"Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho en su favor."

(Groucho Marx)

Martes, 04 Septiembre 2012 15:17

La Kajira

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16. Mía.

Un día llegó al kennel una joven mujer, lo de joven lo supuse por su voz, porque solo se veían sus negros ojos, llevaba muchos velos, y un vestido muy largo, sus pasos eran seguros mi Amo llegó con ella de su viaje y la presento como Lady Elis, la mujer era dulce, nos regalaba caramelos, le contestaba mal a mi amo y él se cabreaba mucho.

-          ¿Cómo te llamas pequeña? Me pregunto un día,

-          A esta la llaman Lana, dama, exclame tímidamente, procurando cerrar mis piernas.

-          Creo que serías una buena ayudante, te gustaría ser kajira azul, me preguntó.

-          Sí ama, yo estaba feliz quería ser como Ashmina, valer mas y que mi amo no me vendiera.

Tras esa conversación salí feliz seguía a Mía de lejos, la observaba bien, la vi llegar a un claro en lo alto de la ciudad, ahí frente a sus ojos aterrizo un tarn, un pájaro gigante, similar a un águila, que tienen un jinete, de ellos se dice que son los mas bravos guerreros que existen.

Mire con cuidado y me escondí, vi como el hombre la estrechaba entre sus brazos y se elevaron, me quede ahí sin saber que hacer, Mía se había ido el amo me culparía y me mataría.

Desesperada comencé a llorar, estaba realmente paralizada por la conducta de Mía, yo quería su lugar ser la primera del kennel, la favorita del Amo, no podía comprender porque demonios se iba así como así.

La tarde caía muy pronto me sorprendería la noche volví al Kennel y mire al amo,

-          ¿Dónde esta Mía? Pregunto el amo mientras ordenaba unos pergaminos con Lady Elis.

-          Amo ella se fue en un pájaro gigante, respondí.

-          Se la robaron, preguntó poniéndose de pie.

-          No Amo, dije, ella fue hasta ahí, espero al hombre cuando el bajo lo abrazo y se fue con él.

-          Permiso Amo, perdone que ésta llegue tan tarde, no podía encontrar la tinta que pidió la dama Elis. Ashmina, entraba detrás de mí, yo me volví y la mire incrédula.

-          Como es eso de que te fuiste con un hombre, preguntó el Amo.

-          La dama Elis se rio, perdone señor, pero nunca había sabido de una kajira que fuera llevada a dar un paseo por un Transman (ginete de Tarn) y devuelta.

-          Ven Mía, ella se acercó a él sorprendida, no más que yo, el amo frente a la dama que se escandalizaba metió sus dedos en el sexo de la kajira, sintiéndola estrecha, me fulminó con la mirada.

La kajira entregó la tinta a la dama, se disculpo y se puso junto a su Amo, desde ese día el Amo la dejo encerrada en el kennel, lo que hizo de mi vida un infierno, no solo no me ayudaba en nada y no me decía como hacer nada, las demás kajiras se mostraban hostiles conmigo.

Yo quise hablar con ella pero fue inútil, la dama Elis, considerándome una mentirosa, al menos eso creo yo, no me permitió seguir acercándome a ella, una noche, sorprendí a la dama y a Mía hablando, me sorprendió que la kajira le confesara a la dama, como si nada que se había ido, incluso nombro como Bart al hombre con quien se iba. Luego recordé que los goreanos no mienten, callan… pero no mienten.

Yo no podía creerlo sabía perfectamente quien era Bart, era el que la sacó del fuego, no lo dude y se lo dije al amo, pensaba que lo sorprendería con la noticia, pero no le dio importancia, me dijo que él ya estaba al tanto que me fuera.

Mía solo podía salir con la lady, ahora era una especie de kajria de compañía, usaba camisk limpios y cerrados y se movía elegante como una princesa.

 Una noche la vi en el balcón, un hombre trepo como una sombra y estuvieron charlando, una conversación casi romántica, entre un libre y una kajira, me sorprendió, y me acerque a ella, para que supiera que la había visto; los salude y me ofrecí a servirle, pude ver que era el hermano del prometido de la lady que mi amo había collarizado,  él me mando marcharme y cuando me fui pude escucharlos reírse, el hombre se fue en silencio, cuando Mía bajo, me encontró junto a mi Amo, yo deseaba  que él me usara, el jugueteaba con mi cuerpo y se detuvo al verla, ella solo me miró con desprecio,

-          Y bien, que contaba tu admirador Mía,

-          La dama a muerto, tal como usted lo dispuso, las panteras la mataron en una salida de ella al puerto, una emboscada según me contó nada podían hacer.

-          Mía tráele vino al Amo, le ordene, sintiéndome superior porque el amo tenia sus manos sobre mi, ella ignoro mi orden y se sentó al otro lado del Amo.

-          Bien dijo el amo, acariciándome mas, mientras miraba con una sonrisa a Mía, la estaba castigando al acariciarme a  mí y a mi no me importaba.

-          Amo puedo retirarme, preguntó Mía  indiferente.

-          No, pero dime ¿por qué quieres irme? La miraba sonriendo, midiendo el daño causado a la mujer.

-          Estoy un poco triste Amo, solo eso. Respondió seria mirando el suelo.

-          ¿Por qué Mía? En esa oportunidad metió sus dedos en mi sexo, haciéndome gemir.

-          No me gusta la idea de la muerte de los niños, solo pienso que de haber nacido, podríamos haberlo cuidado, lo siento Amo soy sentimental.

-          ¿Qué niños? Dijo el amo deteniéndose de pronto y debo decirlo, olvidándose de mí.

-          La dama estaba embarazada señor, mellizos ambos varones,  según me dijo, el hombre.

El amo se  puso de pie no me corrí, pero me miró y me pateo, yo me aparte rápido sin comprender lo que pasaba, Mía me miraba sonriendo, ahora veía que había dicho eso apropósito, el amo se puso a beber solo esa noche, ella lleno una y otra vez su copa, mientras a mi me enviaron a dormir.

 

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Trysha

  • Soy Simplemente Trysh, la de siempre, pero con mas ganas y nuevos sueños.

"Me he hecho fuerte, pero a veces quiero volverme débil y que me protejas"...(Alma Rota)

 

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