relevancia, especialmente en el número  7 y las 7 pruebas  a las que ha de enfrentarse la diosa en su viaje,  las de las 7  puertas que tanto representan en el mito del Descenso. Los 7  velos de los que ha de desprenderse para,  completamente desnuda, privada de sus atributos y defensas, llegar a enfrentarse con su hermana la cruel  Erishkigal, diosa  de Irkala o el Inframundo, hasta morir a sus manos.

       “Salomé” es una tragedia de Oscar Wilde basada en la hijastra de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que le exige la muerte del profeta Juan el Bautista como recompensa por haber bailado para él la danza de los Siete Velos.  La mente de Oscar Wilde está muy presente en este argumento, que trastoca el original de los Evangelios. En estos Salomé exige la cabeza de Juan, instigada por su madre, Herodías, a la que el hombre santo había reprochado públicamente que viviera con Herodes, estando casada con el hermanastro  de este, Filipo.

     La Salomé de Wilde está obsesivamente enamorada de Juan, que le rechaza. Esta exige su muerte como venganza, pero en esa mezcla de eros y thanatos no puede evitar besar los labios de la cabeza que le presentan sobre una bandeja, mientras entona un pasional evocación del amor perdido. Al contemplar la escena Herodes  se sume en la propia desesperación. No por lo que ha ocurrido, el ajusticiamiento injusto de un hombre de Dios, lo que le puede enfrentar con el pueblo, sino herido en lo más profundo por el amor confesado por Salomé, mientras rechaza su propio enamoramiento. Alterado por la vejación que esto le supone ordenará matarla.

       Una historia rocambolesca no exenta de escándalos en su accidentado estreno en París, a comienzos del Siglo XX.  Wilde subió a los escenarios un tema bíblico todavía prohibido en los finales de la  era Victoriana. Un tema escabroso en el que no estaba nada ajenos los escándalos que había protagonizado el autor que hasta le habían llevado a la cárcel y al exilio. Acomete, sin embargo, un resurgimiento del tema de los Siete Velos, que, posteriormente, sería reiterado por Straus en la ópera del mimo nombre y contenido.

       El  morboso beso de Salomé en los labios de la cabeza segada de Juan no es original de Wilde, sino que tiene su origen en el siglo XII en una obra que se atribuye al poeta Nivardus, quien publica unas historias antropomórficas protagonizados por el lobo Ysengrinus y en donde reaparece la escena del beso, con un curioso desenlace. Al besarla la cabeza decapitada  sopla y Salomé, confundida con Herodías, sale volando. Del humor del disparate a la ironía del   sardónico Oscar Wilde. En su tragedia está muy presente otra obsesión suya en el morbo sustentador de la historia.

 

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Nama

Yo soy yo... y mis circunstancias,  ser que habito buceando como Namarya Xue y conocida como Nama en Seconf Life. A veces emerjo, como ahora, en la primera vida. ¿Cual es la realidad?¿Esta o aquella? A responderme todavia no llego. Desde aquella esta con ser la verdadera me lo  parece menos, quizá porque aprecio como todo es tan relativo sometido a las circunstancias. Mi mundo imaginario y creativo brota, pues, y crece y se dasarrolla desde la ficción y la ficción entonces puede ser realidad, pero como Alicia la vería desde el otro lado del espejo. 

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