"No soy optimista, quiero ser optimista."

(Émile Zola)

Viernes, 21 Diciembre 2012 14:55

Garambainas de antaño - Novela en construcción

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Los brazos esqueléticos de Sandra me abrazaban y se­pultaban bajo su grasa colgante; me apretujaban y mantenían en total oscuridad entre unas tetas flamantes y sudorosas que pendían tan gigantescas como maravillamos la gran­deza del universo. Todas las noches nos encontrábamos en el sótano de la iglesia, que estaba atestado de alcohólicos depresivos: ésta es María, éste es Bret, ésta es Sandra. Las anchas espal­das de Sandra me hacían pensar en el horizonte. Su corto cabe­llo, rubio y espeso, era como el que consigues cuando el fijador se vende como «espuma de moldear»: un pelo espesísimo, muy rubio y con la raya extremadamente recta.

  Sus brazos me envolvían, y con las palmas de las ma­nos me apretaba la cabeza contra sus flamantes tetas, que se erguían sobre el barril de su tórax.

  —Todo irá bien —dice Sandra—; ahora relájate. Saca el mal que llevas dentro.

  Desde las rodillas hasta la frente, siento las reaccio­nes químicas de la digestión de Sandra y el oxígeno dentro de su cuerpo. Noto como la transpiración le rezuma por todo el vientre y durante un instante me parece oler a hamburguesa con queso.

  —A lo mejor reviven la ley seca —dice Sandra—. Tal vez se trate sólo de un sueño. Pero si fuera un sueño no estaríamos aquí, ¿verdad?

  Entonces la moderadora nos pide que volvamos  nuevamente al círculo de sillas. De repente noto más calor. Sandra me aprieta con una fuerza aplastante y me susurra: “Esta noche estoy sola en casa”, y luego me estampa un beso en la frente. Yo sólo quiero dejar el alcohol, no que me violen. Necesito mi dosis de naltrexona con urgencia, pero no llevo más encima.

  Me siento en la silla de color rosa, junto a Óscar y Jorge, mis amigos de toda la vida. Nos apuntamos porque asumimos, con cierta discrepancia, que teníamos un problema con la noche y su ambiente lúgubre. Llega un momento en la vida que, o evolucionas, o desapareces. No quiero ser olvidado. Llevábamos una vida de locos y eso tenía que acabar. Alcohol, droga, sexo, deudas. Hay que hallar el problema, y ese somos nosotros. Rozo los treinta años y empiezo a sentir que debo hacer algo con mi vida; Casarme con alguna mujer, tener hijos, encontrar un trabajo fijo, todo ese tipo de cosas que hace la gente normal.

  De repente noto que me asola una oscura presencia, alzo la mirada y veo a Sandra mirándome sonriente desde el otro lado, como una guarra contoneante, y un terrible escalofrío recorre mis piernas hasta llegar al techo. Esa no será mi mujer, pienso, y desvío la mirada.

  ─Y bien ─empieza la moderadora─, ¿seguimos con la terapia?

  En realidad no es una pregunta, nos obligan a gritar “¡sí!” enérgicamente, es una pauta más de la terapia.

  ─¡Sí! ─grito, a coro con los demás.

  ─¡Así me gusta!

  Nos tratan como a críos. Es humillante.

  ─Ahora toca tiempo libre. Creo recordar que hoy es el turno de Jorge ─nos recorre con la mirada─ ¿No ha venido Jorge?

  ─Estoy aquí─dice, levantando el brazo.

  ─¡Ah, Jorge! Perdona, no te había reconocido. Me sé todos los nombres pero soy fatal para recordar caras.

  Ya vale, no te excuses tanto.

  ─¿Qué nos vas a contar Jorge?

  ─Ah…bueno, a decir verdad prefiero esperar a la próxima sesión. ¿Puedo?

  ─No tienes que preparar nada, Jorge. Tú simplemente dinos lo que sientes.

  Jorge estaba mucho más jodido que yo. Aparte del alcohol estaba enganchadisimo a la coca. Al principio era sólo los fines de semana, luego empezó a esnifar entre semana, y fue a peor. Cuando vivía con él, al llegar a casa, siempre lo encontraba tirado delante del televisor, con los ojos entreabiertos y la nariz enrojecida, a veces incluso le sangraba.

  ─Lo voy a intentar, ¿vale? ─dice Jorge─. No prometo nada.

  ─Estamos aquí para esto, Jorge. Estamos contigo.

  ─De acuerdo, a ver…─se gira hacia mí y luego mira a Óscar─ Mis amigos y yo ─mierda, no sigas por ahí Jorge, ¡por el amor de Dios!─, bueno, primero me gustaría decir que el alcohol no es mi principal problema. Estuve muy enganchado a la cocaína, hasta el punto de pensar en el suicidio, pero ahora lo llevo mejor, sin terapia. El apoyo de mis amigos ha sido fundamental, mi terapia. Y como ellos, también me gustaría dejar el alcohol por completo. Si no bebo el mono de cocaína es mucho más leve y manejable. Algunas veces recaigo en la cocaína, pero muy de vez en cuando. Nada comparado con lo de antes.

  ─Hablale al grupo, Jorge, no solo a mí ─interrumpe la moderadora.

  ─Y nada más, creo. Espero salir victorioso de esta batalla.

 Bien hecho Jorge, me digo, y le aplaudo con vehemencia. Estoy muy orgulloso de lo que está haciendo, de su lucha particular. Ahora todos aplauden y él sonríe, bajo la invisible capa de tristeza de quien ha sufrido una guerra.

 Somos una docena en cada sesión, sin incluir a la moderadora. La mayoría supera los cincuenta años de edad. Nosotros somos los más jóvenes, pero por nuestro aspecto parece que hayamos vivido diez siglos, y durmiendo sólo los días impares. Esta es nuestra tercera sesión. En la primera y la segunda sesión nos sentíamos algo cohibidos. La gente nos miraba raro y les oíamos cuchichear a nuestras espaldas, pero poco a poco vamos cuajando en el grupo. Simplemente somos tres gramos más de arroz en la olla de la penumbra que asola el mundo, un mundo maltrecho por nosotros mismos.

  El grupo de terapia se llama: Rendirse No Es La Palabra (RNELP). Cuando buscas este tipo de grupos de apoyo, todos tienen nombres optimistas y poco definidos.

  Cesan los aplausos y el silencio se cierne sobre nosotros.

  ─¿Tus amigos están aquí, Jorge? ─le oigo decir a la moderadora.

  Necesito mi dosis de naltrexona.

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5 comentarios

  • Enlace al Comentario Blacknordok Viernes, 21 Diciembre 2012 21:09 publicado por Blacknordok

    ¡Cuanto tiempo!
    Cada vez que vuelve lo hace por todo lo alto, señor mío.
    Estupenda historia, el principio me ha recordado un poco al principio de "el club de la lucha" XD

  • Enlace al Comentario Trysha Viernes, 21 Diciembre 2012 23:23 publicado por Trysha

    Guau... cuanto tiempo... cuanto has crecido Dundee, gracias por publicar, tus textos, por alguna extraña razon siempre han estado presente en hitos importantes de mi vida... y me encanta leerte, te felicito... tus textos son unicos y la forma con que abordas los temas de las fiestas, las drogas y todo eso tambien... mis felicitaciones, un besote enorme y espero que no te pierdas tanto... porque eso afecta la terapia:
    muack

  • Enlace al Comentario gandalf Sábado, 22 Diciembre 2012 05:04 publicado por gandalf

    Se aprecia y agradece el retorno de tu contrastada fluidez para con las letras, didí.

  • Enlace al Comentario D.D.Shore Domingo, 23 Diciembre 2012 12:57 publicado por D.D.Shore

    Gracias amigos, muchas gracias.

    pd: Blacknordok, si, es un piloto, por eso elijo como base una buena novela para luego continuar más facilmente. Lógicamente, esto nunca se puede publicar hahah. Todo empieza en el Cap1

  • Enlace al Comentario Andrew Ryan Domingo, 23 Diciembre 2012 19:11 publicado por Andrew Ryan

    No sé si acabaras escribiendo esto aquí o no, pero si vas a escribir enserio una novela entera te doy todos mis ánimos.
    No te conozco mucho porque has escrito bastante poco, pero te diré que ocupara bastante tiempo y mucha paciencia. Espero que aguantes y sobretodo que disfrutes con ello. No es fácil escribir algo tan grande, pero como he dicho te animo en todo.
    Suerte!

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