"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante

es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco." (Jaume Perich)

Lunes, 22 Octubre 2012 15:49

El monstruo de Leira

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Aquel que peque, recibirá un castigo de acorde a su ofensa.

Aquel que mate, recibirá un castigo peor que la muerte.

Aquel que humille, recibirá un castigo marcado con sangre.

Aquel que deshonre a sus hijos, recibirá un castigo peor que la deshonra que ha ejecutado.

¿Y aquel que cometa todos los crímenes antes mencionados? ¿Qué castigo recibirá?

 

Todos en el pequeño pueblo de Leira murmuraban lo ocurrido. Aquella mujer pecaminosa, había mantenido un amorío con su hermanastro, como resultado de tan horrendo crimen, Dios castigo al fruto del pecado marcándolo de por vida. El bebe había nacido con una extraña malformación, sus extremidades eran mucho más grandes que el promedio, sus ojos presentaban heterocromia, la más horrenda y que solo podía ser obra del demonio, un orbe rojo y otro plateado. Pero lo que más atemorizó al pueblo, e incluso a sus desdichados padres, fue el sarpullido violeta que cubría su piel de porcelana, dándole un aspecto grotesco.

 

Los padres de aquel grotesco “intento de ser humano” tomaron la determinación de encerrarlo. Construyeron un pequeño cuarto sin ventanas y con una diminuta puerta por donde pasara un plato de comida. Encerraron al adefesio adentro y el padre terminó de sellar cualquier salida.

 

Con el correr de los años, todos en el pueblo de Leira olvidaron la existencia “del monstruo”. Los progenitores de aquel infortunio, dejaron de pasar comida por la pequeña puertecita y lo olvidaron completamente.

 

Aquella tarde, una gran tormenta se dejó sentir en todo el pueblo, los vientos alcanzaron potencias inimaginables para un pequeño pueblito, los techos volaron, al igual que algunos animales y todo el material precario con que construyeron sus hogares. Los hombres ataron a sus familias a los arboles para evitar que el viento, literalmente, se los llevara. Cosa que ocurrió en unos breves segundos. Aquella tarde, de los cien habitantes en el pueblo de Leira, la población bajo a uno, “el monstruo”.

 

Pronto se extendió el rumor de que el pueblo de Leira había desaparecido por obra “del monstruo”, el fruto del pecado que nació del incesto.

El gran pueblo de Maine, temió ser los próximos, ya que se rumoreaba que el moustro de Leira rondaba por los bosques.

Curiosamente no ocurrió nada en el año que transcurrió luego de la desaparición del pueblo cercano. Poco a poco olvidaron el incidente del monstruo, hasta que la historia se convirtió, en un cuento para asustar a los niños.

 

Siete años habían transcurrido luego de que Leira se convirtiera en un pueblo fantasma. Dieciséis años habían transcurrido luego de que el llamado “monstruo de Leira” naciera. Pero aquel chico jamás olvidaría lo ocurrido, jamás olvidaría que había pasado toda su infancia en un pequeño cuarto oscuro, imaginando como seria el mundo tras él, jamás olvidaría como fue despreciado cuando intentó socorrer a sus padres que yacían aplastados por un árbol, jamás olvidaría como sus padres, optaron por morir antes que ser rescatados por él.

 

>> ¿Soy una abominación que no merece compasión?- pensó el chico- ¿Por qué soy diferente a ellos… entonces debo ser tratado con frialdad? Solo porque no soy… porque no soy como ellos<<

 

Entonces el chico hizo lo impensado, tomó un cuchillo que cargaba para dar muerte a su comida y comenzó a cortar los sarpullidos en su rostro, que ahora tenían el tamaño de una canica. Observó curioso como el rio se teñía de rojo y luego contempló su reflejo. La cosa que estaba mirándolo en el agua no podía ser él, aquel ser tan grotesco no podía ser su reflejo, tenía que haber un error.

 

-Hey chico, ¿Estás bien?- el joven volteó intentando esbozar una sonrisa que fue cubierta por la sangre- Dios… ¡Dios!-

 

El hombre retrocedió hasta chocar contra un árbol y caer sentado en el suelo. El chico se acercó sonriendo y se sentó en su regazo sin dejar de agitar el cuchillo.

 

-No me mates… por favor… no me lastimes-

 

El chico que solo conocía palabras de desprecio, no entendía que murmuraba el despavorido hombre.

 

>>Quizás quiere ser mi amigo- pensó ingenuamente- Tal vez… no soy un moustro como ellos dijeron<<

 

-Quieres…- dijo en un murmullo inentendible- Quieres…- el hombre lo miro aterrado- Ser… mi… amig…-

-¡Apártate de mi, monstruo!-

 

Empujó al chico sin compasión y huyó despavorido hacia Maine gritando que había visto al monstruo. El chico sintió un ardor inexplicable en su rostro, su mirada estaba algo nublosa, como si sus ojos tuvieran agua o algo por el estilo. Una punzada de dolor atravesó su pecho y se acercó al rio para lavar su rostro.

 

Mientras deambulaba por el bosque tuvo una brillante idea, si él no podía ser como ellos, entonces ellos tenían que ser como él. Una vez escuchó como su madre decía que “su condición” era contagiosa. Con esa idea en mente, trazó un plan tan macabro y a la vez tan genial. Sin duda iba a resultar.

 

Todos los habitantes de Maine fueron sorprendidos al despertar, con una extraña carta, todas decían lo mismo, estaban escritas con la misma letras y usando las mismas palabras. Cada una era una invitación para una gran fiesta que se realizara en la mansión Cole, a las afueras de Maine. Todos sabían que ese lugar había estado abandonado por años pero la carta les daba mucha curiosidad. Qué razón tenía el moustro de Leira al usar la curiosidad de los hombres a su favor.

 

Cada habitante se vistió con sus mejores ropas y adornaron sus rostros con una máscara. La carta decía muy clara que era una fiesta de mascaras. Uno a uno fueron llegando, solos, acompañados, con sus familias, en grupos. La mansión había sido decorada para la ocasión. Había una mesa con los más exquisitos vinos, comida deliciosa y música que alegraba el alma. Los invitados comenzaron a olvidar, lo extraño de la carta y el hecho de que la mansión había sido abandonada hace años. Todo era tan perfecto que llegó el ansiado momento de conocer al anfitrión de tan encantadora velada.

Un joven con una máscara blanca y un traje formal, se ganó cerca de las escaleras para alzar su copa de vino, todos siguieron su ejemplo y lo bebieron haciendo un brindis. Uno de los invitados dejó caer su copa. Todos los ojos se posaron curiosos en él.

 

-¿Qué ocurre?- dijo una mujer de vestido blanco.

-Hay algo raro en mi vino-

-De seguro son ideas tuyas- respondió  la mujer- El mío sabe muy bien-

-No estoy mintiendo-

 

Un agudo grito rompió la felicidad que reinaba en el ambiente. Todos voltearon para mirar a una mujer en el suelo, tenía las manos cubriéndose la cara, en cuanto las bajo, vieron con un gran horror en sus rostros, como extrañas protuberancias violetas asomaban en su cara, todas del tamaño de una canica. El terror aumentó al comprobar que uno a uno, iban aparecieron esas horrendas marcas en los rostros. El anfitrión sonrió complacido y se quitó la máscara para dejar ver su nívea piel, atravesada por varios cortes que aun sangraban.

 

-Ahora somos todos iguales- dijo con una amplia sonrisa- No hay razón para que me desprecien si son iguales a mi-

-¡El monstruo de Leira!- grito un anciano alzando la mano para indicarlo- ¡El monstruo de Leira nos contagio! Él nos volvió pecadores-

 

Los invitados lo rodearon cegados por una furia asesina. Tomaron lo que tenían a mano y emprendieron el desenfrenado ataque contra el monstruo original. En ningún momento, la sonrisa del joven se borró de su rostro, ni siquiera cuando fue golpeado con esos palos, o cuando lo apuñalaron con aquellos cuchillos, ni mucho menos cuando cortaron sus extremidades y luego arrojaron su agonizante cuerpo a las ardientes llamas purificadoras.

El monstruo de Leira había muerto pero cientos de sus herederos pululaban por la tierra, que prontamente harían suya, tal como lo hizo el temido monstruo de Leira. 

Leído 1164 veces Modificado por última vez el Lunes, 22 Octubre 2012 21:44

4 comentarios

  • Enlace al Comentario Trysha Lunes, 22 Octubre 2012 16:44 publicado por Trysha

    Un gran texto... me ha encantado... son dos texto por autor no?? porque me da verguenza el que puse... aunque pienso hacer algo mas de niños... o mas realista no sé...

  • Enlace al Comentario Andrew Ryan Lunes, 22 Octubre 2012 18:13 publicado por Andrew Ryan

    Magnifico, el principio ha sido genial. Me esta costando un poco de leérmelos todos en tan poco tiempo. Además tengo que escribir algo XD.
    Si son dos textos, tengo uno por terminar y el otro lo haré después. XD

  • Enlace al Comentario Blacknordok Lunes, 22 Octubre 2012 18:40 publicado por Blacknordok

    Me ha encantado! En el fondo el monstruo era muy inteligente, me recuerda a un cuento que leí una vez no recuerdo donde "la máscara de la muerte roja". Lo que tienen tus monstruos, Alice, es que rara vez actúan por maldad, se guían por la inocencia, que puede llegar a ser peor.

    Dos textos, se me va a echar la fecha encima, tendré que espavilar XD

  • Enlace al Comentario Mandragás Miércoles, 24 Octubre 2012 06:42 publicado por Mandragás

    Guau! Alice. Muy fuerte. Esto habría que censurarlo Trysha. XD
    Ah no, que esto es Halloween.
    Terrorifica!

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