"Huye de los elogios pero trata de merecerlos."

(Fénelon)

Lunes, 10 Septiembre 2012 12:08

La Kajira

Escrito por 
Valora este artículo
(3 votos)

 

22. Epilogo

5 años después de que Elis despidiera  a Ashmina, llegaba a Hulneth un pequeño vulo, en que se le avisaba a Lady Ashmina, que su hermano y algunos amigos de Cardonicus irían a visitarla.

-          Dama Ashmina, ya le tengo listas las habitaciones a su hermano y a la dama, me parece increíble que Lady Elis venga a este poblado olvidado hasta por los reyes sacerdotes, usted cree que deberíamos mandar a pedir comida.

-          No se preocupe, ella sabe a donde viene, una Ashmina, calmada le sonreía por las molestias en que ella estaba incurriendo. Físicamente no había habidos cambios en la kajira, esto claro gracias a la obra de los reyes sacerdotes y los sueros rejuvenecedores, sin embargo se observaba el semblante sereno y calmado de una lady, su pelo recogido y peinado con trenzas enmarcaban su dulce rostro.

El barco arribo con varias horas de retraso, adentro comenzaron a desembarcar un fuerte numero de soldados, Ashmina miraba con sorpresa que eran guardias rojos, los que están destinados al cuidado de la ciudad, observo a un joven hombre ordenar a los hombres, vistiendo el uniforme de Cardonicus, aparecía así ante ella, el Sargento Bart, soldado de la ciudad.

El honor para un goreano lo es todo y Bart sentía que lo había perdido al volver a AR y enterarse que su hermana había sido vendida como kajira, siendo ella su única hermana, se propuso encontrarla, pero temía por su destino, finalmente había comenzado a trabajar como mercenario, viajaba mucho, bebía mucho, sabía que en alguna taberna ella le serviría, pero nunca creyó encontrarla en su propia ciudad, cuando Elis lo ayudo a liberarla, decidió que ahora necesitaba su honor, para ayudar a su hermana y llenarla de orgullo, juro por la piedra de Cardonicus, llegando a ser Sargento, ahora con buena posición y buen sueldo, podría asegurar una buena unión para su hermana y quizás algún día, tomar una mujer y unirse.

Las dos mujeres se encontraron y se fundieron en un cálido abrazo.

-          He viajado hasta este poblado, para entregarte especialmente este pergamino, se lo entrego a su amiga.

“Yo José Antonio Matfield, Pretor de Cardonicus, jefe de la casta de los Escribas, hago saber al honorable consejo de la ciudad, que da inicio oficial al cortejo entre Lady Elis de Cardonicus y mi Hijo…

-          Te unirás al Neo Matfield, pregunte con sorpresa, mirándola con asombro, bueno después de todo se conocían hacia mucho tiempo pensé, la imagen que tenia de el mi mente era, viéndolo follar, ya sea a Lana o a la lady, así lo recordaba.

-          Sigue leyendo me dijo, riéndose.

-          Arthorius Matfield, rarius de la ciudad, la unión se realizara al término de tres manos.

-          Es uno de los hermanos de Neo, me explico, el pretor me aviso hace dos años que me uniría a uno de sus hijos, supongo que cuando pensó que tu hermano me pediría en unión, finalmente de todos sus hijos me toco este.

-          Ya veo, una unión pactada, la miré pensativa, lo cierto es que en Gor las uniones entre casta alta eran arregladas, ya sea por razones políticas como económicas, el valor de Elis había subido mucho, su nombre era reconocido por todos los rincones de Gor y  Ubares y gente muy rica había puesto sus ojos en ella. Sin duda, el pretor no quería perder a la mejor de sus escribas, sabia que Elis estaría feliz, la familia Matfield era de las grandes y poderosas de Gor, pero tenía lo único que a ella le interesaba, eran una familia unida, respetuosa y defensora de sus miembros, como no había otra.

-          Mi bien, ya llegó, un hombre se acercó a Elis y en un gesto que se podría interpretar casi romántico, se acercó a ella y le acomodo un mechón tras la oreja.

-          Lady Ashmina, le presentó a mi Prometido Arthorius Matfield.

-          Mucho gusto, hice una graciosa venia, pensando que no se parecía en nada a su hermano.

-          Ah dama, dijo Elis sonriendo de pronto, un amigo nos alcanzara aquí, pero necesita que le timbre unos documentos, me haría ese favor.

-          Si claro dama, la mire extrañada, pues ella misma podría timbrar y sus sellos valían mucho mas que los míos, habíamos llegado al punto de que lo que Lady Elis decía era Ley, pero pensé que quizás querría aprovechar para conversar con su prometido, porque sé bien que no se les estaba permitido en la gran ciudad.

-          Pase por allá señor, la dama la espera. La voz de Elis me avisaba que venía el hombre, me apure en ir a mi escritorio a buscar mis sellos.

-          Disculpe la dama Elis me envió, una voz seca y amarga me hablo, yo buscaba los sellos en mi cajón, cuando levante la vista palidecí.

-          Am… me contuve, Sir Ben Abott, exclame, mirándolo tontamente, estaba tal como lo recordaba.

-          Aeris, me dijo acercándose a mi y estrechándome en sus brazos.

-          Ashmina le corrigió desde la puerta la potente voz de mi hermano, Ashmina Ergaron, agrego su apellido a mi nombre.

-          Claro, lo lamento, Ashmina, sin poder esconder su sorpresa.

5 años habían pasado, 5  años para limpiar mi pasado, mi nombre, para que todos los que conocieron alguna vez a la kajira la olvidaran, para que Ashmina Ergaron, Escriba de Hulneth tuviera una nueva vida y fuera una mujer digna de ser pedida en unión por un hombre de casta Alta, por un verde quizás.

-          Verde miraba con reproche a Elis que estaba abrazada parada junto a su prometido, a mi hermano Bart que intento hacerle comprar cuanta kajira aparecía, y que tardo 5 años en convencerse de que ese verde de verdad se había prendado de su hermana, el detalle de que en una que otra ocasión le salvara la vida, al caer herido, lo mismo que a Elis cuando la intentaron asesinar, también influyo.

-          Miré a Elis esa noche, al estar a solas las dos conversamos, como cuando éramos niñas.

-          Has sabido algo de Neo Matfield, pregunte tímidamente.

-          Claro que sí, sigue comerciando esclavas, se ha hecho muy conocido, ahora ya tiene su propia casa de comercio, la casa Bogart, me respondió. Si preguntas por esa kajira morena, la que llamaron alguna vez lana, la vendió hace mucho tiempo, viajo al sur y vendió todas sus kajiras, no sé mucho sobre ella, quizás Bart, la haya visto. No comprendí esa frase, pero si era consciente de que ellos tenían sus secretos, después de todo me habían liberado contra toda ley goreana.

Al otro día al amanecer emprendimos los preparativos para el viaje, después del desayuno embarcamos, mire a mi hermano ordenar a sus hombres, el prometido de Elis se veía especialmente interesado en ella, cosa que me alegro porque no era común en los goreanos.

Me acerque a Bart y le pregunte tímidamente si había vuelto a ver a Lana, el malinterpreto mi pregunta, pero obtuve mucha información de su respuesta.

-          No te preocupes por ella, la busque para matarla, no quería que nadie que te conociera estuviera vivo, la encontré sirviendo en una taberna de paga de puerto Kar, pero no me reconoció, estaba demasiado metida en su mundo supongo, preocupada de su baile y de servir.  Danza bien, dijo riendo, luego se disculpo conmigo por ese comentario inapropiado.

-          No te preocupes, le dije sonriendo.

Lo cierto era que no podía ser de otra manera, un libre es la persona que nace y jura por una piedra hogar, pero nadie venido de la tierra tiene piedra hogar de nacimiento, por eso es que simplemente nunca pueden ser otra cosa que no sean esclavos, es la ley. Es Gor.

El sol brillaba magníficamente cuando el barco arribo al puerto de la Gloriosa ciudad de Cardonicus, y los guardias anunciaban el regreso de Lady Elis de Cardonicus y la llegada de la Dama Ashmina Ergaron.

-          Es elegante la hermana del Sargento, dijo un rarius cuando pasaba. Mientras las puertas se abrían en gloria y magestad; el Ubar y el Pretor bajaban a recibirnos, tres hombres nos escoltaban y sonreían especialmente orgullosos, yo avanzaba caminando con paso majestuoso junto a Elis mirando como todas las kajiras bajaban su mirada y cerraban las piernas a nuestro paso.

Leído 1596 veces Modificado por última vez el Lunes, 10 Septiembre 2012 12:56
Trysha

  • Soy Simplemente Trysh, la de siempre, pero con mas ganas y nuevos sueños.

"Me he hecho fuerte, pero a veces quiero volverme débil y que me protejas"...(Alma Rota)

 

Más en esta categoría: « La Kajira Jugada Maestra »

3 comentarios

  • Enlace al Comentario Blacknordok Lunes, 10 Septiembre 2012 15:03 publicado por Blacknordok

    Tan pronto hago una pregunta la respondes con un episodio XD Bueno, al menos Lana sigue viva, para un mundo así ya es bastante XD
    ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Un final estupendo.

  • Enlace al Comentario Alice_abysm Lunes, 10 Septiembre 2012 17:03 publicado por Alice_abysm

    Wow, me encanto y que ashmina se quede con el sanador verde :D
    Es una pena por Lana pero si ella esta conforme así, supongo que es apropiado el final, como escribiste, una persona traída de la tierra no vuelve a serla misma pero es mucho mejor que la sacrificaran para adorar al Dios sol, eso si que es cruel.
    Me encanto, Felicidades por terminar la historia con tan buen final y que bueno que hayas decidido poner fin a las historias inconclusas como terapia XD
    ME gusto mucho y muy linda la foto :D Un beso.

  • Enlace al Comentario Trysha Lunes, 10 Septiembre 2012 17:36 publicado por Trysha

    Muchas Gracias a los dos por acompañarme en esta aventura, un besote a ambos.

Inicia sesión para enviar comentarios
HOMEFANFICS - Leer te hace libre © 2018 | Términos de Uso | . . . Diseñado por: Carlos Matamala V.