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Jueves, 06 Septiembre 2012 12:19

La Kajira

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Mi suerte me sonreía al fin, puede que fuera de Ar, nacida en Ar, pero esa ya no era mi ciudad, mi felicitad estaba en Cardonicus, lo sabía, mi alegría, mis amigos, mis señores estaban ahí.

Llegamos con Ben Abott, mi amo a la ciudad y fuimos recibidos por la panadera, por el Ubar, todos estaban felices de verle y yo me sentía orgullosa siendo suya, descubrí en este hombre, un amo como pocos, un hombre feliz, tranquilo, muy autentico, él me quería de una forma diferente.

Pasaba mis días ayudándole en sus quehaceres, me dejó servir en la taberna si así se me antojaba, pero Bart no, siempre que se me juntaban los dos era un problema.

La gran novedad era que Dulce no estaba, había sido vendida y se había ido con su amo a otra ciudad.

Ya no veía las kajiras del kennel, el servicio a un solo amo era totalmente diferente. Paraba mi día preocupada de sus asuntos, su ropa, su comida, limpiar todo a su alrededor.

-          Estas muy callada, me dijo un día mientras llenaba pergaminos,

-          Amo, ¿esta puede preguntar algo?, lo miraba dudosa, no me acostumbraba a que  me hablara así

-          Claro que quieres saber.

-          ¿El amo va a usar a esta? Me miró serio, puede que sí,  respondió mirándome,

Me acerque a él y comencé a hacerle masajes suavemente en su espalda, con mis manitos trazaba pequeños círculos sombre sus amplios hombros, sintiendo como mi corazón latía a cada instante.

Pasaron muchas manos, (semanas) antes de que mi amo, me permitiera dormir con él en sus pieles.

El día que me uso, por primera vez, cuando me abrió, recuerdo claramente lo que sentí, sus manos sobres mis caderas, mi cuerpo respondiendo a un invisible llamado, mi fuego arder, sentía dolor, sí un poco, mis manos se aferraban a su espalda al compas del rítmico vaivén, mientras no me reprimía gemidos. Cuando hubo acabado se dedicó un rato a jugar con mi cabello, a peinarlo, al subir al barco recuerdo que temí que me lo contaran, él no lo permitió, dijo que había pagado por mí y le pertenecía hasta el ultimo de mis cabellos, adoraba a mi Amo, no había nadie como él para mi, y aunque sonara soberbió, un pensamiento indigno  para una kajira cruzó mi mente, sentía que mi Amo no tendría otra kajira.

Un día una kajira insultó a un hombre, mi amo iba a castigarla y yo lo distraje, me mostré desnuda ante él, Bart estaba furioso por mi conducta.

Lejos de ahí en el barco las kajiras eran sacadas a cubierta a tomar el Sol,  y estirar los músculos, muchas morían en esos viajes pero el destino querría que todas las del kennel del Sir Matfield llegaran con bien a su destino.

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Trysha

  • Soy Simplemente Trysh, la de siempre, pero con mas ganas y nuevos sueños.

"Me he hecho fuerte, pero a veces quiero volverme débil y que me protejas"...(Alma Rota)

 

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